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El descontento por no tener la posibilidad de ver los partidos de su equipo de fútbol preferido llevó a varios usuarios a llamar a la línea de atención del cliente de Claro, su proveedor, y solicitarles la inclusión en su parrilla de Win Sports, canal que desde 2012 tiene los derechos exclusivos de transmisión del fútbol colombiano. Y justo cuando les explicaban que no se podía, recibieron una sugerencia: entrar a rojadirecta.com o a golgolgol.net, portales de internet donde encontrarían la señal ‘pirateada’.
Esa conducta no solo salió a la luz esta semana, sino que fue denunciada por la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), que, respondiendo a una petición de la Dimayor, entidad que administra el fútbol profesional en el país y otorga los derechos de transmisión, protegió su señal por medio de una medida cautelar en la que también ordenó al operador, líder en el segmento de televisión por cable (más de 1,88 millones de abonados, según cifras oficiales), abstenerse de seguir recomendando páginas ilegales.
Se trata del más reciente desencuentro entre el ente regulador y el operador, los cuales se han producido en años recientes por cuestiones como activar servicios no autorizados por los clientes, entregar teléfonos celulares sin bandas abiertas, no atender las quejas de sus usuarios y, entre otros, no cumplir con los parámetros de calidad en la prestación de sus servicios (además de televisión, Claro ofrece internet, telefonía celular y fija).
Los registros de la SIC muestran que a lo largo de 2013 y en el primer trimestre de 2014, solo en telefonía móvil, el operador fue objeto de 182 multas por una cuantía superior a los $13.967 millones. Eso sin incluir la multa histórica, por $87.750 millones, impuesta en septiembre del año pasado por limitar la competencia y abusar de su posición de dominio (tiene el 56,61% de ese mercado).
Pero la compañía asegura que se ha esforzado por trabajar en remediar esas fallas. “Desde hace más de un año estamos trabajando en equipo con la SIC, en revisar los distintos casos de insatisfacción de los clientes, en resolver las quejas —incluso las apelaciones— que presentan y en darles una solución a estos reclamos”, asegura Santiago Pardo, vicepresidente de Relaciones Institucionales del operador.
Una muestra de ello es que en diciembre, tres meses después de agotar los recursos que la ley le garantizaba, canceló los más de US$45 millones impuestos en su contra. Eso sí, el pago no implicó que Claro aceptara la cuantía ni las razones del ente regulador. “Nos parece totalmente desproporcionada y fuera de lugar”, aclara Pardo, insistiendo en la molestia porque la sanción se basó en ocho casos que nos recibieron una respuesta inmediata. También expresa un sentido de desproporción por parte de la SIC: “Otros competidores, que incurrieron en prácticas relacionadas, recibieron multas por una cuantía totalmente distinta: del orden de los $200 millones”.
Por otra parte, para superar las múltiples quejas de sus usuarios por fallas en la señal de telefonía móvil, la compañía destinó este año más de US$1.000 millones para expandir su red de tecnología 4G, la cual asegura una mayor velocidad de navegación y le permitirá reforzar la capacidad en su negocio de voz. Sus proyecciones, de alcanzar un cubrimiento del 50% del territorio para finales de agosto, avanzan con la instalación de torres en Bogotá, Valledupar, Bucaramanga y Barranquilla, entre otras ciudades capitales.
Con esa misma velocidad, la empresa espera solucionar la reciente polémica generada por el caso de la señal digital de Win Sports, tal como lo señala Pardo: “No conocemos las llamadas puntuales a las que hacen referencia la SIC y la Dimayor. Tan pronto las identifiquemos, analizaremos el caso y tomaremos las medidas contra el contratista correspondiente”.
dmayorga@elespectador.com