4 May 2021 - 2:00 a. m.

“‘La candidata’ es la recreación en ficción de una reciente realidad”: Andrés Gómez Osorio

Gómez Osorio ha trabajado muy cerca del poder y recrea con minucia la filigrana que lo compone a través de “La candidata”, una novela de ficción que se publica en El Espectador.
Andrés Gómez Osorio, creador de "La candidata".
Andrés Gómez Osorio, creador de "La candidata".

¿Quién es Andrés Gómez Osorio?

Soy periodista. Arranqué mi carrera como redactor de política y justicia en El Tiempo e hice unas prácticas no oficiales en CM&, haciendo cosas menores. Era el periodista que cubría la Casa de Nariño en El Tiempo. Después me fui a trabajar en la campaña de Noemí Sanín. En medio de esa campaña, luego de que le ganamos a Andrés Felipe Arias, sentí que no querían seguir conmigo. Caí en la campaña de Juan Manuel Santos. Empecé a escribir artículos y entrevistas para Santos.

¿Y siguió ahí en la presidencia de Santos?

Era un ghost writer, y ahí uno tiene que interpretar la voz del personaje con el que uno trabaja. Cuando Santos ganó, quien quedó como jefe de discursos, Juan Carlos Torres, me dijo que hiciéramos equipo. Cuando salí de ahí, hice un blog de humor en El Tiempo. Trabajé con Lucho Garzón y con Innpulsa Colombia. Trabajé del lado del oficialismo, siempre con una esquina creativa. Mientras escribía discursos para Santos, hacía el blog. En 2014 se hizo la primera temporada de La candidata presidencial.

¿Por qué una candidata? ¿Por qué una mujer?

“La candidata” surgió como una necesidad de tener voz propia. Cuando uno es escritor fantasma, uno usa su talento para que otro tenga voz. Eso que alguna vez fue un blog de humor, después se volvió en La candidata, porque tenía cosas para decir sobre cómo funcionaba toda la pantomima política. Se me ocurrió una candidata, porque siempre he sentido una fascinación por las mujeres con poder, porque no es tan usual, porque hay una sensibilidad especial. En Presidencia la secretaria general fue en algún momento María Lorena Gutiérrez, y me llamaba mucho la atención esa autoridad. Noemí también fue un personaje interesante. Además, era menos obvio una candidata mujer. “La candidata” se empezó a escribir, de manera anónima, durante el gobierno de Juan Manuel Santos. Es un producto literario, de creatividad y opinión.

Lea el Capítulo 1: Legados cruzados - La Candidata: segunda temporada

En ese momento, seguramente, tenías mucha información por estar cerca del poder. ¿Cómo funciona hoy?

Uno pierde cercanía con esos personajes, pero cuando has estado ahí, ya sabes cómo funciona y cómo son las relaciones de poder, empiezas a intuir mejor de dónde viene una declaración o un nombramiento. Nunca usé información que conociera de reuniones dentro del Gobierno para La candidata. Incluso, alguna vez tuve una hipótesis que luego se confirmó en una reunión y decidí suprimir esa escena. Hoy hay mucha información a la que se accede a través de internet, en Youtube uno ve cómo habla la gente, cuándo se salen de la ropa, qué temas los apasionan. Paso horas consumiendo noticias, videos de Youtube y las redes sociales de la gente, para saber dónde viven, cómo viven, qué tienen en la sala y de qué hablan cuando no hablan de política. Eso sirve de insumo para construir personajes ficticios que se acercan a la realidad.

¿En quién está inspirada “La candidata”?

Es una mezcla de personas, una mezcla consciente e inconsciente. Está inspirada un poco en Noemí, un poco en María Lorena, un poco en Marta Lucía, un poco en Claire Underwood, un poco en Catalina Ortiz, hoy congresista y quien fue gerente de Innpulsa.

La idea era que se mantuviera el autor en el anonimato. Se decide mostrar la cara del autor. ¿Cómo se siente con esto?

Mi esposa tiene una frase que de pronto le escuchó a alguien, no estoy seguro: hay una diferencia entre la intención con la que uno hace las cosas y la manera real como la gente las recibe. La intención con La candidata y su anonimato era darle mística al proyecto, misterio, que la gente se preguntara quién escribía esta novela tan cercana a la realidad. Lo que pasó fue que hubo quienes se alarmaron con el primer capítulo, lo leyeron de manera muy literal, y eso nos hizo repensarlo y se decidió hacer pública la cara del autor. Igual, me gusta ponerle la cara porque estoy orgulloso de este proyecto.

¿Qué relación tienen Andrés Gómez y “La candidata”?

Todos los personajes, incluso los que están inspirados en la realidad, tienen algo de mí. Reflejan cosas que pienso como persona o que pienso de los políticos. Si la candidata dice algo, algunas veces seré yo pensando eso y otras será lo que me imagino que piensa un político. No es tan fácil decir que todo lo que dice la candidata es lo que piensa Andrés, porque no es así.

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¿Qué es la ficción coyuntural en la que ubica a “La candidata”?

Es un género sobre el que he visto cosas parecidas, pero nada así de puntual, del que no he escuchado a nadie más hablar. En él se recrea con ficción la más reciente coyuntura. Suena redundante. La novela histórica recrea lo que pasó hace mil años, basada en personajes que existieron, documentándose en libros, metiéndose en bibliotecas a ver cómo era cierta personalidad. Mi propósito con la ficción coyuntural es recrear, usando la mayor cantidad de información pública posible, lo que pasó el mes pasado. Es la recreación en ficción de una reciente realidad, y ojalá sea cada vez más cerca.

Tocó fibras el primer capítulo de la segunda temporada de “La candidata”...

Esto es un producto de opinión, representado a través de una novela de suspenso político. A la gente no le gusta que hablen de ella, pero eso pasa todo el tiempo. Tola y Maruja recrean conversaciones con Iván Duque o con Uribe, también lo hace Daniel Samper, La Luciérnaga... A Vargas Lleras no le debe gustar que lo presenten como un bravucón ni a Gina Parody que la presenten como una gomela.

¿En qué se diferencia de productos como Tola y Maruja o “La Luciérnaga”?

La diferencia es que ellos lo hacen en clave de humor. La candidata no está escrita con humor, sino como una novela de suspenso político. Daniel Samper también recrea, pone personajes, les pone palabras en la boca, al igual que “La Luciérnaga”, pero todo en humor.

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