Murió en Bogotá el periodista Luis de Castro

Se fue un maestro del periodismo judicial en Colombia.

A sus 84 años, luego de una fructífera vida dedicada al periodismo, el buen humor y la gallardía, falleció este martes en Bogotá el emblemático editor judicial de El Espectador, Luis de Castro Rugeles. Integrante de una familia de comunicadores, Luis de Castro se inició en 1946 como corrector de pruebas del diario El Liberal que dirigía Alberto Lleras Camargo, pero su debut coincidió con uno de los hechos determinantes en la historia contemporánea de Colombia: el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948.

Ese día, como lo recordaría muchos años después, Luis de Castro salió a la calle con el reportero gráfico Armenio Rodríguez. Se abrieron paso entre saqueadores, exaltados dolientes y la fuerza pública, hasta que llegaron a la Plaza de Bolívar. Rodríguez cogió por el atrio de la Catedral Primada y como estaban disparando recibió un impacto de bala que terminó por costarle la vida. De Castro regresó a la redacción de El Liberal y participó en una de las pocas ediciones de prensa escrita que circularon al día siguiente.

Cuando llegó a El Espectador a principios de los años 50, Luis de Castro ya había desarrollado sus capacidades como avezado reportero judicial. Tuvo un breve paso por el periódico El Tiempo, pero regresó a su casa de siempre, donde fue testigo de incontables noticias de la forma cómo Colombia empezó a ser moldeada por los violentos. Primero junto a los artífices de lo que se conoció como la época dorada de la crónica roja, y con el correr de los días verificando cómo nuevos factores de criminalidad empeoraron la situación.

De los tiempos de El Espectador en la Avenida Jiménez a los días en que la sede se trasladó a la Avenida 68, al mismo tiempo que el país y la ciudad se fueron expandiendo lo mismo que sus dilemas. En toda esta transición, Luis de Castro fue la mano derecha de Guillermo Cano en la cobertura de los asuntos judiciales. En consecuencia, un periodista clave en la develación de los secretos de la denominada crisis financiera de los años 80 y en las denuncias contra la consolidación de los carteles del narcotráfico.

Tras el asesinato de Guillermo Cano en diciembre de 1986, Luis de Castro continuó al frente de las noticias judiciales de El Espectador, y como tal fue testigo de la arremetida del narcoterrorismo contra Colombia, empezando por las propias instalaciones del diario, que fue blanco de un violento atentado en diciembre de 1989. Con su acostumbrada disciplina y sencillez, mantuvo en alto el espíritu combativo del periódico para señalar por sus nombres a los promotores de la barbarie.

En 1998, después de más de 50 años en el ejercicio profesional, decidió retirarse a sus cuarteles de invierno, pero siguió vinculado con sus amigos de todas las épocas, quienes fueron testigos de sus increíbles capacidades como contador de historias y sus mejores condiciones como magnífico anfitrión. Taurófilo de condición, experto en crucigramas y gazapos y editor y señor a toda prueba, ayer se fue para siempre Luis de Castro, pero nunca de la memoria de sus amigos y colegas. Paz en su tumba.

 

Temas relacionados