No le fue tan bien a Vargas Llosa con el boliviano Evo Morales, cuyas declaraciones, sostiene, “parecían seguir un libreto”. Y menos con el venezolano Hugo Chávez, quien no quiso recibirlo. Pero él debía intuir que enfrentaría resistencias. Ser hijo del novelista peruano Mario Vargas Llosa, desafiante contradictor de los postulados de la izquierda en el continente y coautor de Manual del perfecto idiota latinoamericano, no es la mejor carta de presentación ante los mosqueteros del Socialismo del Siglo XXI. “Hay enemigos que mi padre me heredó al nacer”, bromea. “Otros, los he ido consiguiendo yo en el camino”.
Tras dos años de investigación Vargas Llosa estrena los cuatro capítulos Consecuencias, la trama oculta de América Latina. “Con ella buscamos explorar cómo llegamos hasta acá y hacia dónde vamos como continente”, afirma el realizador. La izquierda y la derecha, la riqueza y la pobreza, el imperialismo y el populismo, se vuelven pedazos del espejo trizado de América Latina que Consecuencias busca explorar. La versión de la región por un crítico de sus extremos, quien espera que con este ejercicio “los latinoamericanos empecemos a pensarnos a nosotros juntos como latinoamericanos”.