Atrás quedaron las historias de Édison, Cielo y Jesús: un jefe paramilitar, una joven embarazada a los 19 años y un combatiente raso adicto a las drogas. Los tres protagonizaron una historia en la que un barrio de la ciudad de Medellín se batía entre las balas, los caciques de una guerra urbana, los amores y desamores de los barrios populares de Colombia. Ahora, Margarita Martínez, codirectora de La Sierra, está concentrada en contar las pacíficas guerras que libran las comunidades Nasa en el norte del Cauca.
A finales del año pasado, Hasta que se apague el sol, documental de Martínez codirigido por Miguel Salazar, recibió el apoyo del Instituto Sundance. Esta institución premió el proyecto, que se encuentra en las etapas finales de grabación. La Sierra ya se había llevado una mención especial en el Slamdance, el festival alterno al Sundance, realizado también en Utah.
Este es un buen momento para las producciones colombianas en el que es considerado como el festival de cine independiente más importante del mundo. Además del apoyo económico para la posproducción del documental, la cinta caleña Perro come perro fue incluida en la selección oficial del Sundance, que comienza este 17 de enero. Esta es la primera película colombiana en participar en la competición dramática mundial del festival.
Después del impacto de La Sierra, producción emitida en canales como HBO, la BBS, la CBS y la Televisión Española y que tuvo un altísimo rating nacional, Martínez dejó el periodismo diario y se dedicó al documental.
Hasta el año pasado trabajó para la agencia de noticias AP. Desde 2003, año en el que grabó La Sierra en compañía con Scott Dalton, Martínez produjo otro documental, llamado La batalla del silencio. En él se cuentan las causas del asesinato del periodista Orlando Sierra, subdirector del diario La Patria baleado en 2002.
Muchos recuerdan bien la forma en que se grabó La Sierra. Para tomar las imágenes de la muerte de uno de sus protagonistas, Martínez tuvo que internarse durante un año en las entrañas de la guerra, en los aconteceres de sus personajes. De la misma forma, desde el año 2005, Martínez volvió a ser la sombra de una comunidad que es epicentro de la política nacional y que es asediada por los grupos armados.
En sus cintas quedaron registrados los abusos de la Fuerza Pública en el resguardo de La María, en mayo de 2006. Según explica Martínez, estas comunidades paeces del norte de Cauca continúan luchando por su autonomía y por una tierra que fue arrebatada desde hace siglos. No obstante, para Martínez el mayor atractivo de esta historia es el carácter de una comunidad que se enfrenta a las balas con la palabra.
Toribío y Jambaló han sido dos de los municipios marcados por la guerra, pero también por la resistencia civil.
De los capítulos de la lucha Nasa, las cámaras han dejado en la memoria del país los bloqueos a la carretera Panamericana y los enfrentamientos con la Fuerza Pública. Ahora, por cuenta de la cámara de Hasta que se apague el sol, el país también conocerá a aquellos que en defensa de su autonomía han enfrentado las armas con un poder representado en la unión y el diálogo.