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El regreso gigante de Los Muppets

Las marionetas más famosas de la televisión regresan en una divertida película que se estrenará en Colombia a mediados de enero.

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Alejandro Millán Valencia / Los Ángeles
10 de diciembre de 2011 - 03:08 a. m.
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Habían pasado 12 años sin dar señales de vida en la pantalla grande. En 1999, cuando filmaron su última película juntos (Los muppets en el espacio), recaudaron poco más de 16 millones de dólares y los dueños del aviso decidieron que no se iban a gastar más plata en unos muñecos que pocas personas consideraban famosos. Se guardaron las marionetas; en 2004 se vendieron los derechos a Disney y la cosa quedó así. Hasta este año, cuando Disney decidió que ya era hora de devolver a las luces de Hollywood a estos entrañables personajes y produjo una nueva versión de Los Muppets, apelando a los que son considerados, sin dudas, los muñecos emblemáticos de la televisión y los inspiradores de caricaturas para adultos como Los Simpson y Padre de familia, entre otros.

Basta revisar archivos para confirmar que estos personajes fueron algo más que muñecos manejados con hilos. En 1976, su show de televisión tenía más de 230 millones de seguidores en el mundo y cada semana traía al set a personajes de la talla de Julie Andrews, Linda Ronstadt, Elton John, Steve Martin y Roger Moore. Hicieron siete películas, que recaudaron en total más de 250 millones de dólares. Eran los títeres más famosos del mundo.

“No se fueron del todo, hicieron especiales, videos como el de ‘Bohemian Rhapsody’ en YouTube. No es tanto que se hayan ido, sino que tuvieron un momento en el que estaban en todos lados y hubo una merma en la cantidad de productos de los Muppets que se estaban haciendo. Lleva tiempo planear qué hacer con la franquicia una vez que la consigues, y obviamente ha sido muy difícil empezar un camino nuevo sin Jim Henson”, le explicó a El Espectador David Hoberman, uno de los productores de la nueva película de Los Muppets.

Hoberman sabe de qué habla: si algún ser humano personificó acabadamente a los Muppets fue su creador, Jim Henson, quien comandaba a un grupo de 10 titiriteros a cargo de darles vida a los casi 120 muñecos que hacen parte de la franquicia. Sin embargo, para esta entrega muchos de los que hicieron parte de aquella vieja escuela no estuvieron muy de acuerdo con la versión renovada y, de hecho, muchos del círculo más cercano a Henson no estuvieron ni en la preproducción de la película.

“No me gustó el guión. Creo que no respetaron el alma de los muñecos. Por ejemplo, el chiste de los zapatos sonoros de Fozzie es muy barato. Sin embargo, no haré nada que dañe la película”, le dijo al website inglés Metro una de las viejas glorias de la familia artística de Henson, el titiritero Frank Oz, quien tuvo en sus manos a personajes principales como Miss Piggy, Fozzie y Animal.

Sin embargo, para el director de la película, James Bobin, el trabajo con los viejos titiriteros fue fundamental para entender el mundo muppet. “Nos ayudaron a comprender algunas de las reglas del ese mundo, indispensables para el guión. Por ejemplo, nosotros queríamos que Jason Segel y su hermano Walter fueran un ventrílocuo y un títere callejeros en una avenida de Hollywood. Pero ellos nos hicieron notar que no era posible: en el mundo de los Muppets, ellos son seres iguales a las personas, nadie los confunde con un títere. O nos recordaron que las gallinas no pueden hablar: aunque los demás animales hablen, ellas no pueden. Ese tipo de cosas hicieron que las cosas funcionaran”, anotó el cineasta británico.

Pero una de las personas que más puso de sí para este estruendoso retorno fue el comediante Jason Segel (How I Met Your Mother), quien no sólo es el protagonista de la película sino que también se animó a ser uno de los dos guionistas.

“Yo crecí con los Muppets. Cuando niño fueron una suerte de camino de entrada a la comedia y definieron en gran parte el tipo de humor que quería hacer. René era mi ídolo, una especie de Tom Hanks a la vieja usanza. Y desde la escritura del guión, la idea original fue la más simple: ¿qué es lo mejor que saben hacer los Muppets? Un show. Así que eso fue lo que escribimos. Hace 12 años que los Muppets no estaban en pantalla y la intención de todo esto era traerlos a la primera línea de la comedia, donde merecen estar”, le dijo Segel a El Espectador.

Y a eso justamente apela esta película entrañable: a una nostalgia divertida, sin sentimentalismos fáciles y sin quitarles la dignidad a los famosos muñecos. Segel, junto a la bella Amy Adams, acompaña a su hermano, Walter —un muppet que aún no sabe que es muppet— , a conocer a sus ídolos en Los Ángeles. Pero se necesitará más que un fan para devolver a los muñecos a la televisión y poder reconstruir un (imaginario) teatro histórico donde el grupo de criaturas diversas se había hecho famoso por su bromas y, en especial, por sus canciones.

“Queríamos una buena cuota de nostalgia para los fans, pero también había que reconocer que hay nuevas generaciones que no los conocen, así que había que encontrar un buen balance. Tuvimos por eso una buena mezcla de canciones clásicas como ‘Rainbow Connection’ y la canción del Muppet Show con otras nuevas. Eso ayudó a salvar la distancia y fue una buena conjunción de estilos”, explicó Segel.

Todo parece indicar que la nostalgia es rentable. En el primer fin de semana en Estados Unidos, Los Muppets recaudó 43 millones de dólares y todavía no han salido a estrenarse en otras partes del mundo, donde son igualmente reconocidos y, al parecer, no han caído en el olvido.

Por Alejandro Millán Valencia / Los Ángeles

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