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Antes siquiera de considerar escribir novelas, el escritor Jorge Franco, autor de Rosario Tijeras, quiso hacer películas. Y durante los dos años que pasó en Inglaterra, estudiando en la Escuela Internacional de Cine de Londres, nunca dejó de visitar esos barrios de inmigrantes latinoamericanos, “a donde iba en busca de comida colombiana y de nuestra música, cosas que me acercaran al país y que sosegaban esa nostalgia tan grande que yo sentía”, recuerda.
Fue entre la atmósfera de estos territorios colombianos en el exterior, donde comenzó la cocción de su novela Paraíso Travel, publicada en 2001 y llevada al cine por Simón Brand (Mentes en blanco), en una impecable producción que se estrena el próximo 18 de enero en Colombia. Sólo bastó que años después, y ya como novelista, a Franco lo asaltara un hipotética inquietud: “Me pregunté qué pasaría si yo me voy con alguien a otro país sin hablar el idioma, sin conocer nada, sin un centavo en el bolsillo, y me pierdo, me pierdo de esa persona que es mi polo a tierra, mi único contacto con la realidad”. Esta pregunta fue el punto de partida para desarrollar la historia de amor entre Marlon y Reina, una pareja que se embarca en un penoso viaje por Centroamérica hasta Nueva York, donde, luego de su entrada ilegal, un descuido los hará perderse para siempre el uno del otro.
Del texto a la pantalla
Dice Franco que Simón Brand tuvo a Paraíso Travel en la cabeza desde su publicación en 2001. “La tenía tan leída que los dos sabíamos muy bien cuáles eran los personajes que buscábamos y no hubo desacuerdo a la hora de elegir los actores”.
Franco no sólo adaptó su novela al cine de la mano con Juan Rendón, ex editor de la desaparecida revista Loft. El escritor también participó como asesor de casting y logró que los personajes ocuparan su lugar, como espíritus invocados, en el cuerpo de dos actores hasta hoy desconocidos: Aldemar Correa (Marlon) y Angélica Blandón (Reina). Junto a ellos se configuró un cartel con importantes figuras del cine, como John Leguízamo (Roger), Margarita Rosa de Francisco (Raquel) y la mexicana Ana de la Reguera (Milagros).
“Simón me invitaba a las sesiones de casting y conversábamos durante horas sobre los personajes”, recuerda Franco. “Pero yo siempre les dije que él tenía total libertad de selección. Además, yo no quería que los actores se sintieran inhibidos por mi presencia. Pero yo creo que me llevaban como una prueba de nervios para ellos”.
Y pese a la coincidencia en los criterios entre Brand y Franco, el novelista acepta que no fue nunca su intención determinar la relación entre los actores y sus personajes. El rol interpretado por Leguízamo, por ejemplo, pasó de ser el refinado e ilustrado personaje de la novela, a convertirse en una suerte de proxeneta sadomasoquista, que para mayores matices es tartamudo.
Aun con esta flexibilidad, la película resulta ser una reproducción de la novela, incluso en su manejo de tiempos. La narrativa de Franco es casi cinematográfica. Las modificaciones, por lo general, se dieron más por problemas logísticos, como la selección de un bus como escenario del único encuentro entre Reina y Aldemar, meses después de estar perdidos, mientras que en la novela se miran desde dos vagones del metro, antes que se alejen en direcciones opuestas.
Paraíso Travel, que su autor describe como una historia de amor e inmigración, pero también “de crecimiento personal y una búsqueda propia de alguien que se está encontrando a sí mismo en un mundo adverso”, es una muestra de la impecable factura a la que puede llegar Simón Brand. Y si para Aldemar, protagonista de la novela y la película, “Colombia lo va dejando a uno sin argumentos”, el trabajo de Brand se convierte, con sencillez, precisamente en eso: un buen argumento.