La rabia de los arhuacos con la novela de Diomedes

Ese pueblo dice que en la serie se presenta una imagen distorsionada de la realidad.

Cortesía VEA El actor Orlando Liñán, quien interpreta a Diomedes Díaz.

El pueblo arhuaco está muy molesto con la exitosa novela del canal RCN que recrea la vida del Cacique de La Junta, Diomedes Díaz. Dicen que en varios de sus episodios se han vulnerado los derechos colectivos de este pueblo indígena, pues se ha presentado esa comunidad ancestral como si incitara a los menores de edad al consumo de alcohol. Además, se quejaron de que la serie ha mostrado de manera degradante a la mujer arhuaca, “como un objeto sexual”. En un derecho de petición de nueve páginas, enviado al canal RCN, despacharon toda su furia.

En el documento, conocido por El Espectador, el cabildo gobernador José María Arroyo, como representante de la Confederación Indígena Tayrona, le envió el mismo documento al ministro de Tecnologías de la Información, Diego Molano, a la directora de la Autoridad Nacional de Televisión, Juanita Farfán, y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Según Arroyo, los arhuacos piden que se excluya de la novela la imagen, vestuarios, lengua y cultura de su pueblo, y que el canal presente disculpas por las supuestas tergiversaciones.

Para Arroyo, por ejemplo, es inadmisible lo que se recreó en el capítulo del 22 de enero pasado, en donde se ve cómo un actor que representa a un indígena arhuaco le entrega a un niño menor de 14 años, que encarna a Diomedes, hojas de coca. O que, en otro episodio, también se muestre al Diomedes niño en medio de una parranda con indígenas que están consumiendo alcohol y lo incitan a beber. De hecho, Arroyo cita que uno de los actores señala: “Yo dejé las tetas de mi mamá por una botella de ron, zámpate uno, déjate de eso”. Y el joven Diomedes bebe. Una puesta en escena que el gobernador considera una afrenta contra su pueblo.

En el derecho de petición los arhuacos dejaron constancia de que son respetuosos de las costumbres de la cultura caribeña que rodea al Vallenato, de la vida de Diomedes Díaz, “que en paz descanse”, y de los medios de comunicación, pero que no iban a permitir que esas libertades violaran sus derechos colectivos. “Es demasiado irresponsable que se difunda que los pueblos de la Sierra entregan el ayu; es decir, las hojas de coca, a personas ajenas a la cultura Tayrona y más a un niño. Esta desinformación utilitarista nos ha colocado en situación de vulnerabilidad”.

El gobernador Arroyo también manifestó que los menores arhuacos no asisten a celebraciones o prácticas que incluyan licor y que tampoco se les incita a los niños indígenas o de otras culturas a consumir bebidas alcohólicas. En su reproche, el líder indígena criticó que en el capítulo del pasado 11 de marzo, la novela le hiciera creer a la audiencia que “los propios pueblos indígenas incitamos y motivamos a los colonos y campesinos para que ocuparan nuestras tierras por la bonanza marimbera”. Por eso, exigió que se pare cuanto antes la presunta discriminación en la que incurre la serie contra los arhuacos.

Más grave aún fue la molestia que les provocaron dos episodios en los que la serie “insinúa a la audiencia que nuestras mujeres son un objeto sexual, acosadoras, y que tienen intimidad como los chivos. Esto es un agravio a nuestras mujeres, nuestra cultura y a las normas de protección y antidiscriminación que existen en Colombia. Estas imágenes han provocado que algunas de nuestras mujeres y jóvenes estén siendo objeto de matoneo e insinuaciones sexuales graves”.

Con todo detalle, el cabildo gobernador José María Arroyo señaló todos los aspectos que irritaron al pueblo arhuaco y que derivaron en este derecho de petición que busca resarcir lo que esta comunidad indígena considera que la novela les ha quitado. “En el presente caso observamos cómo lo dicho sobre el pueblo arhuaco en la novela Diomedes, El Cacique de La Junta, atenta contra los límites impuestos por nuestra Carta Magna presentando hechos falsos que discriminan la etnia, atentando contra el buen nombre y honra, así como contra nuestros usos y costumbres ancestrales, protegidos por la ley”, señaló el documento.

Por último, la Confederación Indígena Tayrona recalcó que lo mostrado por la serie sobre la hoja de coca, el licor y las comparaciones irrespetuosas de la mujer arhuaca en el programa televisivo constituyen un ejercicio de discriminación que no puede aceptarse. Con este arsenal de críticas, el Resguardo Indígena Arhuaco de La Sierra pretende que se corrijan cuanto antes estas tergiversaciones con el fin de restituir los derechos presuntamente vulnerados por esta comunidad ancestral que habita en la Sierra Nevada de Santa Marta.

El Espectador consultó al Canal RCN para conocer su opinión sobre esta vehemente protesta de los arhuacos, pero al cierre de esta edición no había sido posible obtener una respuesta. Al margen de la controversia, este pueblo indígena está más que molesto con el novelón de Diomedes y buscará por todos los medios posibles tratar de rectificar lo que ellos consideran una afrenta a su cultura, a su historia y a su pasado.

Diomedes, entre la fama y los líos judiciales

Más conocido como el Cacique de La Junta, Diomedes Díaz fue uno de los representantes del género vallenato más reputados de Colombia. Los 18 millones de discos vendidos durante su carrera lo posicionaron como el artista vallenato con más ventas en la historia del país, lo que lo hizo acreedor de múltiples reconocimientos, entre ellos discos de oro, de platino y un Grammy Latino.

Su vida personal también fue responsable de su fama. Con 11 mujeres distintas tuvo 28 hijos. En 1997 padeció el síndrome de Guillain Barré, enfermedad que lo tuvo paralizado durante un tiempo y por el que recibió beneficio de detención domiciliaria cuando empezó el proceso por la muerte de Doris Adriana Niño, quien era para entonces su pareja sentimental. Niño murió por asfixia mecánica durante una fiesta en el apartamento del cantante. Por este caso, Díaz fue condenado en 2000 a 12 años de prisión. Sin embargo, quedó libre luego de pagar tres años y siete meses de cárcel y una indemnización de más de $100 millones a la familia de la joven. El 22 de diciembre de 2013, con 56 años, murió a causa de un paro cardiorrespiratorio.

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