El glamour del palacio de Buckingham al alcance de todos

Por primera vez en la historia, el Palacio de Buckingham deja ver toda la pompa que rodea un banquete de Estado, aunque sin su anfitriona, la reina Isabel II, pero sí con maniquíes que remplazan a los lacayos de carne y hueso.

Este año la Casa Real británica necesita recaudar cerca de 64 millones de dólares y así asegurar el mantenimiento de varias residencias reales, entre ellas el Palacio de Buckingham, donde algunas salas no se han tocado desde hace medio siglo.

Aunque cada año la residencia y sede de trabajo de la soberana abre sus puertas durante el verano como medio de lograr financiación, este 2008 hay una novedad: los visitantes pueden contemplar la célebre mesa con forma de herradura del salón de baile dispuesta para un banquete de Estado, como el celebrado por Isabel II en honor del entonces presidente sudafricano, Nelson Mandela, en 1996, o el ofrecido al mandatario de EEUU George Bush en el 2003.

A lo largo de su reinado, la soberana ha celebrado 97 banquetes de Estado, 77 de ellos en Buckingham; 18 en el Palacio de Windsor -como el ofrecido en honor del presidente francés, Nicolas Sarkozy, y su esposa, la ex modelo Carla Bruni, en marzo pasado- y los dos restantes en el Palacio de Holyroodhouse, en Edimburgo.

Además del salón de bailes, que con sus 14 metros de altura, 34 de longitud y 18 de ancho, es el mayor del palacio, el turista puede conocer otras estancias interesantes, como el salón de tronos y la pinacoteca, con cuadros de Vermeer, Rembrandt, Rubens, Canaletto y Holbein, por sólo citar algunos.

La Casa Buckingham, construida en el mismo emplazamiento, fue el hogar de los Duques de Buckingham hasta su compra, en 1762, por Jorge III (1738-1820), quien trasladó allí la corte.

La reina alista la mesa

- Seis meses antes de la visita la reina sigue atentamente todos los detalles, desde la elección del menú, la elaboración de la lista de invitados, hasta los lugares donde se sientan los asistentes.

- Minuto antes de que comience el banquete, esa misma tarde, la reina inspecciona por última vez la gran mesa.

- La lista de invitados que es aprobada por la soberana, incluye a miembros de la familia real y del Gobierno, al primado anglicano, el gobernador del Banco de Inglaterra y los líderes de los principales partidos políticos. Seis semanas antes del banquete se envían las invitaciones.

- Más de un millar de copas de fino cristal hay que pulir, alistar 170 servilletas de lino por doblar y decorar más de 20 arreglos florales.

- Dos días antes del banquete se empieza preparar la mesa: hay que mantener, utilizando una regla si es necesario, las distancias reglamentarias entre cada invitado y colocar todo el servicio, que ocupa un espacio de 45 centímetros de un extremo a otro.

- Cada asistente cuenta con seis copas, para el agua, el vino -blanco y tinto-, el oporto, una quinta para brindar y otra para el postre: en total 1.014 copas que fueron fabricadas para la coronación de la reina, en 1953.

- 100 hombres sirven la mesa, coordinados por el mayordomo de Palacio. Los lacayos, con sus trajes rojos y dorados, entregan la comida a los pajes que, vestidos con su uniforme azul oscuro, sirven a los invitados.

- Con luces se sincroniza la operación: la luz azul significa permanecer a la espera, una ámbar señala el momento de servir la comida que ha preparado un equipo de 20 chefs.

- El menú está escrito en francés, la lengua clásica de la gastronomía, y consiste normalmente de cuatro platos: pescado, carne, postre y fruta, aunque hay dietas especiales para vegetarianos.