La pugna por el futuro de la orquesta de Pacho Galán

Los herederos del artista y los del fallecido director de esa orquesta, Alí Antonio Pérez, sostienen una disputa legal por el legado del inventor del merecumbé.

El maestro Pacho Galán (derecha) junto al reconocido compositor Jorge Villamil. / Archivo - El Espectador

Pocos hombres ha habido en la historia de Colombia como Francisco de Asís Galán Blanco o, mejor dicho, Pacho Galán: inventor de una decena de géneros musicales como el merecumbé —esa deliciosa mezcla de cumbia y merengue que puso a bailar a varias generaciones y que con los años se convirtió en Patrimonio Cultural de la Nación—; uno de los mejores trompetistas de Suramérica y autor de por lo menos 210 éxitos, muchos de los cuales se convirtieron en productos de exportación, como la muy recordada ¡Ay cosita linda!, que cantaran entre otros el afamado artista estadounidense Nat King Cole y la Sonora Matancera.

Quizá las nuevas generaciones no recuerden a Pacho Galán, pero si hay algo claro es que entre los años 50 y 70 no hubo fiesta en la que no se escuchara alguna de sus canciones. Galán murió en 1988 dejando todo un legado musical. No obstante, en la actualidad hay un litigio que empaña la historia de Galán, el Rey del Merecumbé.

Desde hace unos cinco años los nietos de Galán sostienen una disputa legal con los hijos de Alí Antonio Pérez, el hombre al que el trompetista dejó como director artístico de su orquesta. Esta pelea ha tenido de todo: denuncias penales, tutelas y hasta demandas ante la Superintendencia de Industria y Comercio.

Todo se remonta a 1992. Doce años antes, Pacho Galán le había conferido a Pérez un poder para que representara a la orquesta. Con este poder, el 16 de diciembre de 1992 Pérez registró a la Orquesta Pacho Galán en la Cámara de Comercio de Barranquilla y a él como “propietario de este establecimiento”. De acuerdo con Pocho Pérez, uno de los hijos de Alí Antonio, el registro se hizo de forma transparente. Los nietos de Galán, aseguran, no obstante, que este fue hecho a sus espaldas. A tal punto que, según ellos, supieron del registro hasta 2008.

Ese año fue el inicio de tan amargo baile. Cuenta Oveida Galán, nieta del maestro, que en octubre les pidieron el certificado de Cámara y Comercio de la orquesta para un concierto que iban a realizar en Bogotá y que al sacar el mencionado documento se dieron cuenta del registro que Pérez había hecho en 1992 y que tras su muerte, en noviembre de 2005, la orquesta había quedado en manos de sus hijos.

La ruptura fue inmediata. Los Pérez armaron ‘rancho aparte’ y entonces surgieron dos bandas distintas con nombres muy parecidos: la Orquesta Pacho Galán, de los Pérez, y la Orquesta de Pacho Galán Big Band, de los Galán. El 12 de marzo de 2009 los Galán interpusieron la primera de varias tutelas para que, según ellos, los Pérez dejaran de usar el legado de Pacho Galán para lucrarse. La tutela fue declarada improcedente.

El 18 de septiembre de 2009, Armando José Galán, hijo del artista, cofundador y director durante muchos años de la orquesta de su padre, les envió una carta a los Pérez solicitándoles que desmontaran sus fotos y las de su padre de la página en internet en la que éstos promocionaban su orquesta y advirtiéndoles que en ningún momento había consentido el uso y la comercialización de las obras de su padre.

Estos hicieron caso omiso a su solicitud y a los pocos meses registraron ante la Superintendencia de Industria y Comercio el nombre mixto Orquesta Pacho Galán. Es decir, el signo que sirve para identificar a una persona en el ejercicio de su actividad empresarial y que distingue su actividad de otras similares.

En respuesta, Armando Galán Jr., nieto del maestro, registró en febrero de 2010 la marca mixta Pacho Galán ante la Superintendencia de Industria y Comercio. Lo cual significa un signo distintivo que identifica los productos de una empresa o empresario y que permite que los consumidores identifiquen el producto de forma que puedan diferenciarlo de uno igual o semejante.

Lo hicieron, según Ricardo Alí Pérez, hijo de Alí Antonio, “ignorándolo por completo” y “violentándole el derecho al trabajo”, ya que, según él, esta decisión lo dejaba “sin chance de poder trabajar con la orquesta (Pacho Galán). Pérez llegó hasta la Corte Suprema de Justicia para que se anulara la resolución de la Superintendencia, pero no lo logró.

Luego vinieron las denuncias penales y nuevas tutelas. Oveida Galán Ruge denunció a los Pérez por delitos contra la propiedad intelectual y en respuesta ellos la demandaron por injuria y calumnia. Y el 10 de julio de 2012, Armando José Galán instauró una tutela contra Ricardo Alí Pérez para que dejara de usar su imagen y la de su padre. En su tutela, Galán dijo que padecía Parkinson y que acudía a este recurso con el fin de “evitar un daño irreparable como lo es mi muerte” por el uso de su imagen y la de su padre “con el propósito de buscar beneficios económicos, ya que dicha circunstancia afecta mi salud, en especial en su componente anímico”. Para ese entonces Armando José Galán tenía 76 años.

La tutela fue negada en dos ocasiones, hasta que llegó a la Corte Constitucional que la negó parcialmente. Ese alto tribunal no estuvo de acuerdo en negarle a la orquesta la posibilidad de usar la imagen de Pacho Galán; no obstante, le advirtió al director de la orquesta que en el futuro evitara “hacer uso de cualquier tipo de información que dé a entender que el señor Armando José Galán mantiene algún vínculo con esta orquesta”.

La sentencia fue emitida el 28 de junio de 2013; sin embargo, no fue dada a conocer sino hasta el pasado 1° de abril. Armando José Galán murió el 8 de septiembre de 2013 y sin saber del sentido del fallo. “Murió esperando esa tutela”, aseveró Oveida Galán en diálogo con este diario.

El pleito continúa como concierto malo. En entrevista con este diario, Pocho Pérez sostuvo que su familia se apresta a presentar una acción para que el registro de la marca Pacho Galán en la Superintendencia sea anulado. Por su parte, Oveida Galán aseguró que su familia espera que se resuelvan las denuncias que se han interpuesto por este caso.

Los señalamientos de un lado y del otro son bastante claros. Oveida Galán le dijo a este diario que “es doloroso que ellos le hagan este daño a la cultura nacional”, en referencia a los Pérez. Y agregó que éstos “viven a través de la imagen de mi abuelo. Pero, ¿quiénes son ellos? Es ilógico que digan ser los herederos de Pacho Galán, cuando ni siquiera llevan su apellido”. Por su parte, Pocho Pérez sostuvo que la familia Galán comete un “irrespeto a nuestra historia. Nosotros tocamos durante años con el maestro Galán y hemos intentado preservar su legado, y ahora nos atacan como si eso fuera pecado”.

Y afirmó que durante todos estos años los Pérez no han hecho “sino trabajar para los Galán. Es que nosotros no somos dueños de la obra del maestro Pacho Galán. Lo que hacemos es tocar sus canciones y pagar los impuestos que nos impone la ley por hacerlo. Pero que quede claro que no hay norma que nos impida preservar el legado de Pacho Galán”.

En lo único en lo que estas dos familias concuerdan es que el legado de Pacho Galán “es sagrado”. El litigio entre los Pérez y los Galán parece muy lejos de su final. Curiosamente, es probable que de este pleito salga algo bueno para la memoria del Rey del Merecumbé y es que, en estos momentos, hay dos bandas recorriendo Colombia a punta de las canciones de uno de los mejores trompetistas de la historia de Colombia. Aunque las dos bandas quieran que la otra deje de llevar el nombre del ilustre hijo de Soledad (Atlántico).

 

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