Érica Ritman, tango de mujer

La cantante mendocina ganó el primer puesto del certamen de voces del IX Festival Internacional de Tango de Medellín 2015.

Érica Ritman proviene de un hogar eminentemente musical. / Cortesía

Cantar era algo natural para Érica Ritman desde niña, pues creció en un ambiente musical. Su abuelo materno amenizaba con su guitarra y su voz todas las reuniones familiares. Su madre era pianista, y su padre, profesor de música. Así fue como surgió en ella el gusto por la música y el canto. Su hermano mayor la acompañaba con la guitarra y, aunque a veces no podía hacerlo, ella se las ingeniaba de oído para no dejar de hacer música. El primer tango que aprendió fue Nostalgias y un vals llamado Pedacito de cielo, que cantaba su abuelo.

Mientras la mayoría de niños jugaban al papá y a la mamá, ella sacaba lápices y cuadernos para jugar a ser profesora. Cuando creció decidió estudiar para ser docente de matemáticas, porque los números siempre han sido otra de sus pasiones.

Érica Elizabeth Ritman Carvajal nació en Mendoza, Argentina, el 9 de julio de 1972. Parte de su amor y cariño por la música, y especialmente por el tango, viene de la cercanía con su abuelo, quien sin falta observaba en familia, de principio a fin, el programa de televisión Grandes valores del tango que presentaban en Argentina una vez a la semana. Ritman comenta que por estos tiempos la relación y atención de los programas de televisión se ha perdido.

Inicialmente cantaba con pistas generales. Luego mandó a hacer otras con arreglos exclusivos para ella. Con su hermano y familia hacían folclor y cantaban por diversión en reuniones familiares, y luego en eventos municipales, coros privados y en el colegio, entre otros escenarios. Era más ameno para ellos hacer música movida, rápida y alegre, como las famosas chacareras.

Érica Ritman ha cantado una gran cantidad de repertorio tanguero, sin embargo, algunos tangos por los que se la recuerda son Chau, no va más, Fuimos, Acompañada y sola, Nada, Soledad y Nostalgias.

Aunque sus padres eran profesores de música, ella y su hermano no hacían música de manera técnica, es decir, no sabían de teoría, porque preferían evadir las clases de piano y desarrollar naturalmente sus habilidades auditivas tocando y cantando. Su formación musical en técnica vocal, interpretación y elección de repertorios acordes a su voz la ha recibido con diferentes docentes de manera privada.

A Érica Ritman le gusta toda la música, especialmente el jazz, los boleros, el folclor, lo clásico, pero donde se siente segura, donde puede trasmitir profundos sentimientos, donde deja su alma, es en el tango, pues el tango es poesía, el tango es tristeza, el tango es amor y desamor, el tango expresa las dificultades y alegrías de la vida. El tango llega a las profundidades del ser humano.

“No se necesita de una gran voz para cantar tango, se necesita saber expresar lo que se siente desde el fondo del alma”, comenta Ritman, quien visitó por primera vez Colombia para participar en el certamen de voces del IX Festival Internacional de Tango de Medellín, animada y convidada por su amigo, el guitarrista antioqueño David Mira, quien la ha acompañado en diferentes escenarios, especialmente en Argentina.

Siempre tuvo muchas ganas de presentarse en el festival, pero diferentes ocupaciones, porque también es madre de dos varones (que también están tomando el camino de la música), le dificultaban hacerlo, pero este año decidió poner todo el empeño y después de enfrentarse a tres rondas con muchos otros cantantes fue la ganadora del primer puesto del concurso de canto, con el tango Fuimos, de Homero Manzi.

Aunque Buenos Aires es la cuna del tango, Érica Ritman comenta que se sintió muy acogida en Medellín y que el público la hizo sentir muy especial. Para ella fue algo “fuera de serie”. Antes de su presentación, Ritman había sido jurado de la subsede de Valparaíso, Chile, en Valparatango 2015. Ha sido ganadora de otros festivales, como el de La Falda, de Córdoba, Argentina, en 2014, y Cuyotango 2010, de la fundación Contursi, en el mismo país. Quienes la conocen dicen que es una mujer alegre y jovial, que por medio de su voz se queda en el corazón de las personas que la escuchan. Sin duda alguna lo que quedó para el público asistente al IX Festival Internacional de Tango de Medellín es que el tango tiene voz de mujer.

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