Este viernes se estrena en Colombia este drama histórico recorre la vida del tímido y malhumorado rey británico Jorge VI, encarnado por Colin Firth, y de cómo luchó antes de acceder azarosamente al trono para vencer su principal reto como persona y futuro monarca: su notable tartamudez.
Durante la Berlinale, la película se presentó fuera de concurso con la presencia del director, Tom Hooper, la actriz Helena Bonham Carter y Colin Firth, todos candidatos a una estatuilla de la Academia, quienes recibieron hasta el momento el beneplácito del público y de la crítica. No es para menos, es una producción que tiene muchos puntos a favor, un guión bien realizado, unas actuaciones de primera, una historia particular e interesante, una fotografía y una cinematografía llena de poesía, una banda sonora impresionante, un vestuario investigado, en fin, tiene todos esos elementos que la hacen grande.
Su director, Tom Hooper afirmó desde Berlín: “Sería fantástico ganar el Óscar. No sé qué va a pasar esa noche, pero el mero hecho de estar allí, de participar de la historia de la Academia será increíble. No puedo decir que no haya pensado en la posibilidad de ganar un premio”.
En la película, Jorge VI cambió notablemente por su compleja relación con un heterodoxo logopeda interpretado por Geoffrey Rush que se compromete a ayudarlo con métodos poco convencionales, como ahondar en su pasado para acabar con sus miedos y de paso terminar con la tartamudez.
No obstante, el giro radical a su vida vino poco después, con la decisión de su hermano mayor de abdicar en su favor en un complicado contexto político: el imparable ascenso de Adolf Hitler en Alemania y el comienzo de la II Guerra Mundial.
El director resaltó que a pesar de hablar sobre un importante personaje histórico, el largometraje cuenta una historia que nadie había contado, y añadió que ahí radica parte del éxito del filme.
La cinta toma por título el épico y valiente discurso radiofónico en directo con el que Jorge VI declaró oficialmente la guerra al Tercer Reich nazi tras la invasión a Polonia. “La película me hizo reflexionar sobre la monarquía más de lo que había hecho hasta entonces. Sabía poco de Jorge VI, algo de su tartamudez y su reticencia a acceder al trono.El filme me hizo respetar aún más al monarca, a la persona por su carácter y su tesón”, aseguró Firth.
Sobre su proceso para aprender a tartamudear, Firth, destacó que contó con ayuda desde distintos ángulos, pero que finalmente, como casi siempre en el ámbito de la interpretación, se encontró totalmente solo. “Lo único que tenía claro es que el personaje y su tartamudeo sólo podían funcionar si era visceral, si era personal y real”, agregó el actor.
Hooper, por su parte, resaltó que Firth logró con su interpretación que el público de cualquier edad acabase queriendo al personaje sin recurrir a la compasión.
El anterior episodio de la exitosa trayectoria de El discurso del rey de camino a los Óscar tuvo lugar el pasado domingo, cuando se llevó siete de los 14 premios británicos BAFTA a los que aspiraba, entre ellos, el de mejor película y mejor actor para Colin Firth, y de los mejores actores secundarios, Geoffrey Rush y Helena Bonham Carter. Además, ese mismo día el filme recibió el Goya a la Mejor película europea.
El próximo 27 de febrero en la gala de los Óscar se sabrá si todo este anterior recorrido de éxitos culminará con broche de oro.