Chanel convirtió el Grand Palais de París en un iceberg

Allí presentó la colección otoño-invierno 2010-2011, durante la Semana de la Moda de París.

Chanel preparó a sus clientas para el frío extremo y Karl Lagerfeld convirtió su pasarela en un espectacular iceberg, una montaña helada con bellas piedras transparentes sobre sus crestas, similares a las joyas y pedrerías que adornaron sus creaciones para el otoño-invierno 2010-2011.

El techo acristalado del Grand Palais, donde el modisto alemán gusta presentar el prêt-à-porter de Chanel, recibió a la perfección el inmenso bloque de hielo contenido en un cuadrilátero, cubierto con una fina capa de agua. En octubre pasado Chanel había convertido este escenario en una granja para el desfile en el que cantó Lily Allen.

En ella chapotearon una tras otra las maniquíes, vestidas en ocasiones con chaquetas, faldas o vestidos del característico "tweed" Chanel, combinados con volúmenes de pieles -no procedentes de animales- que cubrían por completo botas, botines, pantalones, bufandas, abrigos y todo tipo de prendas.

Las modelos lucieron monos completos de pelo -capucha y pies incluidos-, y grandes abrigos largos de pieles, de color blanco, negro, o blanco y negro, cuya parte inferior mojaban sin temor al andar y rozar el líquido.

Además de las joyas de cristales transparentes, en collares, pulseras, broches y anillos, las botas fueron los accesorios principales, no siempre de pelo largo y tacones transparentes.

Para las ocasiones más elegantes, las botas se hicieron bicolores, negras como un zapato de salón y blancas acharoladas hasta media pierna, llevadas preferentemente con medias opacas blancas, siempre a juego con vestidos cortos color marfil.

Algunos de angora y manga larga, con leves manchas celestes; otros de manga corta, eventualmente con la parte superior de tul bordada con piedras y puntillas, sobre una falda recta de pelo blanco.

Concentrada en blancos y marfiles, beiges, grises, claros y muy oscuros, negros y marrones, la paleta contó en muy raras ocasiones con algunas pinceladas de rojo, por ejemplo en el ribete de una chaqueta de tweed; en el cuerpo de un vestido de mangas cortas y pieles; o para adornar un vestido negro con una cinta roja terminada en flecos beige en las mangas y en los bajos.

Chanel tuvo una invitada muy especial, la cantante Vanessa Paradis, ex musa de la firma, que llegó al Grand Palais en el último momento, perseguida por una nube de cámaras y fotógrafos.