La nueva superproducción de 'La Roca'

Dwayne Johnson protagoniza la película “Terremoto: la falla de San Andrés”, que ya está en las carteleras de cine del país.

El luchador y actor Dwayne Johnson, más conocido como La Roca. / New Line Cinema y Warner Bros.

Aunque viva en Miami, Dwayne Douglas Johnson nació en California, en la ciudad de Hayward, con las raíces polinesias de su madre Ata y la sangre canadiense del luchador profesional Rocky Johnson. Como su padre, tomó el apodo de The Rock cuando finalmente se decidió a seguir el camino de la familia en la lucha libre: su abuelo, tres tíos y seis primos también pasaron por el mismo deporte. Antes, Dwayne Johnson había probado con el fútbol americano, que justamente lo llevó a hacer las valijas para mudarse a Florida cuando se inscribió en la Universidad de Miami. Pero en el año 1995 sufrió una lesión en la espalda y no pudo entrar en la liga profesional, NFL. Con la lucha libre tuvo mejor suerte y después de ganar siete campeonatos marcó el récord de la persona mejor pagada para un debut en cine, cuando cobró US$5,5 millones por trabajar en la película El rey escorpión.

Más allá del gimnasio, ¿cuál es la clave para mantenerse tan joven después de los 40 años?

Te cuento mi secreto para conservar la juventud: hay que exfoliar la piel. Es importante. Hay hombres que ni siquiera saben de lo que hablo. Y tequila, un buen tequila es muy importante.

Supongo que también influye ir al gimnasio todos los días... ¿Qué les diría a aquellos que están demasiado ocupados con el trabajo y no tienen tiempo para hacer ejercicios físicos?

No me gusta juzgar. Sería fácil decir que todos tenemos tiempo, pero cada uno vive un estilo de vida diferente. Para mí funciona y la gimnasia, en cierta forma, se convirtió en mi ancla, como puede ser para otras personas la meditación o salir a fumar un cigarrillo en un descanso. El consejo para quienes quieran hacer más ejercicio sería encontrar algo que les guste hacer. Caminar, yoga, un momento tranquilo, lo que sea, porque tampoco pasa por estar necesariamente activo. Pienso que hay que encontrar algo con lo que el cerebro pueda descansar, para encontrar un balance. La vida es una locura, siempre estamos corriendo por todos lados. Y no a todos les gusta la actividad física. En ese caso el consejo sería tener cuidado con lo que comen. Hay que buscar el balance.

¿Para la película “San Andreas” hizo trampa en su dieta?

Nunca hago trampas, pero en este caso fue un poco diferente. Recién venía de hacer la película Hércules, donde fui muy estricto por el cuerpo que necesitaba mostrar. Y para cuando tuve este rol, el entrenamiento ya era muy diferente y pude comer bien.

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San Andrés es la falla más grande que atraviesa el estado de California. Se espera un terremoto de extrema magnitud que puede llegar a separar el lugar del continente, convirtiendo el estado entero en una isla. Con efectos especiales el cine imagina ahora lo que sería semejante terremoto de 9 grados. En la película que está en cartelera Dwayne Johnson es el piloto de un helicóptero que deja de lado las peleas con su esposa para tratar de salvar a la única hija que tienen.

¿Cuáles son los paralelos entre la ficción de la película “Terremoto: la falla de San Andrés” y su vida real?

Diría que los paralelos pasan por los problemas en las relaciones. A todos nos cuesta mantener una relación. Y en este caso, mi personaje tuvo sus problemas afectivos. Otro paralelo con la realidad también pasa por el deseo de querer ser un buen padre a los ojos de una hija.

¿Voló de verdad el helicóptero de la película?

Bueno, me ayudaron, porque estos helicópteros los pueden volar dos personas al mismo tiempo. Por eso parece que soy el que está volando también.

¿Aprendió alguna otra lección con el rodaje de “Terremoto: la falla de San Andrés”?

Lo que aprendí con esta película es que está bien fracasar. En cierto aspecto sé lo que significa el divorcio. Es otro paralelo con mi personaje, pero sin contar demasiado el argumento de la película: él también pierde a su hija, porque una de sus hijas muere cuando debería haber estado cuidándola. Y es algo que no se perdona. Es una culpa que lleva encima demasiado tiempo porque es una persona que se gana la vida salvando gente y no pudo salvar a su hija. Todos queremos pensar que aprendemos con los errores. Y uno sale pensando que está bien equivocarse.

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