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hace 16 mins

Tres solistas cómplices

La pianista Jasminka Stancul, el violinista Boris Kuschnir y el chelista Orfeo Mandozzi unieron sus talentos en 1993 y desde entonces han multiplicado las posibilidades de sus instrumentos.

El Wiener Brahms Trio se creó en 1993 en el Festival de Música de Cámara de Lockenhaus. Cortesía Teatro Mayor

El Wiener Brahms Trio va y viene de acuerdo con las necesidades de sus integrantes. Este colectivo no es una camisa de fuerza para nadie y más bien se ha convertido en la posibilidad para explorar y descubrir, a partir de la escucha del otro, los alcances propios. El pacto implícito es el respeto por las carreras artísticas de los demás y lo que nunca ha faltado es incondicionalidad para estimular su crecimiento.

Cuando la pianista serbia Jasminka Stancul, el violinista ruso Boris Kuschnir y el suizo Orfeo Mandozzi, destacado intérprete del violonchelo, decidieron empujar el mismo proyecto sonoro ya tenían reconocimiento como solistas en Europa o habían hecho parte de agrupaciones de renombre en la escena de la música de cámara. Ese hecho marcó la dinámica del trío. Ninguno necesitaba del hombro ajeno para surgir y eso los puso en igualdad de condiciones desde el comienzo.

Los tres llegaron a aportar sus experiencias en los escenarios del mundo. Con la generosidad de los amigos intercambiaron secretos de su actividad en el pasado y se dedicaron durante horas a escuchar las voces de los instrumentos que no eran de su propiedad. El piano de Stancul se silenció durante las intervenciones del chelo de Mandozzi y del violín de Kuschnir, mientras las cuerdas guardaron absoluto hermetismo cuando las blancas y las negras hicieron su exposición didáctica.

El ego quedó por fuera de cualquier intención a partir del verano de 1993, cuando los tres artistas fueron invitados a participar en el Festival de Música de Cámara de Lockenhaus (Austria), un evento organizado y comandado por el violinista letón Gidon Kremer. Allí se pactó el contrato y nació el Wiener Brahms Trio, que gracias a la multiplicidad nacional de sus integrantes escogió a Austria como eje vital de sus iniciativas sonoras.

Para Jasminka Stancul, Boris Kuschnir y Orfeo Mandozzi, en la diferencia está el terreno fértil para el nacimiento de ideas novedosas. El hecho de representar tres países distintos es una coincidencia a la que le han sacado brillo, y han aprovechado esta coyuntura especial para mostrarse como lo que son: un trío de mente abierta, sin barreras y en el que la única obligación es el respeto por la estética.

El piano, el violín y el violonchelo entraron en conversación gracias a estos tres exponentes virtuosos y desde que se pararon juntos sobre el escenario de Lockenhaus las invitaciones no han dejado de aparecer. El Wiener Brahms Trio ha tocado con gran éxito en España, Suiza, Rusia, Inglaterra, Francia, Escandinavia y Eslovaquia.

Su formato es muy versátil y por eso los integrantes del grupo saltan a la tarima como trío solista o también figuran respaldados por reconocidas orquestas sinfónicas. Por ejemplo, con la Orquesta de Cámara de Viena, dirigida por Charles Ansbacher, tocaron el Triple Concierto de Ludwig van Beethoven (1770-1827) en la Konzerthaus vienesa y en el Festival de Primavera de Bregenz, mientras que bajo la dirección de Philippe Entremont lo hicieron en compañía de la Orquesta Nacional Irlandesa en el National Concert Hall de Dublín.

El Wiener Brahms Trio es uno de los invitados al Festival Bogotá es Mozart. En Colombia tocarán la música del genio de Salzburgo y tendrán la intención de confirmar que lo primero que les gusta afinar es la complicidad.

Hoy, 3:00 p.m., Teatro Colón (Bogotá), calle 10 Nº 5-32. Información y boletería: www.primerafila.com.co.

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