A Mahershala Ali le tomó 18 años lograr su primer protagónico

Un Óscar y un Globo de Oro lo tienen en la cima de su carrera, pero aun así tuvo que convencer al creador de “True Detective” para que le diera el papel principal.

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ÁLVARO CORZO V.
14 de enero de 2019 - 02:00 a. m.
 Mahershala Ali podría ser nominado al Óscar como mejor actor secundario por “Green Book”.  / Cortesía
Mahershala Ali podría ser nominado al Óscar como mejor actor secundario por “Green Book”. / Cortesía
Foto: Warrick Page
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Mahershala Ali es sin duda uno de los actores más buscados por estos días en Hollywood. Su premio Óscar por Luz de luna en 2017, sus reconocimientos por encarnar a Remy Danton en House of Cards, así como el Globo de Oro que se acaba de llevar por su rol del músico afroamericano Don Shirley en Green Book, lo tienen hoy en la cima de su carrera.

A pesar de todo, el momento para el primer gran protagónico de Mahershala nunca había llegado tras dieciocho años en el oficio. Sin embargo, todo cambió gracias a que el actor logró convencer a Nick Pizzolatto, cerebro y creador de True Detective, para liderar su tercera temporada.

La serie de detectives de HBO, la cual redefinió el género en 2014, regresa este 13 de enero con el talentoso californiano tratando de resolver el insólito asesinato de dos menores en un particular pueblo en Arkansas en los años ochenta, cuando ser un oficial negro era más que un reto.

La nueva temporada de la exitosa serie regresa tan oscura, cautivadora, inteligente y llena de encanto como la interpretación de Mahershala, quien añade una densidad épica a este thriller criminal, todo un placer para los amantes del género.

Nos encontramos con el actor y exrapero de 44 años en el Four Seasons de Beverly Hills para hablar del detective Wayne Hays, sus últimos proyectos y, por supuesto, su brillante futuro, el cual parece minado de éxitos, incluido un muy posible premio Óscar a mejor actor de reparto por su destacada actuación en Green Book.

¿Qué tan cierto es que “True Detective” estaba escrito para un actor blanco pero que usted convenció al creador de que no fuera así?

Nick Pizzolatto es un genio, yo solo le mostré lo que era posible. Logré poner sobre la mesa todo lo que traería que fuera un detective de color el que llevara el peso de la historia. Lo hice pensar en la nueva dimensión que le daría. Fue una gran oportunidad para darle más capas al personaje y a la historia.

Se habla de unas fotos que usted le mandó a Pizzolatto para lograr el milagro. ¿Es cierto?

Pregunté a mis familiares sobre mi abuelo, quien era un policía de carreteras en Kentucky en los años 50. Llegaron a mí unas fotos de él y se las mandé a Nick para que pudiera ver lo que era posible. Quería que pudiera ver mi cara en el papel de Wayne y así fue.

¿Qué tan distinto fue ser policía estatal en Kentucky, como su abuelo en los 50, del detective Wayne Hays que interpreta en la serie?

Esta tercera temporada de True Detective se da en Arkansas en los años 80, cuando el racismo y la discriminación permanecen como un ingrediente latente, no solo dentro de los departamentos de policía sino en gran parte de Estados Unidos. Ser un detective de color tratando de resolver un crimen de unos niños blancos no era solo complicado, sino una lucha llena de obstáculos personales.

¿En qué sentido?

La serie lo denota perfectamente. Es casi una radiografía de lo que sigue ocurriendo, esa disyuntiva entre la discriminación y la búsqueda de la verdad, sobre la determinación de una comunidad de ayudar a resolver un crimen y sus preconcepciones raciales.

Sus papeles más recordados siempre han tenido un tinte racial donde su personaje se veía obligado a luchar contra la discriminación. ¿Alguna vez lo ha vivido en carne propia?

Hace poco tuve que salir de un edificio en Londres. Estábamos en el conocido Soho House y había cinco personas en la mesa, cuando llegó el mesero y empezó a tomar el pedido de todos en la mesa supe que algo andaba mal. Cuando llegó a mí, me miró y pidió el número de mi membresía de socio. Me preguntó por qué era el único hombre de color allí sentado. Si bien hemos avanzado mucho, es irónico que hoy esa discriminación siga latente. Aún nos queda mucho por alcanzar.

¿Qué fue lo que más le interesó del personaje Wayne Hays?

Sin duda, la dualidad entre su humanidad y su oscuridad era muy atractiva para mí. Siempre busco personajes que me permitan tener una conversación con una realidad, roles que sean multidimensionales. Esto es algo que les llega a los espectadores, de ahí la magia de este proyecto. Creo que logramos un trabajo muy especial, me siento muy afortunado.

¿Cuál es su receta para el éxito?

No lo sé (risas), yo solo trato de hacer lo mejor. Respetar mis personajes, luchar por tener empatía. Trato de que cada rol sea lo más serio y meticuloso posible para conectarme con ellos de alguna forma u otra. A veces lo logro y otras no.

¿Qué significó su premio Óscar para los actores afrodescendientes?

Que todo es posible. Que entregar tu vida a una carrera tan especial como esta es posible. Que el trabajo y el esfuerzo terminan abriéndote las puertas para que lleguen las oportunidades precisas. Soñar en grande y hacer la tarea son las claves.

¿El éxito o el futuro de su carrera le generan presión?

Realmente no. Siempre he sido yo mismo el que se exige cada vez más, así fue como me criaron. Cuando las cosas son difíciles, la presión es una variable obligatoria y no una opción.

Por ÁLVARO CORZO V.

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