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A Gwyneth Paltrow le ha costado regresar Hollywood

La actriz, de 35 años, reconoció lo difícil que le está resultando volver a recuperar la posición privilegiada que ocupaba hace años en Hollywood y que perdió al ralentizar su carrera por el nacimiento de sus dos hijos.

El Espectador

20 de mayo de 2008 - 06:13 a. m.
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En una rueda de prensa en el Festival de Cannes, donde presentó en competición oficial el filme Two Lovers, Paltrow aseguró que es complicado conseguir un puesto entre las principales estrellas del cine estadounidense "especialmente si eres mujer y no tienes 25 años".

La actriz se puso a sí misma y a Jodie Foster como ejemplos de este problema, que achacó a que en Hollywood "todos tienen una memoria muy corta".

"Siempre he sido muy realista y sabía que había perdido mi lugar" a causa de ese parón en su carrera, dijo la actriz, que agregó sin embargo que sabía que si le daban un buen trabajo "podría demostrar que tengo algo que decir todavía".

Además destacó los compañeros de reparto que ha tenido en sus dos últimas películas: Robert Downey Jr en Iron-man y Joaquin Phoenix en Two Lovers. "Trabajar con gente de ese calibre es increíble, me siento muy afortunada", agregó Paltrow.

Sobre Two Lovers, es la tercera vez que James presenta un film en Cannes. Two Lovers es una película aburrida, previsible y de la que sólo se salva el siempre impecable Joaquin Phoenix.

Protagonizada por Phoenix, Gwyneth Paltrow y Vinessa Shaw, el filme es otra aproximación a las relaciones triangulares que no aporta nada nuevo a pesar de su pretenciosidad.

Phoenix es Leonard, un joven que regresa a la casa familiar tras un intento de suicidio por el abandono de su novia, y que conoce casi al mismo tiempo a Sandra, Vinessa Shaw, la hija de unos amigos de sus padres, y a Michelle, Gwyneth Paltrow, vecina de edificio.

Mientras que Sandra ofrece una relación estable y normal, Michelle es más misteriosa, procede de una familia rica y lleva una vida complicada con su amante, casado.

A partir de ahí todo se desarrolla previsiblemente e incluso moralmente, a pesar de que el director afirmó en una rueda de prensa que no le gusta el cine que se ha hecho en los últimos años en Hollywood, con esa clara tendencia a los finales felices.

Por El Espectador

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