Soñando con Nathalia Palis-McLaughlin

El nuevo álbum de la barranquillera, “Dream a Little” (“Sueña un poquito”), busca descubrir un mundo que no tiene fin.

Palis-McLaughlin ha querido preservar la cultura colombiana con su música. /Joanne Leung
Hay algo inevitable al estar rodeado de bebes y niños: cantar o tararear. Ya sea para calmar o alegrar, la música siempre ha estimulado emociones de toda clase. Desde pequeños, la fascinación por melodías ha despertado un interés y provocación por bailar, saltar o mover la cabeza. Aprender a través de ella también es común, pero no siempre valorado o recordado. ¿Quién no ha memorizado el abecedario o las tablas de multiplicar cantando? Hay ritmos que le han facilitado la vida a más de uno, pero nombrar a aquellos detrás de las letras sería más bien difícil. Aun así allí queda el aprendizaje, que es lo que buscan finalmente lograr los artistas como Nathalia Palis-McLaughlin, una cantante colombiana radicada en Los Ángeles que le apuesta a la música bilingüe para descubrir el español y el inglés en el mundo mágico de un niño.
 
Dicen que todo adulto lleva un niño por dentro. La diversión y las risas nunca han sido tan fáciles como en aquella época en que las estrellas, las hadas, los dragones, las burbujas o los planetas resultaban ser lo más extraordinario de ver y tratar de comprender. En la casa de Nathalia Palis, en Barranquilla, la familia siempre fue un núcleo de formación fuerte. Y la música, un medio para ayudarlos a crecer a ella y a su hermano Shafik. Sus padres se encargaron de hacer viernes culturales, un espacio después del colegio que usaban como distracción y desestrés. En el carro ella hacía la melodía mientras su hermano hacía ritmos de toda clase. Luz María, su madre, manejaba haciendo la segunda voz y Shafik, el padre, reía entretenido.
 
“Éramos una familia musical, hasta que ellos tomaron su rumbo y nos dejaron”, cuenta entre risas una mamá orgullosa. No es para menos, pues su hijo mayor ganó recientemente dos Latin Grammy y un Grammy como ingeniero de sonido en “Más + Corazón Profundo”, de Carlos Vives. Mientras que Nathalia Palis lanzó su segundo disco “Dream a Little” (“Sueña un poquito”) que sigue a “From Here to There” y con el que espera grandes éxitos.
 
Su corta estatura la hace estirar trompa y gruñir, pero nunca de una manera ruda. Con una sonrisa permanente se burla de sus 1,53 con ternura. Seguramente le pasan muchos jóvenes americanos por el lado o incluso preadolescentes que la obligan a mirar hacia arriba, pero esto no debe ser un problema para ella, pues tiene unas metas que la hacen soñar con lo más alto.
 
También su dulzura es rasgo de su personalidad y al cantar. Por eso es un imán para los niños. Pero antes de dedicarse profesionalmente a ellos, también lo fue para ancianos, ya que hacía servicio social al visitar centros de diferente tipo con su mamá. De ahí nació su gusto por ayudar a través de la música. Aunque estuvo estudiando un corto tiempo relaciones internacionales, luego ingresó a Berklee College of Music para hacer su carrera en musicoterapia.
 
Allí conoció a Brian, padre de sus hijos: Vanessa y Daniel. Ellos son la inspiración para escribir, pues al no querer que crecieran alejados de la cultura colombiana y de su idioma les enseñó las tradiciones de su país natal a través de canciones. Así surgieron ritmos de toda clase en su álbum, como el caribeño o reguetón, y temas como “El Amazonas”.
 
Cuando le preguntan cómo define este proyecto, responde: “Es un disco para escuchar en familia”. Tiene razón porque desde la primera canción, “Los planetas”, niños y adultos se sienten transportados en un cohete hacia un universo imaginario. Con el paso de cada canción se percibe su influencia musical e intención de transmitir multiculturalismo. Quizás buscó integrar a otros para que tuvieran su misma experiencia de crecer en Barranquilla, en un carro en el que todos cantan la misma canción y para despertar a ese niño que todo adulto lleva dentro.
 
Soñar con Nathalia Palis-McLaughlin no es difícil.

 

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