De la guerra al periodismo

Juan José Dalton afirma que desde los medios de comunicación es posible crear entornos de paz y reconciliación. Después de 23 años de entregar las armas

Juan José Dalton durante el foro “Diálogos de Paz y Libertad de Prensa”, organizado por la Flip. / Cortesía Vincent Nagot
Tras doce años de pertenecer a las Fuerzas Populares de Liberación (FPL), una de las guerrillas de El Salvador, Juan José Dalton siguió su vida de la mano del periodismo en 1980. Su lucha, como en aquella época, cuando exigía un cambio en la democracia y peleaba por el respeto de los derechos humanos, persiste. El excombatiente y periodista participó en el foro “Diálogos de Paz y Libertad de Prensa”, organizado por la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip), en el que se habló del papel de los medios de comunicación en el posconflicto y la posibilidad de crear nuevos medios, temas que se están contemplados en los acuerdos que se discuten entre el Gobierno y las Farc en La Habana, Cuba. También habló de pedagogía de la paz y la reconciliación.
Juan José Dalton no solo fue victimario, también fue víctima de la guerra. En 1975 la guerrilla asesinó a su padre, el poeta Roque Dalton. Y hoy, 40 años después de su crimen, aún no lo han podido enterrar y el caso sigue impune. Dalton habló para El Espectador de su experiencia en la guerra, de ContraPunto y la transición a la vida civil.
 
¿Cuáles son sus recuerdos de la guerra?
Tengo recuerdos muy grandes de mis compañeros que ya murieron o personas que ya no puedo ver porque buscaron otros rumbos. La mayoría de ellos eran campesinos que dieron todo por ver mejor a su país y que dejaron una huella en mi vida. A veces se me arruga el corazón por todos estos momentos.
 
¿Cómo fue la transición de la guerra a la vida civil?
Firmar el acuerdo de paz tardó años. El regreso fue complejo. Era hacerle entender a la sociedad que ahora podíamos participar en política, que nosotros también tenemos los mismos derechos y deberes. Pero fue un proceso que se dio paso a paso, día a día, y que aún estamos construyendo después de 23 años.
 
¿Cuál fue la clave para lograr la paz?
Yo creo que la clave del éxito es cumplir lo pactado. En nuestro caso, el ejército fue respetuoso en sus acuerdos; nosotros dejamos las armas y tuvimos acceso a la participación política, pero la paz también está acompañada de salud, educación y desarrollo económico.
 
¿Cómo pasa de la guerra al periodismo?
No llegué al periodismo después del conflicto. Antes de irme a la guerra estudiaba periodismo en La Habana. Interrumpí mi carrera para incorporarme a la guerrilla; quise ser un reportero de guerra, pero las prioridades me situaron como combatiente. Después de la cárcel regresé a Cuba, terminé mis estudios, mientras trabajaba en un equipo de comunicaciones y prensa de la guerrilla en el exterior.
 
Háblenos de ContraPunto
Es un concepto de periodismo independiente, creador y crítico. Ahí está nuestra lucha; la llevamos con dignidad y entusiasmo. Hacemos un periodismo creativo, muy cultural. Buscamos todos los puntos de vista. Tanto, que la gente que estuvo en el bando enemigo escribe en ContraPunto. Tratamos de hacer un medio pluralista.
 
¿Cómo realizan pedagogía de la paz?
Desde ContraPunto trabajamos en recopilar testimonios, eso es básico para construir la paz. Que la sociedad sepa la verdad de lo que pasó, contar las anécdotas. Nosotros nos ocupamos del rescate de la memoria histórica.
 
Usted también fue víctima de la guerra. ¿Alguien le ha contado la verdad del asesinato de su padre?
Yo entrevisté a Joaquín Villalobos, uno de los hombres que participaron en el asesinato de mi padre. Me dijo que ha sido el error más grande de su vida, porque nos dejaron sin un gran intelectual y revolucionario. Pero a mí nadie me ha pedido perdón y eso es importante para crear la paz.
 
¿Cómo han sido estos 40 años sin Roque Dalton?
Han sido tiempos de sufrimiento y de ausencia forzada del ser querido. Ha dolido mucho. Son 40 años de impunidad. Acerca de los asesinos, no es rencor ni odio el que se guarda, sino rabia y, en ocasiones, lástima. Lo único que sí quiero es que se sepa toda la verdad.
 
¿Cómo define a Roque Dalton?
Mi padre era un tipo genial, un gran poeta, un hombre inteligente, de una gran y asombrosa sensibilidad humana. Lo encontramos en sus versos, desnudo y transparente, como vivió. Tenía un gran sentido del humor, como pocos. Roque Dalton está presente, él se escapa para cincelarnos el corazón y la conciencia; pero sobre todo para recalcarnos acerca de la lucha por un mejor mundo.
 
¿Qué opina de los diálogos de paz que se realizan en La Habana? 
Después de tantos años de conflicto armado en Colombia, me parece un gran paso que ahora se esté conversando con una disposición de llegar a un acuerdo. Creo en la reconciliación y creo en el diálogo. Nosotros ya lo vivimos y no digo que sea fácil, porque después del acuerdo se necesita más compromiso y apoyo de toda la sociedad, pero siempre valdrá la pena luchar por la paz.
 

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María Alejandra Moreno

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