Escenas con visos de realidad

El Teatro Línea de Sombra, de México, realiza en la obra ‘Baños Roma’ un discurso paralelo entre la vida del excampeón mundial de boxeo y la realidad social que padece Ciudad Juárez.

‘Baños Roma’ es una creación colectiva del grupo Teatro Línea de Sombra, bajo la dirección escénica de Jorge A. Vargas. / Juan Carlos Piedrahíta B.

En Baños Roma lo más importante de José Ángel Mantequilla Nápoles no es la defensa que hizo de su título de campeón mundial del peso wélter: luego subiría a mediano. Tampoco es su forma segura de subir al ring, ni la manera apabullante con la que endosaba golpes con la misma facilidad con la que hoy se lleva un puro a la boca. Lo relevante en esta propuesta del Teatro Línea de Sombra, de México, país invitado de honor en la 36ª edición del Festival Internacional de Teatro de Manizales, es la actualidad del exmonarca, su gimnasio cada vez menos visitado por los púgiles en formación y la relación que tiene el deportista con Ciudad Juárez, el lugar en el que escogió vivir y, seguramente, morir.

Ciudad Juárez es para Mantequilla Nápoles una porción de Santiago de Cuba, provincia en la que nació el 13 de abril de 1940 y de donde salió despedido después de que la Revolución aboliera el boxeo como profesión. Por eso se radicó en México y allí logró consolidar su carrera deportiva hasta el punto de convertirse en gloria nacional. Figuras como el actor francés Alain Delon y el escritor argentino Julio Cortázar (La noche de Mantequilla), fanático de esta disciplina, pusieron sus pupilas sobre el monarca durante sus años de actividad. El primero seguía con pasión sus combates, mientras que el segundo recreaba sus encuentros con Carlos Monzón, uno de sus personajes reales favoritos.

La estrella del boxeo ya retirada dejó de ser una persona pública hace varios lustros. Sin embargo, aún es una leyenda que sigue dando la pelea en el imaginario colectivo de los mexicanos, tanto así que su fama eliminó toda barrera geográfica, racial y social. Precisamente esa condición fue lo que motivó a Zuadd Atala, Viany Salinas, Jorge León, Alicia Laguna y Malcolm Vargas a pensar en José Ángel Mantequilla Nápoles como personaje de una propuesta teatral colectiva. Se basaron en recortes de prensa de la época, testimonios de vida de personas cercanas al campeón y sus propias declaraciones para construir un relato que sirve de pretexto para abordar la realidad social de Ciudad Juárez, una población limítrofe entre México y Estados Unidos.

La esposa de Nápoles, el mecánico de su carro, la persona que le importa sus puros (que fuma con todo y plástico), el señor que le vende la carne y hasta su lustrador personal tuvieron participación intrínseca en esta propuesta teatral que resulta cercana a un documental actuado. No se cuenta la historia de una manera lineal y, con el apoyo de elementos visuales, efectos de sonido y música en vivo, se establece la conexión entre el boxeador y el lugar en el que eligió vivir. Incluso se exhibe un fragmento de la cinta Santo y Mantequilla Nápoles en la Venganza de la Llorona (1974), así como momentos ilustres contados por los personajes y otros expuestos a través de desarrollos audiovisuales.

“La compañía Teatro Línea de Sombra está interesada en ese héroe del boxeo, pero desde la perspectiva del hombre que es ahora porque sólo desde el presente es posible la construcción de la historia. La presencia de Mantequilla en Ciudad Juárez revela su existencia como un personaje anacrónico, que pertenece a aquella época de glorias pasadas y que es perfectamente reconocible en esta otra temporalidad. Así se construyen dos instancias temporales: la realidad y el recuerdo, un binomio que podría ser llamado la realidad memorable”, cuenta Jorge A. Vargas, director de escena de Baños Roma, quien quiso hacer también un homenaje a las más de diez mil personas que han sido asesinadas en la región por luchar contra el narcotráfico.

El escenario está adornado por pesas, porque se hace una descripción precisa de la masa muscular del campeón; sacos de boxeo que los actores cuelgan y descuelgan de acuerdo con el relato, y mesas en las que se ubican en desorden todos los recortes de prensa que, antes y ahora, tienen a Nápoles como su protagonista. En las tablas esparcen aserrín y sobre él dibujan las calles del barrio en el que está ubicado el gimnasio del antiguo monarca, hoy convertido en un centro cultural y recreativo al servicio de los habitantes de Ciudad Juárez.

“Si desplegáramos sobre una mesa de trabajo los materiales de esta experiencia, tendríamos como resultado una vasta acumulación de objetos encontrados, de encabezados de prensa, de relatos reales y apócrifos, de relatos inconclusos de imágenes que se han fijado en la memoria, de hallazgos luminosos y otros impenetrables, montones de imágenes capturadas en el apremio del instante. No esperemos que las cosas sucedan en el espectáculo como se esperaría de un documental o un retrato de esas realidades, sino la incertidumbre con la que se intenta expresar aquello que hace que un recuerdo se albergue en la memoria”, concluye Vargas.

Baños Roma, del Teatro Línea de Sombra, acorta las distancias entre la realidad cruenta del documental y la magia del arte escénico.

 

[email protected]