A propósito del darwinismo en Colombia...

Tras la exposición pública de las teorías evolutivas de Darwin y Wallace en 1858 a través de la Linnean Society de Londres, y la publicación de "El origen de las especies" de Darwin en 1859, una nueva apreciación sobre la teoría de la evolución se fue cuajando en las mentes de los científicos del mundo occidental.

El asunto de la explicación de la evolución de las especies había sido una agenda recurrente para muchos hombres que intentaron explicar el orden y el sentido del mundo natural desde el siglo XVIII. Buffon, Lamarck, Cuvier y otros "naturalistas" habían indagado sobre las variaciones y los cambios en las especies, y las causas de esas dinámicas, todos ellos estableciendo explicaciones coherentes a sus posibilidades científicas y a las condiciones de las ciencias de su época.

La gran diferencia de la explicación darwinista del siglo XIX radica en que, por primera vez en la historia de la evolución, se pudo hablar precisamente de eso, de una teoría. Darwin había creado algunos conceptos que le daban fuerza explicativa a su discurso evolutivo - como La lucha por la existencia y la Selección Natural- que ofrecían una perspectiva novedosa al porqué de la preponderancia y la permanencia de una especies sobre otras. Darwin también tenía muy buen nombre como "naturalista" en el mundillo científico británico, que conocía sus desempeños por su labor como viajero explorador del HMS Beagle, en donde se supone que se fue configurando mucho de lo que iba a ser fundamental para la teoría a través del contacto con la naturaleza y la experimentación. Por último, ya en términos del contenido propositivo del "Origen", la naturaleza actuaría sin direcciones y ayudas divinas, sin ninguna idea preconcebida de orden. El mundo natural no tiene un plan-objetivo, sino que desarrolla unas leyes en donde los aptos son los que sobreviven y dentro de esa dinámica, cualquier cosa puede pasar.

Las repercusiones del darwinismo se extendieron a todo el mundo en el siglo XIX y Colombia no fue la excepción. Pero las teorías actúan de acuerdo al contexto social y cultural al cual llegan y nuestra sociedad era muy distinta a la inglesa en la cual se le había dado vida al darwinismo. Por lo tanto, nuestro darwinismo necesariamente sería diferente, porque al entrar la teoría, sufrió una reubicación, una reinterpretación acorde a otro contexto.

Podemos decir que el darwinismo no actuó en Colombia específicamente en el ámbito científico. Esto porque nuestras sociedades científicas, que habían tenido un incipiente impulso desde 1859 con la Sociedad de Naturalistas, apenas lograban consolidar el sentido gremial necesario para poner a rodar empresas de investigación;nuestros centros científicos apenas estaban planteándose. También porque durante la segunda mitad del siglo XIX la profesión de científico asociado a una disciplina no era muy frecuente. Tan solo hombres como Ezequiel Uricoechea, José Triana o Florentino Vezga podían ufanarse de ser hombres de ciencia, y esto con algunas limitantes. Otro aspecto tiene que ver con que las posibilidades de discusión intelectual se daban entre grupos "exclusivos", que estaban al tanto de muchos temas y que establecieron sus formas de discusión en una manera informal que de una manera u otra hacia que las teorías se interpretaran con más relación a los intereses mismos de esos grupos. Hablamos de políticos, escritores, poetas, comerciantes (todo esto al mismo tiempo) afiliados a los dos partidos políticos.

La fundación de la Universidad Nacional de los Estados Unidos de Colombia en 1867 es fundamental en la historia del darwinismo colombiano, porque es allí, dentro de la organización de sus Academias, donde se manifiesta abiertamente la teoría, afiliada claramente al proyecto liberal decimonónico que los historiadores han llamado "radical". Esto define claramente el sentido del darwinismo, porque aparte de tener vida dentro de la educación radical, la difusión de la teoría se hace a nombre de los liberales. Con la escuela de ciencias naturales y la de literatura y filosofía como centros de recepción y difusión, el darwinismo empieza a ser parte de las discusiones locales, aunque es hasta 1872 ( un año mas tarde de la publicación en Inglaterra de El Origen del Hombre) en un discurso de clausura de Enrique Cortés, educador liberal, cuando el darwinismo hace su primera manifestación pública.


Como dijimos más arriba, el darwinismo no hizo parte de los proyectos científicos colombianos. Más bien su actuación tiene lugar dentro de las discusiones que se daban entre grupos políticos que proponían modelos de gobierno, educación y nación. Para los liberales el darwinismo demostraba, en una clara alusión a un darwinismo social, que la teoría reflejaba un orden social, en el que los más fuertes imponían sus dictámenes. No era entonces casualidad la hegemonía liberal de más de 30 años en el poder. Era necesario hacer uso de la ciencia y sus progresos para guiar un país que pedía a gritos un orden dirigido por los indicados para hacerlo. El darwinismo también servía para mostrar que los rivales en la periferia del poder pensaban la sociedad de un modo equivocado. Los conservadores mantenían la idea de un orden de la sociedad que había quedado atrás y que caducaba.

Esa idea de orden que "caducaba" triunfó a finales del siglo XIX, y entonces el darwinismo, para los nuevos en el poder, era mucho menos que una superchería. Como había sucedido desde los años setentas, el darwinismo fue desvirtuado por dos razones: por estar asociado a un liberalismo que claramente tenía otra cosa en la cabeza, y porque proponía un origen de los seres de la tierra- incluido el hombre- que excluía la intervención divina como principal protagonista. Es famosa la diatriba de Miguel Antonio Caro, conservador histórico del siglo XIX, contra algunos intelectuales liberales, en torno al papel evolutivo que Darwin había sugerido en su texto de 1871para explicar la evolución del hombre viniendo del mono. Si el hombre había sido creado a imagen y semejanza del creador, ¿cómo de algo imperfecto podía devenir el ser más perfecto?

De una u otra manera, el darwinismo tuvo un papel en la historia política de nuestro país durante los últimos treinta años del siglo XIX. Intervino en las dinámicas radicales, estuvo presente en las políticas educativas laicas, fue atacado por los conservadores e incluso sirvió para que disciplinas como la sociología y la antropología tuvieran repercusión y visibilidad en las academias de uno u otro lado. Y aunque el discurso de la evolución muchas veces no se diferenciaba de la concepción de progreso, de desarrollo social y de modernidad que estaba al orden del dia en Colombia, si existió una atención especial a lo que Darwin había propuesto, y que sigue siendo hoy en dìa un tema de discusión.

Es importante tener en cuenta que el darwinismo no funcionó de la misma forma en todos los lugares a los que llegó. Es equivocado pensar que existió una mala interpretación de la teoría al no asociarla a los mismos debates y características que se sucedieron en el lugar de origen, porque la reubicación y reinterpretación de algo que es dado es precisamente la historia que vale la pena contar.