El 'heavy metal' del violín

Niccolò Paganini era un misógino, adorador del diablo y, tal vez, uno de los mejores violinistas de la historia. Por eso atrajo la atención del director británico Bernard Rose. El ‘violinista del diablo’ captura la pasión y la excitación producidas por el genio.

David Garret, protagonista de la historia, es un violinista y modelo alemán. / Cortesía Cine Colombia

A Bernard Rose lo obsesionan los personajes difíciles; aquellos que son odiados, pero que tienen algo que admirar. Irrumpió en el mundo del cine con un cortometraje que contaba la historia de un terrorista que puso una bomba en el centro de Londres. Desde entonces ha dirigido catorce películas y no tiene intención de parar. Se mudó a Los Ángeles tan pronto como pudo y en Hollywood encontró financiación para sus ideas cinematográficas. Candyman, su ópera prima de terror, se estrenó en 1992 y lo catapultó al éxito.

El violinista del diablo, una producción ítalo alemana, es su más reciente producción. En ella narra la historia de Niccolò Paganini, un genio de la música del siglo XIX que, entre otras cosas, decía tener un pacto con el diablo. Aquí nos habla sobre nuestra enfermiza obsesión con la celebridad y los sentimientos encontrados sobre el talento.

¿Por qué quería contar la historia de Niccolò Paganini?

Paganini fue el primer músico instrumental que hizo una fortuna al hacer giras en solitario. Hasta ese momento, los músicos eran empleados de iglesias o domésticos. El virtuosismo de Paganini creó una revolución en la música y él es en realidad el primer ‘rock star’ en el sentido de que su historia y las implicaciones oscuras de haber vendido su alma al diablo convirtieron sus interpretaciones en una sensación a lo largo de toda Europa. Su historia es el momento fundante de nuestra obsesión moderna con las celebridades, en todos sus aspectos positivos y negativos. Es esa resonancia moderna lo que hizo que ésta fuera una historia que valía la pena contar como película.

La música siempre es importante en una película, pero en ‘El violinista del diablo’ es crucial. ¿Tengo la impresión correcta?

Paganini cambió la manera en que se tocaba el violín y su influencia aún afecta a intérpretes hasta el día de hoy. Sus muchas innovaciones técnicas, la doble cuerda, las armonías, etc., le parecen sobrehumanas a las audiencias contemporáneas. Había una excitación eléctrica en sus conciertos que intentamos recrear para la película, y David Garrett hizo esto impresionantemente bien. Para usar una analogía moderna: él era un violinista ‘heavy metal’.

El encanto de Paganini se vuelve misterioso, aterrador. ¿Cree que los genios asustan a las personas normales? ¿Por qué?

Decimos que admiramos el talento, pero en realidad lo odiamos y lo resentimos. En un cierto punto de la carrera de Michael Jackson, se volvió aburrido decir que él era el mejor intérprete de pop, y entonces empezamos a buscar todas las historias negativas posibles sobre cualquier aspecto de su personalidad. Cuando murió trágicamente los periódicos lo declararon de nuevo un genio unánimemente. Lo mismo pasó con Paganini: era un misógino, un adorador del diablo, una mala influencia. La celebridad engendra una respuesta negativa de igual proporción. Actualmente estamos tan acostumbrados a esto, que sólo usamos a las celebridades para nuestros sentimientos negativos, y preferimos a quienes no tienen ningún tipo de talento.

Cuénteme sobre el proceso de producción de la película. ¿Tuvo algún problema, alguna dificultad?

David Garrett me trajo la idea de interpretar a Paganini y armamos la película para él. Hubiera sido imposible hacer esta película con alguien que no pudiese lograr las increíblemente difíciles hazañas técnicas y musicales en realidad. Hubiera sido como hacer una película de aire sin Fred Astaire. David era intrépido.

¿Está satisfecho con el resultado final?

Siempre es un pequeño milagro cuando una película como esta se hace, y creo que logramos recrear algo de la excitación y de la atmósfera que hechizó a Europa en esa época. Obviamente, no hay películas ni grabaciones de Paganini y ésta es la mejor alternativa.

 

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