El papel del jean

El algodón teñido de azul índigo se convierte en la semilla de un proyecto germinado fuera de los campos de cultivo.

Juan Pablo Gallón es el director creativo de esta iniciativa de 200 páginas titulada ‘Denim Project’. / Cortesía Chevignon Colombia

Esta podría ser la historia de una paca con un clásico inicio al estilo “érase una vez...”, para contar de dónde viene, qué ha vivido y quién es una de las prendas más cargadas de moda en el mundo contemporáneo. Permitiría imaginar un juego enorme alrededor de los copos recolectados en plantaciones de China, India, Estados Unidos y Turquía. Lugares de extensas temporadas secas donde —dicen metafóricamente— germinan corderos de la tierra. Enormes bolas de algodón blanco que brillan bajo el sol.

Esta fibra vegetal es el punto de partida de Denim Project, un volumen de doscientas páginas, encuadernado en tapa dura, en el que abundan troquelados, papeles caprichosamente escogidos, juegos visuales y una narración que se sumerge en el interminable laberinto del jean. Un libro para entender no sólo el origen y la evolución de un tejido, el denim, con el que se fabrica esa prenda y que viste a buena parte de los habitantes del planeta, sino para conocer literalmente todos sus secretos técnicos y estéticos. “Preferimos hacer un libro a realizar una pasarela tradicional para presentar nuestra más reciente colección. Una decisión arriesgada de la que estamos muy orgullosos”, afirman desde la oficina de Chevignon en el país.

Dividida la información en capítulos, este proyecto presenta los procesos de recolección, tejeduría, diseño, corte, confección y lavandería inherentes al jean. Una polifonía de voces integrada por trabajadores anónimos de la planta de Chevignon Colombia en San Matías (Antioquia), grandes diseñadores y personajes mediáticos que cuentan esta historia. Existe también una voz en primera persona —la del jean mismo—, que cuenta a modo de diario sus avatares en el mundo. Licencias narrativas del equipo editorial comandado por Juan Pablo Gallón (Bogotá, 1971).

Como director creativo de esta aguerrida iniciativa promovida por Chevignon Colombia, Gallón contó con tal libertad de expresión —en el más amplio sentido de la palabra— que hizo una puesta en escena vanguardista en formato de libro. Así, los mapas, las ilustraciones, las páginas que se despliegan, las fotos teñidas de todos los índigos posibles, las infografías y los textos quedan entretejidos para capturar el fondo y la forma del jean. El resultado visual suscita, cuando menos, intensa curiosidad. Como si cada página contuviera algo expresamente recreado para ti o para él o para ella. Una historia narrada además con la pluma de Gallón, entrenada entre el periodismo y el short story, y afilada por el trabajo fotográfico de Camilo Echeverri y la conceptualización gráfica de Luis Felipe Hernández.

Gallón —con un título de comunicador de la Universidad Javeriana, una especialización en publicidad y una trayectoria de periodista en Soho y Cartel Urbano— recibió su bautismo profesional tras una estadía en la Fábrica de los hermanos Benetton, en Italia, haciendo investigación.

La conexión de Gallón con la moda es íntima y familiar. No sólo por tener como hermana a la periodista especializada Angélica Gallón, editora general de la revista Fucsia en Colombia —“fui el primer lector de su tesis, un texto que se acercaba a la moda desde la academia y lo literario”—, sino porque en la casa siempre hubo vínculos con la industria textil. “Desde una máquina de coser hasta un negocio de camisetas para vender en la universidad o los desfiles en los que he participado como modelo invitado”, enumera este hombre de pelo largo y hablar pausado, cuya estructura ósea resulta increíblemente perfecta para hormar los jeans de los que habla.

Artistas como Anna Marconi (Fashion Taster, Italia), Felipe y Federico Mesa (arquitectos, Colombia), Britt Browne (artista, EE.UU.), Fab Ciraolo (ilustrador, Chile) y Julian Koschwitz (director de arte, Alemania) fueron invitados a participar en el proyecto con el guiño que cada cual quisiera hacerle al jean. El resultado final incluye desde delicados dulces teñidos de azul índigo hasta proyección en 3D de un espacio concebido desde la óptica de la prenda.

 Señor Gallón, ¿de qué manera prefiere definir el proyecto?

Es un libro que está pensado como un libro de bolsillo para consultar y saber, mediante párrafos muy sucintos, sobre el jean. Pero a la vez es un libro coleccionable, de arte, que pudiera ganar premios. Es una forma de comunicación rompedora, diferente, que exigió un riesgo enorme por parte de la gerencia comercial para convencer a la junta directiva de la viabilidad del proyecto.

 Además de usar jeans en su vida cotidiana, ¿cuánto sabía de la prenda?

Compré muchos libros que hablaban del denim antes de sentarme a escribir. No se trataba de contar la historia en términos canónicos —según Levi’s—, sino de acercarnos al tejido y al producto desde su singularidad. Por ejemplo, el libro Global Denim y su autor británico, Daniel Miller, fueron una referencia clave, pues muestran el mundo de este tejido al detalle. Sin embargo, no me encontré con ningún texto sobre el proceso de construcción del denim sin carga técnica. Quise hacer un mix-mash-up entre una construcción procedimental, estética y narrativa. El equipo de mujeres de Chevignon (Juliana Díaz, directora de mercadeo, y Verónica de los Ríos, jefa de línea), así como nuestro equipo editorial integrado por hombres, fue una primera mezcla muy interesante para nutrir la trama y la urdimbre del libro.

En tan sólo seis meses han logrado realizar este libro, ¿cómo fue el proceso de investigación y redacción?

Lo hice en paralelo con el tiempo de escritura. Me sentaba y así surgían las necesidades de investigación. El capítulo 2, sobre Tejeduría, es un monstruo que me demandó mucho tiempo para entender bien los procesos de elaboración del denim. Antes de iniciar el trabajo, Chevignon nos llevó a Fabricato, en Medellín, para explicarnos cómo se fabrican las telas. Eso fue clave para detener la mirada en el proceso. Estuvimos también en una planta de corte para conocer las etapas de patronaje y molde. En la planta de confección pudimos presenciar el armado y en la de lavandería los procesos que allí se daban.

El contenido de ‘Denim Project’ es apto para todos los públicos, desde universitarios interesados, creadores, empresarios, aficionados al tema, fans de la marca...
Se prefirió un libro que contara el “paso a paso” de un jean a una pasarela mostrando la nueva colección de la marca. Ese fue el beat, el sonido esencial, el acorde que va por debajo de todo el libro. Sobre él hice el contrapunteo con base en la investigación y las lecturas con el equipo para verificar cada dato. Se trató de hacer un libro interactivo y táctil. Nosotros también tuvimos que pasar por “procesos de lavado” para dejar el libro en el punto que habíamos marcado: de lujo, pero accesible en su información. Creamos formatos de microilustración y grandes infografías que permiten muchos niveles de lectura. Pero siempre quisimos ponerle “salsa y sabor” al asunto, tanto desde el punto de vista narrativo como visual.

¿Se trata de sentir la ecuación marca-historia-producto?

Más bien diría que es como descubrir a una chica: la observas y la tienes en la mira, la conoces finalmente y te enamoras. Por eso inicié el texto con la frase: “No los des por sentado.

¿Qué lo ha sorprendido más de este trabajo?

Que el jean da uniformidad y a la vez es la prenda más individual. La gente tiene una relación muy familiar y particular con su jean, a pesar de estar tan extendido. Aquí, o en Tokio o en Johannesburgo, te vas a encontrar con gente vestida como tú, en jeans. El hecho de que el jean “sangre” y “viva” contigo relata tus modos de uso y tu vida, como unos que yo tengo, que de tanto montar en bicicleta en Italia se rajaron en la parte de atrás y me recuerdan una época increíble. Eso convierte al jean en una prenda única y memorable. Es un lienzo del tiempo. Genera unos vínculos particulares de afecto con las personas y los cuerpos.

¿Qué le falta por aprender del jean?

Contiene una materia inmortal. Me falta muchísimo por saber a fondo. Los nuevos métodos de tecnología que se están implementando podrían por sí solos constituir un nuevo libro. Es una prenda en la que se ve una dinámica impresionante. El jean evoca historia y juventud.