National Geographic presenta 'Guantánamo al descubierto'

Este domingo se transmite el documental a las 10 de la noche.

El domingo 5 de abril a las 10 de la noche -hora de Colombia-, el canal National Geographic presentará el documental ‘Guantánamo al descubierto', el cual analiza su legado y el destino de sus más de 200 detenidos, quienes viven en celdas de 1.85 x 2.44 metros.

El equipo de producción estuvo casi 3 semanas dentro de la prisión, documentando la interacción cargada de tensión entre los guardias y detenidos, sus reuniones de trabajo y operaciones fuera de los límites.

Los televidentes podrán ver entrevistas a oficiales de Guantánamo, oficiales de alto rango quienes creen que hay una célula activa de Al-Qaeda en el lugar; ex-interrogadores y ex-detenidos, e incluso abogados que representan a quienes aún están allí.

‘Guantánamo al descubierto' narra la historia del centro de detención mediante el relato de aquellos que mejor lo conoce: desde el ex-detenido Moazzam Begg, británico-paquistaní quien estuvo encarcelado más de 3 años quien discute apasionadamente la política de EE.UU., hasta abogados especialistas en Habeas Corpus que representan a algunos de los detenidos explican el marco legal para tomar prisioneros de guerra y por qué sostienen que los presos de Guantánamo han sido retenidos ilegalmente, violando los derechos constitucionales.

Además, están las opiniones del Coronel de Guantánamo, Bruce Vargo y el director del Grupo de Inteligencia Paul Rester, quien discute si la cárcel promueve la yihad.

Para los directores de la producción, John Else y Bonni Cohen, la historia habría perdido mucho si nadie se hubiera preocupado por documentar Guantánamo antes de su cierre.

"Las escenas que en un principio podían parecernos chocantes se fueron haciendo bastante comunes, parte de la vida diaria. Pudimos filmar el ambiente tenso que los americanos nunca han visto hasta ahora", señaló Cohen en la presentación del documental en Washington.

A través de un pasillo constantemente vigilado por guardias, las cámaras registraron las voces de los prisioneros, que se comunican entre ellos en árabe y a gritos. No obstante, las autoridades prohibieron que a los detenidos se les entrevistara o se les filmaran sus rostros.

La resistencia ante los guardas por parte de los detenidos, algunos de los cuales amenazan con suicidarse con toallas o sábanas, se completa en el documental con los testimonios de antiguos presos de la cárcel.

Entre ellos se encuentra Abdul Salam Zaeef, quien fue embajador talibán de Pakistán cuando EE.UU. invadió Afganistán, y quien tras su llegada a la prisión en 2002 lideró huelgas de hambre y era conocido entre los guardas como ‘El rey de Guantánamo'. Zaeef recordó que cuando le permitieron salir de la prisión le exigieron firmar que era miembro de Al Qaeda y un criminal. "Les dije que prefería quedarme", aseguró.

El documental sigue también los pasos de la sargento Jane Smith, una guarda confundida por las críticas que recibe la prisión desde EE.UU., y del encargado de entrenar a los nuevos guardas, el Sargento Mayor del Ejército William ‘Jones'.

Según los directores del filme, el objetivo del metraje es contribuir a aclarar el interrogante de si puede retener indefinidamente a los presos sin cargos, y la naturaleza de las técnicas de interrogación que pueden emplearse contra ellos.

En 2002 la Administración de George W. Bush decidió considerar a los presos de Guantánamo como "combatientes enemigos ilegales", un nuevo concepto que les eximía de acogerse a la protección de la Convención de Ginebra. Esta ha sido la base de las críticas que aseguran que la tortura es moneda corriente en Guantánamo.

Las técnicas extremas de interrogación autorizadas por Bush en 2002, como el aislamiento prolongado, el uso de perros y, en casos extremos, la inundación de las instalaciones, se suprimieron en 2003 y no hay voces en el documental que se atrevan a garantizar que, en efecto, existió tortura.

De hecho, el coronel Donald Woodfolk, responsable de los interrogatorios en Guantánamo entre 2002 y 2003, niega rotundamente que hubiera torturas bajo su mando. La injusticia estaba, según Woodfolk, en la retención de prisioneros sin cargos.

"De los más de 600 prisioneros que quedaban en Guantánamo cuando me fui, había al menos 200 que nunca debieron ingresar en la prisión", reconoce Woodfolk. Hoy se estima que permanecen en el centro unos 200 presos, de los cuales 60 han recibido autorización para marcharse, pero ningún país quiere acogerles.

La firma de la orden ejecutiva por la que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, concedió en enero un plazo de un año para cerrar la prisión deja tras de sí, según los realizadores del documental, una gran duda sobre cuál será el destino de los prisioneros.

Para Sarah Havens, una abogada de Nueva York que lleva cuatro años representando a yemeníes detenidos en Guantánamo, el cierre de la prisión no marcará el fin del problema.

"Guantánamo seguirá existiendo como concepto mientras se siga deteniendo a terroristas y juzgándoles sin garantías o con pruebas insuficientes", sentenció Havens en la presentación del filme.

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