Rachel Weisz (Londres, 1971) reconocía que tras el arrollador éxito de El Jardinero Fiel - The Constant Gardener- la habían agobiado con papeles de mujer fuerte y luchadora como el que le dio en 2006 el Oscar a la mejor actriz secundaria, en esta ocasión dirigida por el brasileño Fernando Meirelles.
Por eso se embarcó en la comedia The Brothers Bloom, cuyo estreno en Estados Unidos se ha retrasado unos meses, hasta coincidir prácticamente con la deslumbrante aparición de la actriz en el Festival de Cine de Cannes, Francia.
En esa comedia encarna a una rica heredera autodidacta y polifacética que ha estado aislada del mundo y decide emprender un viaje con dos seductores hermanos, que resultan ser unos timadores (Adrien Brody y Mark Ruffalo), un papel por el que peleó duro y tuvo que hacer frente al reto profesional "más difícil de mi carrera": hacer trucos con las cartas.
En Cannes acudió como estrella de la película Agora, una superproducción española, dirigida por Alejandro Amenábar -Los Otros- y rodada en inglés en la isla de Malta.
La protagonista de La Momia se enfrenta aquí a un personaje también complejo, pero exento de trucos, el de la matemática Hipatia de Alejandría, la primera mujer que estudió Astronomía, en el siglo IV después de Cristo, cuando Egipto formaba aún parte del Imperio Romano.
Interpretación naturalista
En el personaje central de Ágora, la actriz británica explicaba en Cannes que tuvo que hacer una interpretación "naturalista", evitando la declamación que caracteriza a otros ejemplos de películas históricas, tal y como quería el director español Alejandro Amenábar, ganador del Oscar a la mejor película extranjera con Mar Adentro de 2004.
Ahora, la talentosa Hipatia tiene que hacer frente a una sociedad dominada por las tensiones entre cristianos y judíos durante la decadencia del Imperio Romano, y paga las consecuencias del eterno conflicto entre la razón y la intolerancia.
Por eso, Rachel Weisz evocó en Cannes la casi inevitable apelación a la intolerancia talibán al aludir a su personaje, al que se ha despojado de de toda concesión romántica, lo que a juicio de la actriz fue todo un acierto del guión, ya que destaca la personalidad única de una mente femenina en aquel tiempo en el que la fe comienza a chocar con la ciencia.
La que pasa por ser mayor superproducción del cine español -50 millones de euros, 68 millones de dólares- recibió un excelente recibimiento por parte de la crítica y el público en Cannes.
El estreno comercial de Agora en otoño próximo, coincidirá probablemente con el de otro de sus últimos rodajes, The Lovely Bones" un drama en toda regla, dirigido por Peter Jackson y en el que interpreta a una mujer cuyo hijo es asesinado.
Un papel duro, sin duda, para Rachel Weisz, que fue madre del pequeño Henry Chance a principios de 2006, fruto de su relación con el director de cine Darren Aronofsky -The Wrestler- con quien reside en Nueva York.
Estaría encantada de rodar con su pareja, tanto como con Fernando Meirelles, a quien califica como "un ser humano adorable y un director fantástico". Le debe mucho a una cinta como El Jardinero Fiel, por la que recogió el Oscar cuando estaba embarazada de su hijo.
Como suele hacer cuando le gusta un proyecto, Weisz explicaba que "yo fui la que perseguí al director para que me diera este papel", y se mostró orgullosa de participar en "un cine contemporáneo que te hace preguntarte cosas".