Coplas del útero y del paladar

La artista española acaba de lanzar ‘De un mundo raro (Cantes por Chavela)’, un disco que será interpretado la próxima semana en Colombia en compañía del guitarrista Raúl Rodríguez. Homenaje musical a Fanny Mikey.

Para Martirio, entrar a un estudio de grabación es como estar en una mina. En ese lugar aislado del ruido se pueden encontrar piedras preciosas cuya existencia es un misterio que se va revelando gracias al empleo adecuado de los micrófonos. Tan pronto la artista española se pone los audífonos y empieza a plasmar en música lo que antes eran palabras y pentagramas, se enamora más de su oficio. Las horas que permanece ahí son instantes muy espirituales y representan un goce individual indescriptible. La cabina es sagrada, y aunque el número de discos supera los quince registros, jamás ha dejado de sentir emoción cuando cierra la puerta.

Su sentimiento al realizar el álbum De un mundo raro (Cantes por Chavela) se mantuvo. Aquí intentó aprender de su amiga Chavela Vargas la habilidad extraña de paladear las palabras y saborearlas en su justa medida. Martirio puso su experiencia sentida y su corazón atrevido en cada verso, para dar mayor contundencia a las diez canciones seleccionadas. Con la mexicana nacida en Costa Rica en 1919, las expresiones parecían tener un video de respaldo y ese desarrollo audiovisual reflejaba su trayectoria. Con la española, la situación es similar, porque a partir de esta producción valora más el silencio y ahora sabe cómo detener una canción y de qué manera suspenderla en el tiempo.

Para la grabación de su nuevo disco, Martirio escuchó muchas versiones de estos temas emblemáticos de América Latina, pero las que más la influenciaron fueron las de Chavela Vargas. Con la asesoría del guitarrista Raúl Rodríguez, la cantante decidió hacerle un homenaje a esta figura destacada, aunque al estilo gitano. Él, con sus cuerdas, se encargó de hacer los arreglos y de traspasar las canciones a los palos más famosos de flamenco, mientras que la artista, cuyo nombre real es María Isabel Quiñones Gutiérrez, aportó su capacidad interpretativa. Los dos hicieron un pacto en el estudio para celebrar la presencia de la “Dama del Poncho Rojo” en sus vidas.

“Los temas que incluí en la producción han sido mis favoritos, pero también seguimos un orden para que el disco fuera muy conceptual. Tratamos de vincular una canción con la otra y pensamos en que su tránsito al flamenco no resultara traumático y que me quedaran bien a mí. Seleccionamos canciones que sonaran sinceras en mi boca y, sobre todo, quitamos cualquiera que solamente se escucha bien en la voz de Chavela Vargas, como es el caso de Macorina”, comenta Martirio, quien asegura que a partir del álbum ha entendido que no se puede cantar con rencor y que el arma más efectiva para hacerle frente al mundo siempre será una sonrisa.

El reto de llevar Luz de luna, El andariego, En un mundo raro, Quisiera amarte menos y La Sandunga al flamenco, implicó un tiempo de reflexión largo. Sin embargo, para Martirio y para Raúl Rodríguez ha sido una labor muy grata porque en la música popular latinoamericana subyacen muchas raíces españolas, y para ellos fue fácil encontrar pajarillos venezolanos que tienen que ver con aires ibéricos, o canciones cubanas vinculadas con el cante jondo, o bullerengues y currulaos estrechamente conectados con el flamenco. En todos estos circuitos se refleja la integración.

“La llorona fue el pasaporte a la eternidad para Chavela Vargas. Yo se la escuché cantar con la luz apagada y sentí como si me metieran de nuevo en un útero. Fue muy emocionante, y asumí el reto de interpretarla. Raúl Rodríguez le realizó una introducción flamenca que ella disfrutó mucho durante una presentación en Ciudad de México y por eso la reprodujimos aquí. Por su parte, La Sandunga fue la última canción, la elegimos ya cuando estábamos en el estudio. Quisimos hacerla al estilo de la bulería. Luego de grabarla supe que llegó a Oaxaca, México, como un jaleo andaluz”, cuenta Martirio.

Chano Domínguez, José María Vitier y Raúl Rodríguez le abrieron a la cantante distintas ventanas hacia la conquista del mundo musical. De la mano del destacado pianista encontró el jazz y se consagró realizando el vínculo entre la copla y el género de las síncopas. Gracias al compositor y director cubano se entregó sin medida a la poesía y conoció los mecanismos para aplicarla a su interpretación. Con el guitarrista, su fórmula en esta oportunidad y su acompañante durante la gira por Colombia, estrechó los vínculos entre las coplas andaluzas y las manifestaciones tradicionales en América Latina.

La artista española trae a Colombia sus cantes a Chavela Vargas como un homenaje a Fanny Mikey. Su voz, acompañada únicamente con la guitarra de Raúl Rodríguez, será capaz de conservar la fuerza del flamenco sin olvidar su esencia. El vínculo musical entre los continentes está vivo y se reafirma tanto en la tarima como en el estudio de grabación, ese lugar sagrado para Martirio.

 

 

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Bogotá. Jueves 5 de diciembre, 8:00 p.m. Teatro Jorge Eliécer Gaitán, carrera 7ª Nº 22-47.

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