La trilogía de ‘El Padrino’ y las insignes películas de Woody Allen ‘Annie Hall’ (1977) y ‘Manhattan’ (1979) marcaron la estética fotográfica del Hollywood contemporáneo desde la década de los setenta, todas obra de Gordon Willis.
‘El príncipe de la oscuridad’, como se le apodó a Willis, fue una figura determinante en el uso dramático de las sombras durante las escenas de las cintas que estuvieron bajo su dirección, de acuerdo a la revista Variety.
Gordon Willis nació en Nueva York en 1931, esa misma ciudad que durante años caracterizó en el cine. El padre del afamado cinematógrafo fue también trabajador de la industria fílmica como artista del maquillaje para Warner Brothers.
Sus más tempranos intereses estuvieron relacionados con la iluminación y el diseño de escenarios, lo que progresivamente se fue convirtiendo en una pasión por la fotografía.
El momento en el que se más se alejó de su hábitat natural en el cine, Nueva York, más lo acercó a la realización audiovisual, cuando fue recluta de la Fuerza Aérea Estadounidense durante la Guerra de Corea.
‘End of the road’ fue su primera película como director de fotografía en 1970, y la última, ‘La sombra del diablo’ de 1997, con la participación de Harrison Ford y Brad Pitt.
La Sociedad Americana de Cinematografía (ASC), una de las instituciones más importantes en la industria del cine estadounidense, de la cual era miembro el fallecido realizador, expresó sus condolencias colectivas por la muerte del ganador de un Óscar honorífico en el 2009.
"Hacer una fotografía bonita es fácil, es lo más fácil del mundo. Pero una fotografía que remata una imagen, de arriba a abajo, en coherencia con el contenido, eso es lo más hermoso (...). No se trata de poner la fotografía al frente de la historia, sino de que forme parte de ella", contó Willis alguna vez, según reseña Efe.