"El tabaco ya venía conmigo"

El actor mexicano, que personificó al Profesor Jirafales, Lucas Tañeda y el Sargento Refugio, confiesa que le costaba trabajo memorizar algunos libretos.

El actor Rubén Aguirre durante una conferencia de prensa en Ciudad de México. / AFP

Uno de los actores más recordados de Chespirito es Rubén Aguirre, quien interpretó a personajes como el Profesor Jirafales y Lucas Tañeda. Él recordó a su amigo, director y colega Roberto Gómez Bolaños, quien murió el viernes pasado en México.

Estamos en este momento como si nos hubieran dando una pastilla de chiquitolina y con el corazón compungido. Este es el momento en el que nos tocó crecer a todos...

Así es. Es un momento duro para todo el mundo, así que imagínense lo que puede ser para una persona que compartió por varios años la cotidianidad con Roberto Gómez Bolaños.

La primera serie de Gómez Bolaños después de su paso como libretista de Viruta y Capulina se llamó ‘Los supergenios de la mesa cuadrada’. ¿Esa es la primera aparición del Profesor Jirafales?

En parte así fue, aunque antes habíamos hecho El ciudadano Gómez y otra serie que se llamó Chespirotadas. En ese entonces el Chavo del Ocho no existía, ni mucho menos el Chapulín Colorado.

¿Cómo se conocieron artísticamente ustedes dos?

Yo era ejecutivo del Canal 8 y él llegó por un libreto que había aprobado la dirección. Nos dieron cinco minutos para hacer un demo y presentarlo oficialmente. Ahí conocí yo a Roberto Gómez Bolaños.

En la serie ‘Los supergenios de la mesa cuadrada’ su personaje se llamó el Profesor Rubén Aguirre Jirafales. ¿No?

Pues es que ese fue el nombre desde siempre y para siempre. Sin embargo, con el paso de los años la gente empezó a ahorrarse trabajo y me decían solamente Profesor Jirafales.

¿De dónde salió el nombre ‘Jirafales’?

Desde la Mesa cuadrada ya Roberto me decía que parecía una jirafa por mi estatura y de entrada así me quedé.

En ‘El Chapulín Colorado’ el único personaje oficial era el superhéroe y a usted le tocó tanto ser víctima como villano. ¿Cómo era eso?

En ese programa lo que tuve fueron satisfacciones porque pude interpretar a muchos personajes. Hice piratas, vaqueros, gangsters, soldados, vampiros. Me tocaba reinventarme y no centrarme en un solo personaje.

¿Con qué anticipación recibía los libretos de parte de Gómez Bolaños?

Él nos los entregaba con ocho días de anticipación. Nosotros no trabajábamos con apuntador electrónico y todo era de memoria. Había que estudiar mucho. A mí eso me costaba mucho porque siempre he tenido dificultades de memorias. Ramón Valdés tenía una memoria prodigiosa, porque sólo con el ensayo ya se sabía la letra y podía sacar su papel impecable.

¿Qué tanto derecho a la improvisación tenían?

Ningún derecho. Teníamos que respetar el libreto y gracias a eso el programa se hizo muy grande porque había mucho respeto entre los compañeros.

¿Cuándo supo usted por primera vez que se haría una historia con las características de ‘El Chavo del 8’?

No recuerdo eso. Fue hace muchos años. En un principio yo no participaba en el programa, pero Roberto vio tantos niños que sintió la necesidad de poner una escuela. Todos esos niños no podían estar sueltos, y cuando creó el colegio me llamó a mí.

¿Cómo elaboró el personaje del Profesor Jirafales?

En líneas generales, el personaje él lo tenía bien diseñado. Yo como actor tenía la obligación de vestirlo y, por ejemplo, el “Ta, ta, ta, ta” se lo copié a un profesor que tuve en mi remota juventud. Yo lo visualizaba en mi mente porque esa era mi obligación.

Usted lo vistió y además le añadió el tabaco...

El tabaco ya venía conmigo.

¿Recuerda usted la historia del bolero ‘Los cursis’, que interpretaba al lado de Florinda Meza?

Ese bolero hacía parte de un disco con música de la vecindad. A mí siempre me había gustado cantar y esa fue la primera vez que canté para un disco.

¿Qué significó para usted representar a Lucas Tañeda?

Ese personaje me encantaba interpretarlo. Tengo que confesar que me costaba mucho porque tenía mucho texto y mi memoria nunca ha sido la mejor. Sin embargo, uno se encariña con las cosas que le cuestan un poco más de trabajo. El Profesor no me costaba ningún esfuerzo porque así soy yo: vanidoso, presumido, cursi y demás. Lucas Tañeda era terrible porque los diálogos eran incoherentes.

¿Y con el cándido policía de ‘Los caquitos’ cómo le iba?

Ese personaje era muy tierno. Lo recuerdo con mucho cariño por su honradez y siempre decía: “Merezco un ascenso”. Era muy inocente. Era el Sargento Refugio Pazguato, que significa tonto.

¿Cree que el legado de Roberto Gómez Bolaños es ese humor blanco?

Él siempre hacía hincapié en la honradez, y esas características buenas en los personajes que yo interpretaba siempre salían a flote desde el libreto.

* Entrevista realizada para el programa La Onda Sonora, de Señal Radio Colombia.

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