El golazo de Ricardo Pava

En tiempo récord, el diseñador colombiano creó y elaboró 60 trajes en dos semanas y vistió de gala a la selección nacional.

Los jugadores de la selección de fútbol de Colombia dejaron el Centro de Formación de Atletas el 17 de junio, en Cotía (Brasil), para viajar a Brasilia. / EFE

Estamos acostumbrados a verlos en pantaloneta. Pero cuando llegaron a Belo Horizonte tenían cierto aire a James Bond: chaquetas grises, pantalones ceñidos al cuerpo, camisas blancas, corbatas y zapatos negros vestían a los jugadores de la selección de Colombia. Ese día, antes del partido inaugural frente a Grecia, estrenaron los trajes de gala que el diseñador Ricardo Pava había creado para ellos. Posaron para las cámaras de sus propios celulares y montaron las fotos con poses de modelos en sus cuentas de Instagram. Sus seguidores, pero sobre todo las seguidoras, reaccionaron inmediatamente. El espacio de los comentarios en su red social se llenó de piropos y halagos. (Ver galería Ricardo Pava viste de gala a la Selección Colombia).

Ese uniforme será el que luzcan en la Copa del Mundo en Brasil cuando tengan que verse presentables, glamurosos. Pava, quien los observa jugar desde su casa en Bogotá, cree que “las cosas salieron cuando menos lo esperaba”.

Había diseñado para otros deportistas, como Juan Pablo Montoya, pero nunca logró vestir a la selección. Era un sueño, dice, que cultivó desde niño. Durante las eliminatorias pensó que era el momento perfecto. “No sabíamos si iba a clasificar o no”, afirma. Pero confió en el equipo. La esperanza que guardan los hinchas fieles lo hizo mantenerse firme y empezar a buscar contactos que le permitieran convertirse en el diseñador de los colombianos. “Uno tiene que apostarle a lo que quiere antes de que llegue la victoria”. Además, si ya era una odisea en fase de eliminatorias, sería imposible lograrlo una vez el equipo estuviera en el Mundial, pensaba Pava.

“Clasificó y no se pudo. Un día el periodista César Augusto Londoño me dijo: Ricardo, eso lo maneja Pékerman y ya está decidido. Casi desisto”, comenta.

Por accidente se encontró con Luis Bedoya, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, y le dijo algo convincente: “Conozco bien las necesidades de un deportista”. Ricardo Pava entrena fútbol regularmente y es un asiduo observador de este deporte. Así que la ropa que usa también está hecha a su medida y estira. “No puedo vivir sin stretch”. Con eso convenció a la Federación, les ganó a las marcas italianas que estaban en pugna y a partir de ese momento tuvo dos semanas para materializar su propuesta.

Conocía los estilos de otros equipos europeos y quiso acercarse a ellos. “Lo difícil era gustarles a 60 personas, entre cuerpo técnico, jugadores y directivas. Una vez encontramos un estilo que les agradara a todos sin importar la edad, trabajamos a mil por hora”.

Uno a uno, conoció a todos los jugadores. “Tener en cuenta su configuración anatómica es muy importante”. Los muslos grandes y los traseros formados de la mayoría hicieron que Pava realizara algunos ajustes. Aunque ninguno como Mondragón: él, un gigante, necesitó mucha más tela que el resto. “Faryd es complicado porque tiene una actitud muy adulta”, confiesa Pava, quien tuvo otro reto para desarrollar su proyecto: conseguir los recursos.

La Federación no pagaba los trajes. Por eso buscó apoyo y finalmente Sutex patrocinó sus bocetos.

Ahora que los ve estrenar los uniformes que hizo para ellos se siente orgulloso y recuerda la conversación que tuvo con el comandante del grupo, José Néstor Pékerman, mientras le tomaba las medidas. Estuvieron de acuerdo en sus percepciones sobre el fútbol, pero sobre todo se le quedó una frase que el técnico aplica en las canchas y él en su empresa: “En la vida hay que competir, y para ganar hay que ser un buen estratega”.

 

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