En Capadocia, un centro penitenciario para mujeres de Ciudad de México, cuatro reclusas comparten sus vidas, tristezas y alegrías, a la vez que luchan por sobrevivir en el encierro. Entre estas cuatro presas está Aurelia Sosa, La Bambi, interpretada por Cecilia Suárez, la actriz mexicana recordada por su participación en la cinta Spanglish junto a Paz Vega.
Suárez es una defensora a ultranza de las producciones hechas en México y América Latina. Aunque se formó como actriz en Estados Unidos y ha trabajado en Hollywood, prefiere trabajar en su idioma y hablar sobre las historias que siente propias. Por ello, hacer parte de Capadocia es todo un placer. Cuando presentó el casting, lo hizo para interpretar a otra de las reclusas. Sin embargo, sintió tal conexión con La Bambi que pidió leer algunas de sus líneas y para sorpresa suya, cuando la llamaron para hacer parte de la serie, le pidieron interpretar a Aurelia Sosa, La Bambi.
Su personaje, conforme avanza la historia, se va convirtiendo en la líder de las presas. La Bambi pudiera ser un poco perversa, pero Suárez no la entiende de esa manera, más bien cree que para lograr la supervivencia en el encierro la moral, los valores, los apegos y arraigos no importan, y considera que así es como hay que ver a este personaje.
¿Cómo interpretar a una presa líder en el encierro?
Me interesaba que fuera líder, pero no a través de la violencia como comúnmente se suele pensar, sino brindando protección y con una especie de calidez, pues ella estaba dispuesta a mostrar su otro lado con tal de defender su territorio.
Muchos actores prefieren los personajes conflictivos. ¿Para usted es mejor este tipo de personajes con varios matices?.
Yo no entiendo el personaje como bueno o malo. La Bambi me gusta porque es sumamente humano. Tiene la necesidad de supervivencia, que es cuando se pudiera entender como mala, pero al mismo tiempo tiene una generosidad y una bondad absolutas.
¿En qué se enfocó en el momento de interpretar a “La Bambi”?
Mi preocupación era dignificar la vivencia de estas mujeres en el encierro. Era bien fácil inclinarse hacia un estereotipo del personaje y tenía miedo de atorarme en eso. La familiaridad con la que la gente recibe a los personajes que vemos en la televisión es muy particular y tenía ganas de hacerlo con mucha libertad; espero que así haya sido.
Usted siempre habla de las sorpresas que le trae cada proyecto. ¿Cuáles fueron las sorpresas de “Capadocia”?
Una de las más gratas ha sido conocer a Cristina Umaña, una estupenda actriz, absolutamente profesional, entusiasta, delicada y dedicada con su trabajo y de quien me hice muy buena amiga.
En una oportunidad afirmó que en Hollywood se hacen películas en serie como si fueran pizzas. ¿Sigue pensando lo mismo?
Es un medio que respeto, pero la razón por la que no me corto las venas, aunque ha sido muy placentero trabajar allá, es porque siempre vamos a estar contándonos a nosotros a partir de la visión del otro. Sin embargo, he tratado de ser cautelosa, haciendo personajes que dignifiquen nuestra cultura.
¿Es decir, que por siempre prefiere las producciones mexicanas?
Por supuesto, pero esto no implica que no tenga aprecio por el cine que se hace en otros lados.
¿Cómo lograr ser consecuente con este pensamiento y la realidad de la profesión?
Hay que tener claro qué tipo de actor se quiere ser y aceptar las que puedan hacernos sentir verdaderamente orgullosos. Más allá de eso, a veces hay que saber amarrarse el cinturón y decir que no para ser congruente.
Su trabajo como actriz la trajo a Colombia hace unos meses...
Sí, participé en un capítulo de Tiempo final y fue muy grato, Colombia es un país maravilloso y para mí ha sido una puerta fascinante que se me abrió.