El Museo de Historia Natural de París presenta la historia del oro

El Museo del Oro del Banco de la República es el principal donante de la exhibición 'El Oro de las Américas'.

El Museo Nacional de Historia Natural de París abrirá el 8 de abril la exposición ‘El Oro de las Américas', que presenta un paseo cronológico por ese metal precioso, que cambió el destino del continente americano.

A través de más de 280 objetos, videos y diapositivas, ‘El Oro de las Américas' propone hasta enero de 2010 un itinerario que ilustra desde la importancia del material para las civilizaciones precolombinas hasta su empleo en la actualidad en la industria de alta tecnología.

La muestra, que hasta el pasado enero pudo disfrutarse en el Museo de la Civilización de Québec, Canadá, cuenta con un comité científico internacional con expertos, en su mayoría de museos latinoamericanos.

El Museo del Oro de Bogotá es el principal donante de esta exhibición, que se sirve de una guía virtual para mostrar, entre otras curiosidades, que solamente han sido extraídas 160.000 toneladas de oro de la corteza terrestre, "lo que apenas rellena la Pirámide del Louvre", señalaron los organizadores.

La exposición se organiza en seis espacios temáticos que versan sobre la naturaleza del oro, el oro de los dioses, la fiebre del oro, los cazadores de sueños, la extracción de oro en la Guayana francesa y el oro en la actualidad.
En una suerte de cajas fuertes, piezas de oro en estado natural -en láminas, en finos filamentos o en cristales geométricos-, sin pulir ni trabajar, permiten observar el estado previo de una pepita de oro compacta.

Asociado con el astro solar, muchas civilizaciones le adjudicaron a este metal un papel religioso o simbólico, así como a los orfebres que lo trabajaban, a quienes se les consideraba poseedores de algún tipo de poder dentro de estas sociedades.

Es en esta época cuando los artesanos de la metalurgia de América Central y del Sur descubrieron la técnica "tumbaga", proceso en el que mezclaban el oro y el cobre, éste último en mayor cantidad, pero dándole un aspecto dorado, una sofisticada aleación que los colonizadores españoles tomaron como un intento de engaño.

Desde el 200 a.C. hasta el 1500 d.C., muchos de los pueblos precolombinos como los Moche, los Nazca, los Calima, los Zenú, los Tairona, los Muisca, y los Mixtecas, al norte de la costa pacífica de Sudamérica, utilizaron el oro para entrar en comunicación con los dioses, desarrollando cada uno su propia estética.

El descubrimiento del Nuevo Mundo a partir de 1492 supuso un gran cambio para América, pero asimismo para Europa, que antes del siglo XV carecía de buenos suministros de metales preciosos.

Grandes barcos cargados de oro, plata y otras riquezas comenzaron a desfilar entre los dos continentes, lo que provocó una transformación radical de la economía internacional.

Al amparo de esta situación y de este deseo "loco" de oro, surgieron "célebres" mitos como El Dorado y las siete ciudades de oro, que facilitaron la financiación de los viajes de las conquistas, como la de Hernán Cortés en México o la de Francisco Pizarro en Perú, recordaron los organizadores.

Más de cuatro siglos se prolongó la dominación del oro americano, que en el siglo XIX suponía el 65% del total mundial de este metal precioso.

A mediados del siglo XIX, la ruta de California dio origen a un mundo muy masculino, ávido de fortunas en un océano de buscavidas, que vieron en la explotación de las minas de oro una manera rápida de alcanzar el sueño americano y que queda reflejado en la exposición parisina.

Fue a finales de dicho siglo cuando el oro americano empezó a perder su hegemonía, a pesar de la importancia de las minas brasileñas, ilustrada con las imágenes del fotógrafo Sebastiao Salgado de la ‘Serra Prelada'.

A pesar de que desde el final de la Segunda Guerra Mundial el oro cedió al dólar su carácter de patrón monetario, sigue siendo, como se aprecia en el paseo propuesto por el museo de la capital francesa, un importante instrumento de reserva y el valor refugio por excelencia.

Además de su conocido uso en la joyería -más del 75% del oro se destina a este fin-, el metal precioso está presente en la actualidad en las tecnologías de la información y en las telecomunicaciones, así como en la industria aeronáutica.

Diferentes prácticas a lo largo de su historia, pero que no han impedido que el oro siga destilando una especie de fascinación, que se extiende hasta nuestros días traspasando todas las fronteras y que estará hasta el año próximo en el corazón de París.

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