La historia de Colombia se ha narrado varias veces. Existen libros, películas, series y documentales que muestran un país con luces y sombras. Violencia, narcotráfico, desigualdad y pobreza. También riqueza, amabilidad, belleza, cultura y diversidad.
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“Cien años de soledad”, de García Márquez, o “La Vorágine”, de José Eustasio Rivera, solían ser lecturas casi que obligadas en los colegios y las películas recurrentes para ver en los últimos cursos eran “La vendedora de rosas”, de Víctor Gaviria, o “Perro Come Perro”, de Carlos Moreno, incluso “La estrategia del caracol”, de Sergio Cabrera. Todas las producciones contaban algo distinto. Mientras algunas quisieron explorar la miseria y la pobreza que encamina a las juventudes a la violencia y el vicio, otras se inclinaron por evidenciar la desigualdad social.
Aunque existen varias narrativas que lograron internacionalizarse, hay muchas otras que existen, pero tienen poco eco. Por eso, la Cinemateca de Bogotá creó “Clases de Película”, un proyecto para que estudiantes de grados noveno, décimo y once se acerquen a la experiencia cinematográfica y, particularmente, a las historias de producciones locales.
Ricardo Cantor, director de la Cinemateca de Bogotá, afirmó que la iniciativa se creó por la latente necesidad que hay en Colombia y Latinoamérica de fortalecer el acercamiento del público a nuestro cine y nuestras narrativas. “Quisimos que los estudiantes pudieran acceder y conocer el cine colombiano. Hay una crisis de consumo audiovisual en las salas de todo el mundo por el auge de las plataformas en streaming, y ese fenómeno fue una consecuencia de la pandemia. La presencialidad se convirtió en un reto y todavía quedan algunos rezagos de esa crisis”, dice Cantor en entrevista para El Espectador.
Respondiendo a esa necesidad, la Cinemateca quiso crear un encuentro social que incitara a los estudiantes al diálogo, la reflexión y el pensamiento crítico, mientras conocen la historia del país por medio de narrativas que no llegan a ser del mainstream. El público colombiano no accede a las producciones locales de la misma forma en la que consumen cine comercial, y la corta existencia de las películas en las salas de cine dificultan la relación con los relatos audiovisuales.
Las cintas de “Clases de película”
La elección de las producciones que hacen parte de la iniciativa se hizo en equipo. Seleccionaron ocho largometrajes y ocho cortometrajes de diferentes géneros, como la ficción y el documental. También se tuvieron en cuenta la animación y la imagen real. “Manos Sucias” de Josef Kubota Wladyka, “Los Nadie” de Juan Sebastián Mesa, “La Fortaleza” de Andrés Felipe Torres, “Alis” de Nicolás Van Hemelryck y Clare Weiskopf, “Virus Tropical” de Santiago Caicedo, “Monos” de Alejandro Landes, “La Jauría” de Andrés Ramírez Pulido y “Los Reyes del Mundo” de Laura Mora, son las películas que hacen parte del proyecto, todas con algo en común: los jóvenes son los protagonistas.
“Buscamos que fueran narrativas en las que los jóvenes estuviesen siendo interpelados por sus realidades, y que mostraran diversidad cultural del país a través de sus vivencias. No enfocamos el proyecto en edades más tempranas porque, desafortunadamente, en Colombia no hay tanta producción de contenido para primera infancia desde el cine, así que nos fuimos por una edad más adolescente”, comentó el director de la cinemateca.
Los cortometrajes, que también son ocho, son: “Fabricia” de Cecilia Traslaviña, “La Virgen Negra” de Juan Pablo Caballero, “Fieras” de Andrés Felipe Ángel, “Dulce” de Angello Faccini y Guille Isa, “Lady” de Simón Mesa, “Paloquemao” de Jeferson Cardoza Herrera, “La Perra” de Carla Melo Gampert y “Unless We Dance” de Fernanda Pineda Palencia y Hanz Rippe Gabriel.
Todas estas historias narradas de forma audiovisual exploran desde la cotidianidad los lugares más olvidados del país, como el caso de Quibdó, capital del Chocó, hasta el retrato único de un vampiro que se mueve en un contexto urbano poco convencional dentro de Paloquemao, en Bogotá.
Un espacio para el diálogo
Para complementar el programa, la cinemateca desarrolló unas cartillas junto a seis expertos en literatura, crítica, pedagogía, mediación y gestión cultural con el objetivo de que los estudiantes, más allá de ver las películas, interactuaran con ellas. Cada una de las producciones tiene su propia cartilla con un texto que prepara al estudiante para lo que verá en pantalla grande. Luego, se desarrolla una aproximación a las prácticas culturales que se ven reflejadas en las películas, a los personajes, al uso del tiempo y del espacio, y al lenguaje audiovisual.
“La idea con las cartillas es que, tanto los docentes como los estudiantes, puedan navegar en el diálogo sobre las películas y lograr generar conversación, reflexión y debate sobre lo que se muestra. Los jóvenes asisten a las salas, antes y después de ver la película tienen un espacio de participación que es liderado por colectivos y agrupaciones que tienen experiencia en creación de públicos a nivel local y comunitario en Bogotá”.
Según Cantor, “Clases de película” ha logrado hacer más de 55 sesiones en las tres sedes de la Cinemateca, y ha convocado a más de 5.000 estudiantes de la capital. Muchos de ellos nunca habían visto una película colombiana, y otros no habían pisado una sala de cine antes. El proyecto, que no tiene ningún costo, está disponible para colegios públicos y privados de miércoles a viernes en horario escolar.