"Soy como un obstetra"

Después de once años de haber trabajado con la banda, el productor vuelve al estudio con el quinteto caleño.

El productor argentino tiene su propio sello musical, Tweeting Records. / Luis Ángel - El Esepctador

Tweety González sabe reconocer un hit como si fuera el mejor perro de caza. A los 30 segundos de escucha ya tiene claro si lo que está procesando en su cabeza tiene las características de un éxito o no. No es modesto en este aspecto. No tiene por qué serlo. Su olfato, ya con varias décadas de aprendizaje, se ha equivocado pocas veces en este sentido, tan pocas que las puede contar con sus dedos, hábiles y constantes visitantes de pianos y teclados en diversos escenarios de América Latina.

La función del sabueso es el primer paso que da cuando lo contratan para ser productor y para responsabilizarse de una propuesta sonora particular. Evalúa las canciones que le envían, las analiza, establece para qué tipo de público va dirigido el material y cuál es la intención del artista. Con ese conocimiento en su haber, determina si necesita contar con más posibilidades y comienza a exigir, a hacer valer tantos años de ejercicio y, sobre todo, a hace respetar un nombre consolidado en la música desde hace tiempos.

“Soy como un obstetra. Cuando el disco ya está en el mercado, cuando se considera que ya nació, mi función termina. Era un poco extraña esa sensación, y por eso ahora tengo un sello digital que se llama Tweeting Records, el que fundamentalmente conformé para poder hacer seguimiento al material que elaboro. Quiero seguir haciendo discos, no quiero ser millonario con eso. Sólo quiero producir, hacer música, porque para eso vine al mundo”, cuenta Tweety González, teclista y productor cuyo verdadero nombre es Fabián A. González Amado.

Hace once años trabajó por primera vez con la banda caleña Superlitio, conformada por Armando González, Pedro Rovetto, Dino Leandro, Pipe Bravo y Alejandro Lozano. En ese entonces identificó un gran potencial en sus músicos y asumió con gusto la tarea de producir el álbum Tripping Tropicana. Ahora fue convocado nuevamente por los caleños y entre todos están abonando el camino para lanzar un registro contundente que marque buena parte del futuro de la agrupación.

“En el caso de Superlitio, los chicos me enviaron ocho canciones. De esas quedaron seis nada más. El resto tocó buscarlas o componerlas de cero. Esos dos temas no estaban a la altura de los otros seis. Para que una buena planta crezca, la calidad debe estar en la semilla, y ese es el aporte del compositor. Mi labor es como la de un director técnico de fútbol o como un director de cine. A mí me toca controlar el dinero, el tiempo, los egos y un montón de variables más”, comenta González, quien afirma que le encanta sentir que la banda Superlitio, a pesar de su crecimiento y su fama, sigue pensando en la música desde el amor y la pasión por el oficio.

En once años la industria cambió. Internet es cada vez más influyente, para bien y para mal. Las escenas de cada país han crecido y eso hace que la música no esté en crisis. Lo que está revaluado es el viejo modelo de las grandes compañías, originalmente cinco, de las que han logrado sobrevivir tres. En la actualidad sobra gente en ellas para la actividad que hay que hacer y por eso se habla del mal momento que atraviesan. Para Tweety González el panorama es claro.

“Internet te deja entrar a todo lado. Si uno es melómano y buscador, puede encontrar lo que quiere. Sin embargo, la forma de encontrarlo es, por lo general, en lugares non sanctos en los que se adquiere la música sin costo y, por mi misma actividad, no estoy de acuerdo con eso. Hacer un disco tiene un costo”, asegura.

Para el productor argentino, un remedio tiene un costo porque tuvo investigación previa y rigurosa. Lo mismo pasa con la música. Nadie compone gratis. En los tiempos de Beethoven, incluso, había grandes mecenas que les pagaban a los compositores para que se encerraran a crear. Así que no se explica por qué la labor del músico debe ser bohemia y gratuita. Para él eso no tiene sentido.

“La gente prioriza cantidad sobre calidad. Lo habitual es que la gente escuche música por Youtube, cuando se trata de un canal para mirar. Pero como ahí está todo... La música la salva el melómano. Yo trabajo para aquel que no pone la música de fondo mientras hace mil actividades o para escapar de su soledad. Creo que esas personas tendrán su formato especial. El vinilo está cada vez más en auge y eso pasa porque el objeto es lindo, y aunque a la quinta vez ya se escucha mal, tiene una mística especial”, dice Tweety González. Durante ocho años fue teclista de Soda Stereo y muchos se atreven a decir que es la cuarta arista de ese trébol argentino exitoso en el rock en castellano. Para él es un acto de cariño de la gente porque figuró con el grupo más de la mitad de su historia, pero sus responsabilidades en él, así como sus derechos, eran menores. Le pesa la denominación. Es honrosa, pero nunca se la ha creído.

“Veo el movimiento del rock argentino como muy fragmentado. Veo muchas tribus y creo que hay muchas diferencias generacionales y hay tipos de 60 que siguen rockeando. Veo que las nuevas generaciones aún no son populares, como pasó antes. En los 80, Fito Páez tenía 23 años y ya era un fenómeno, y los Kuriaki tenían menos de 20 y eran estrellas. Yo los recibía del colegio en mi estudio. Hoy el panorama es muy diferente”, cuenta González, quien está produciendo propuestas como Juguete Ruidoso, el panameño Carlos Méndez y los argentinos Eloísa López y Ulises Butrón.

Tweety González y Superlitio tienen definido casi todo el material del nuevo disco. El productor argentino aseguró que le seguirá los pasos a ese disco hasta que esté grande y se pueda mantener solo en el mercado discográfico.

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