Así fue el concierto de Muse en Bogotá

La banda británica cerró su gira por Suramérica con un concierto en la capital colombiana.

El cantante Matt Bellamy.Daniel Álvarez / Shock

La espera terminó y el público lo sabía. Con pantallas y luces apagadas en el escenario, lo que había en el Parque Deportivo 222 era un silencio expectante. De repente una voz enfurecida rompe el hielo y la multitud, emocionada, arranca a gritar. El sargento del video escupía amenazas a diestra y siniestra, quienes lo veían respondían a todo pulmón “aye sir!” (¡Si señor!) y de repente: “your ass belongs to me now” (ahora tu trasero me pertenece), desde el fondo un riff de guitarra se roba el protagonismo y la euforia termina de apoderarse del pelotón. Lo que suena es Psycho y quienes lo tocan son Muse, el trío británico que por segunda vez visita a los bogotanos con su rock.

Pero antes de Matt Bellamy, Dominic Howard y Christopher Wolstenholme la tarima fue de Telebit. La banda bogotana asumió el difícil reto de ser telonero, uno que muy pocos superan, y salió a escena con dos objetivos claros: encender los ánimos del público y demostrar que el rock nacional está a la altura del internacional, tarea para la que se armaron de buena música, ruanas estampadas, chaquetas de cuero y rostros pintados. La verdad es que cumplieron la misión, canciones como  Somos coyotes y Amuleto lograron que el público alzara las palmas al ritmo de la batería y, lo más importante, que nadie se quejara, o al menos así fue en la zona donde estuve.

Así fue como llegamos a Muse, que ofreció un espectáculo inolvidable para la capital, diseñado para fanáticos experimentados y nuevos por igual. Entre cambios de instrumentos, alucinantes efectos de pantalla, juegos de luces a la medida de cada tema y durante dos horas los británicos interpretaron canciones de toda su historia musical desde Showbiz, el primer álbum del grupo, con Muscle Museum, pasando por Citizen Erased del segundo, Time is running out del tercero, Supermassive blackhole y Starlight del cuarto; Plug In Baby, Uprising y Resistance del disco homónimo y Unsustainable y Madness, que venían incluídas en The 2nd Law, lanzado en 2012. (Galería Concierto de Muse en Bogotá en imágenes).

Sin embargo, las grandes protagonistas de la noche fueron canciones como Reapers, The Handler y Dead Inside, pertenecientes a Drones, el séptimo y más reciente álbum del trío, que además le da nombre y razón de ser al tour mundial que está realizando la banda en este momento. Un disco con el que la banda vuelve a la fuente, dejando de lado los sonidos electrónicos, los sintetizadores y las orquestas, para concentrarse en el bajo, la guitarra y la batería con canciones más pesadas, acordes con la temática que tocan durante las once canciones: una crítica en contra de la guerra, la educación para obedecer y la vigilancia de los gobiernos sobre la sociedad, obra de Bellamy que se caracteriza por su interés en las teorías de conspiración global, la revolución, la astrofísica y la vida extraterrestre, temas que toca en muchas de sus letras.

Durante su tiempo en tarima, el trio prefirió mantener la conversación con el público al mínimo, seguramente para concentrar la atención de todos en lo que realmente los reunió allá, la música. Sin embargo, si se tomaron momentos para pedir acompañamiento con las palmas y, en un español medio balbuceado, agradecer al público colombiano y declarar que quieren mucho al país. En medio de globos gigantes, royos de papel, confeti y una multitud más que satisfecha, el espectáculo terminó con Mercy y Knights of Cydonia, que sacaron la última gota de energía que quedaba en los fanáticos. Al final, Muse hizo y deshizo con el público, lo deleitó y, de paso, cumplió con la promesa del sargento: durante dos horas, nuestros traseros fueron de ellos.

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