Festival de Música Colombiana: 30 años al son de tiple y guitarra

Este fin de semana se celebra en Ibagué una nueva edición del Festival dedicado a la música de la región Andina.

Doris Morera de Castro, fundadora del Festival de Música Colombiana. / Cortesía.

Aunque Doris Morera es ibaguereña, gran parte de su vida estuvo en Neiva. De niña, sólo iba a pasar las vacaciones allá, hasta que un día se trasladó a estudiar y se quedó viviendo. Su gusto por la música colombiana nació gracias a su familia. Su padre le llevaba serenatas a su mamá. Además, su abuela y tíos tocaban tiple y guitarra en las tertulias.

“Es una combinación de sentimientos. Yo recuerdo a las personas queridas por la música, todo lo vivo con la música. Además me dio madurez”, comentó morera al periódico El Nuevo Día hace tres años.

Indudablemente, la banda sonora de su vida emite los sonidos del tiple y la guitarra. Para escuchar prefiere a Garzón y Collazos, Silva y Villalba, pero para grandes eventos encuentra una fascinación especial en el sanjuanero y el bambuco.

Esta mujer de tez blanca, con líneas de expresión marcadas, muestra de experiencia y entrega, volvió a la capital del Tolima después de casarse con Óscar Castro, un ibaguereño que la visitaba cada ocho días cuando vivía en Neiva y la enamoró al ritmo de José Macías. “La primera canción de esa primera serenata fue Muchacha de risa loca”.

Cuando nacieron sus cuatro hijos, la señora Morera se convirtió en, como ella dice, la mamá gallina, y aunque diversas circunstancias la llevaron a divorciarse, estar al lado de sus hijos la llenó de fortaleza para convertirse en una mujer capaz de enfrentarse a su condición de madre soltera y trabajadora.

“En ese momento pude conocer mi capacidades laborales. Trabajé en Inravisión y posteriormente en Telecom. Me convertí en una mujer estricta, fuerte, luchadora e intolerante hacia la corrupción”.

Cuando trabajó en Telecom, reafirmó su amor por la música. Si bien no canta ni toca ningún instrumento, estar al frente de la organización de un evento musical le alimentaba el espíritu y la hacía moverse por un ideal. Así fue como nació la idea de llevar por todo el país la imagen del Tolima y hacer un reconocimiento a Ibagué.

Un año después de la muerte del maestro Darío Garzón, integrante del dueto Garzón y Collazos, la señora Morera quiso rendirle un homenaje con una serenata organizada en el cementerio San Bonifacio (Ibagué). Con el apoyo del maestro César Augusto Ramírez, quien fue su amigo por 19 años, y la asesoría del compositor Pedro J. Ramos, se convocó a los artistas de la ciudad y el departamento para ir a la tumba de los dos maestros el 21 de marzo de 1987.

Luego del éxito de este encuentro, Morera empezó a reunir recursos que le permitieran realizar una segunda serenata en el mismo escenario y el mismo día. La gran sorpresa fue que la segunda convocatoria superó todas las expectativas. Se unieron solistas, duetos, tríos, cuartetos, entre otros grupos del departamento, para hacer inmortal el legado del dueto.

Fue en ese momento, 21 de marzo de 1988, cuando el comité organizador, liderado por Morera, propuso la creación de una fundación con el fin de institucionalizar ese homenaje como anual, ya que lo consideraban único entre los eventos culturales realizados hasta el momento en el país.

Cuando se creó la Fundación Musical de Colombia, que entonces se llamaba Fundación Garzón y Collazos, el compositor Jorge Villamil, entre otros, fue de gran ayuda para ella en la organización de la tercera edición del homenaje, que tomaba fuerza en ese tiempo y se volvía de carácter nacional.

“Recuerdo que cuando era niña veía pasar al maestro Villamil por mi casa. Él era médico. Cuando creé la fundación me acompañó en todo y se convirtió en el más grande, porque llenó los espacios en la composición de la música de la región Andina. Jamás lo olvido, y en el Festival siempre busco que esté presente”.

Quince años después, bajo la gestión de Morera, se aprobó la Ley 851, que establece el 21 de marzo como el Día de la Música Colombiana, consolidando de esta manera el trabajo realizado por toda la organización, que se dedica a mantener las costumbres de la región Andina.

Han pasado 30 años. El Festival Nacional de Música Colombiana ha hecho un recorrido por la obra de los intérpretes más grandes de la música. El turno de este año es para el maestro Alberto Castilla, compositor del bunde de Castilla, himno del departamento del Tolima.

“El maestro Castilla, un compositor bogotano que se radicó en Ibagué, creó el Conservatorio del Tolima. Gracias a su obra nuestros coros recorrieron Europa”.

Aunque en ediciones pasadas ya se les había rendido un homenaje a los compositores Jorge Villamil y José A. Morales, este año se volverán a escuchar sus melodías en el tradicional concurso de duetos Príncipes de la Canción. Además se llevó a cabo el Concurso Departamental de Interpretación Cantalicio Rojas y el tercer Encuentro Nacional Universitario de Música Colombiana.

A pesar de las dificultades económicas o de salud, la perseverancia de Morera le ha permitido sacar adelante, año tras año, al festival, que sorprendió a sus asistentes en su 30ª edición con un evento que reunió por un día a los ganadores del concurso Príncipes de la Canción, quienes recibieron una condecoración especial por su participación.

Si bien este certamen les ha dado a todos los duetos la oportunidad de darse a conocer en otros escenarios, Morera espera que la música colombiana adquiera cada día más valor entre las nuevas generaciones, pues recuerda la época en la que los triunfos del ciclista Martín Emilio Cochise Rodríguez o la elección de la primera Miss Universo colombiana, Luz Marina Zuluaga, se celebraron al ritmo de Soy colombiano.

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