Gabriela Villalba: el alcance del pop con ovarios

La ecuatoriana retoma su actividad como solista y con la canción “París”, escrita en coautoría con la colombiana Ximena Muñoz, insinúa el rumbo de su próxima producción.

Gabriela Villalba cocina para su pareja o en honor a invitados especiales. Aún no ha encontrado el camino para realizar su labor culinaria únicamente para satisfacer su hambre. Estudió durante varios meses nutrición holística en Nueva York, lo que provocó que desde entonces su alimentación sea un ejercicio mucho más consciente que el proceso mismo de componer.
 
La artista ecuatoriana compra los vegetales y demás ingredientes de primera calidad, y mientras Bob Marley, Jack Johnson, Natalia Lafourcade, Bomba Estéreo o los Beatles le hablan al oído, se mueve con rapidez entre la nevera y la estufa. De esta manera crea los platos que la han hecho famosa dentro de su núcleo familiar y en su reducido entorno social.
 
Cuando está en su cocina, Gabriela Villalba prefiere no recurrir al catálogo personal y por eso pone de últimos en la lista los registros realizados con las bandas Kiruba, de corte adolescente, y Kudai, un grupo cuya cede oficial siempre fue Santiago de Chile. El mismo procedimiento emplea con Todo bien, su debut como solista, y con los sencillos Psycho, Adrenalina y París.
 
Al lado del fogón no permite que se le active el piloto automático para autocriticarse, así que su actividad artística no es compatible con las recetas. Es cantante, compositora y productora musical siempre, pero deja de serlo cuando tiene un cuchillo cerca y su prioridad está centrada en generar los alimentos para terceros. Ahí es reservada y hasta celosa con su entorno.
 
“Pude vivir la generación del disco. Compraba casetes, buscaba cedés de toca clase y ayudé incluso a consolidar el poder adquisitivo de las discotiendas. Ahora veo cómo la tecnología ha influenciado la tendencia musical, porque vivimos una revolución muy extraña. Antes el ser artista era un misterio. Nadie sabía detalles sobre la vida del músico y ahora con las redes sociales se sabe más de la cuenta. Esa cercanía con el artista es lo que prima y para mí ha sido tan enriquecedor como complicado”, dice Gabriela Villalba, quien comenzó a figurar en el ambiente musical en 2003, cuando participó en el reality Popstar, en Ecuador.
 
El programa televisivo le ayudó a entender el tren de actividades que debía asumir en este oficio. La ecuatoriana era muy tímida. Llegaba a una entrevista, se enfermaba inmediatamente y su fisionomía demostraba su malestar. Gracias a esa experiencia identificó los alcances de la competencia entre mujeres. Tenía 17 años y entró a las malas en un mundo en el que la grababan 24 horas los siete días de la semana. Con el grupo Kiruba, nombre en homenaje a un cacique indígena que derrotó a los españoles, adquirió fortaleza en la piel hasta el punto de ser actriz, porque en Colombia participó en la novela Al ritmo de tu corazón.
 
“El disco Todo bien, el primero que hice como solista, es el resultado de todo lo ganado en la novela y de darme cuenta de que la actuación no era para mí. En ese álbum de 2006 escribí mis primeras canciones y me tocó reactivar todo lo musical que había olvidado. Me siento muy mala madre con esa producción porque la abandoné, sólo promocioné un sencillo y de ahí salté a Kudai”, relata la artista ecuatoriana. Supo que al sumarse a otros talentos iba a perder autonomía.
 
Ese trabajo frustrado como solista la estimuló después de algunos años a volver a lanzarse al ruedo como Gaby de K, un experimento que funcionó bien para reconquistar al público de América Latina. En esta etapa de ensayo y error presentó Psycho, que, pese a no ser uno de sus temas favoritos, le dio el reto de trabajar con un productor en un idioma diferente a su lengua materna. Pocos meses después sorprendió con Adrenalina, con la que desfogó todo su sentimiento hacia las acusaciones que recibió por ser la supuesta responsable de la disolución de Kudai.
 
“Luego de estos experimentos quería aparecer con París, una coautoría al lado de la colombiana Ximena Muñoz, y me incliné por la historia de una pareja que debe separarse físicamente pero cuya relación sigue viva gracias a la tecnología. En el video mi galán sale como un stormtrooper porque soy fanática de Star Wars, y se me ocurrió que el hecho de que él tuviera una armadura resumía a la perfección lo que es un romance a través de las redes”, dice Gabriela Villalba, quien resume su propuesta musical con la expresión “pop con ovarios”, una iniciativa propia que pronto arrojará al mercado un nuevo material cargado de contenidos visuales.
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