El alma de los cocteles

Bebidas espirituosas, los Shrub Syrup Cocktails llegan a Bogotá de la mano de Versión Original y Joshua Guerrero. La combinación armónica entre fruta macerada y vinagre crea una experiencia única en cada sorbo.

Joshua Guerrero no sólo le brinda alma a cada coctel, también le da una identidad. / Andrés Torres

Están basados en una técnica que consiste en la maceración y la conserva antigua de fruta con bastante fructuosa, azúcar o algún endulzante natural. Más adelante se procesan y se mezclan con vinagre, para así lograr dar un toque sutil al coctel, pero con un final de sabor a vinagre que se complementa con la mezcla que se elaboró.

Lejos de creer que beber es un arte, los bogotanos esperan con ansia el viernes para abalanzarse a los sitios de rumba y embriagarse con la noche y la amplia carta de bebidas alcohólicas que ofrece cada lugar de la fría capital.

El objetivo, perder poco a poco la conciencia, dejando atrás, por lo menos por el fin de semana, el trabajo, las penas de amor y los males que los aquejan.

Encontrar con qué emborracharse no es problema, en la variedad está el placer, botellas y botellas de distintos tragos, colores y sabores, con variados niveles de alcohol y diseños cautivadores están a la orden de la noche. Pero si usted quiere darle más sabor a la rumba puede encontrar cocteles en diferentes tamaños, desde el personal hasta las famosas “peceras”. Los sabores, los clásicos y uno que otro producto de la casa. El guayabo, el mismo de siempre, pues la combinación de azúcar, frutas y licor enferman a cualquiera y a cambio de dejar en la mañana siguiente una agradable sensación de lo disfrutado, el sabor es amargo, cruel, doloroso y despiadado.

Al parecer los cocteles no tienen alma, y mucho menos piedad.

Si bien Bogotá ha intentado posicionarse como una metrópoli del turismo, la gastronomía, la moda y, por supuesto, la rumba, no es la ciudad de los cocteles, definitivamente. La oferta es limitada, frente a una demanda que busca emborracharse, y con estas bombas alcohólicas es más rápido. Lo que se desconoce, o por lo menos muchos no saben, es que los cocteles tienen alma, un alma versátil que busca encantar y ser compatible con el espíritu del consumidor.

Joshua Guerrero, bartender de Versión Original by Paco Roncero, emprendió hace un año un proyecto que no sólo le brinda alma a cada coctel, sino también una identidad que probablemente puede ser compatible con la suya y hacer un dúo perfecto en una noche de viernes, o de sábado, o cuando usted quiera y lo necesite.

Si lo que quiere es sumarse a la cultura de saborear un coctel de calidad y deleitar todos y cada uno de sus sentidos, la formula está aquí.

Una amplia carta de cocteles de versión original o clásicos que no habían salido a la luz, por lo menos en Bogotá, integran una experiencia de tragos con historia. Cada uno tiene una trama diferente.

Como el Espresso Martini, creado para una afamada modelo británica. La historia de esta receta no es muy antigua, es relativamente contemporánea y data de 1984, cuando el bartender del local londinense Soho Braserie, Dick Bradsell, recibió la visita de una modelo, la cual le solicito literalmente: “Prepárame un coctel que me despierte para el desfile y después me haga descansar”, y Bradsell, al no existir bebida energética posible que servir en aquella época, no dudó ni un segundo en combinar una buena dosis de cafeína para que estuviera despierta durante el show, con vodka, para que descansara plácidamente después de la actuación. Inicialmente fue llamado “The Stimulant”.

Mientras se sienta a escuchar historias, los aromas que expide la barra de cocteles de Joshua Guerrero inundan el ambiente. Jengibre, mora, almíbar, naranja, vinagre, caramelo y hasta eucalipto impregnan su cuerpo y llenan sus pensamientos, lo relajan y hacen que tomarse un coctel de guerrero cautive el alma y sea una experiencia que toca sus sentidos. “No todos los cocteles son para todo el mundo”, afirma Guerrero. Por esto le pregunta a cada asistente por sus licores favoritos y le prepara un coctel personalizado, uno que se adapta a usted, a lo que le gusta, pero que además contiene las mezclas originales en el punto de su creación e ingredientes de la más alta calidad. Almíbares de vino, humos de naranja y el misterio de encontrar su bebida en una caja de madera hecha para usted, hacen que tomar cocteles en Bogotá tenga un nuevo sentido, un sentido de deleite, sin contar con que al otro día va a estar relajado, va a recordar todo y va a tener una nueva visión frente al consumo de licores, y todo, de la mano de un bartender que se atrevió a darle un giro al consumo de alcohol en Bogotá y abrió la puerta a posicionar a la lluviosa capital como una alternativa de descubrimiento en cuanto a bebidas espirituosas y sus derivados, cosa que es posible gracias a la variedad de productos exóticos que ofrece Colombia, su continuidad en el mercado y la idea de rescatar las mezclas originarias para cada coctel.

Joshua Guerrero asegura que trabaja con la línea “menos es más”, en la que lo más importante es presentar una mezcla equilibrada y conocer la historia de cada producto para así poder lograr el factor diferenciador en cada coctel.

“La cultura coctelera en Colombia ha crecido mucho durante los últimos dos años, pero aún falta, los colombianos ya están aprendiendo a tomar y a disfrutar un trago, ya no toman sólo por embriagarse, sino por pasar un buen rato y consumir algo de calidad”, dice.

Un coctel de Guerrero es una obra de teatro, con humo, ilusión. Se espera la apertura del telón y se disfruta cada escena con una historia en cada sorbo. Un abanico de posibilidades, mezclas que deleitan. El escenario, una barra en constante movimiento con colores cálidos y exuberantes.

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