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Richard Loncraine debutó en el cine con Flame (1975), cinta protagonizada por Mia Farrow. En 1996 fue galardonado con el Oso de Plata al mejor director en Berlín, por la película Ricardo III, cuyo rol estelar estuvo representado por Ian McKellen, quien fue nominado al Globo de Oro por el papel.
En total, Loncraine ha recibido ocho premios y once nominaciones por cintas como My One and Only, Brimstone & Treacle y Blade on the Feather. Ahora, el director de cine y televisión formado en la Escuela de Cine del Royal College of Art, de Inglaterra, se enfrenta al reto de estar al frente del filme Un nuevo comienzo, en el que participan figuras como Imelda Staunton (Sandra), Timothy Spall (Charly), Celia Imrie (Bif), Joanna Lumley (Jackie) y David Hayman (Ted).
La película “Un nuevo comienzo” tiene un elenco muy destacado, poblado de nombres muy conocidos del cine inglés. ¿Cómo fue el proceso de organizar un grupo tan especial?
En este caso, la primera que contratamos fue Celia Imrie, porque quería trabajar con ella. Entonces encontramos a nuestra Sandra, interpretada por Imelda Staunton, y ahí fue cuando le pregunté a Tim Spall si quería ser Charlie. Lo conozco desde hace mucho tiempo, es más, yo le di su primer trabajo, recién salido de la academia de drama. Entonces Tim y yo nos conocemos desde hace más de cuarenta años y hemos hecho tres o cuatro películas juntos.
¿Cómo fue trabajar con todos ellos?
En realidad, cuando uno tiene actores de ese calibre no tiene que hacer mucho. Fue una alegría, un placer verlos trabajar. En el rodaje de esta película muy pocas veces dije acción sin que me brindaran una interpretación mejor de la que estaba esperando.
¿Y cómo fueron las clases de baile? La danza es un elemento clave de la película y los personajes.
Sabíamos que teníamos que lograr que se vieran bien, pero no demasiado. Tenían que ser mejores de lo que serían la mayoría de las personas reales, porque nadie va a cine a ver la vida real, quieren ver algo más grande que la vida real. Teníamos 20 personas en el cuerpo de bailarines, entre ellos los cinco actores principales: Imelda, Timothy, Celia, Joanna y David. Ninguno de ellos era un bailarín formado, pero los otros 15 eran bailarines profesionales. Los elegimos de una lista de miles. Muchos han estado en musicales excelentes, como A Chorus Line y Hair.
La relación más importante de la película “Un nuevo comienzo” es la de dos hermanas: Sandra y Bif. ¿Cómo podría describirla?
Imelda Staunton hace de Sandra, que al principio de la película es una mujer arrogante, pretenciosa, de la alta sociedad. Su esposo se acaba de retirar de un alto cargo de la policía. La película empieza con una fiesta porque lo acaban de condecorar y en esa celebración Sandra descubre que su esposo la ha estado engañando con su mejor amiga desde hace años. De la rabia se va, pero no tiene a dónde ir, así que acaba donde su hermana, Bif, interpretada por Celia Imrie. Son polos opuestos, Bif es una hippie, un espíritu libre que vive en circunstancias mucho más humildes.
En esas, Sandra conoce a Charlie, interpretado por Timothy Spall, un amigo de Bif con el que va forjando una conexión.
Charlie vende antigüedades, y no es de los exitosos, incluso ha tenido algunos problemas con la ley. Pero no es una mala persona. Está pasando por una tragedia personal que no conocen los otros personajes; la van descubriendo junto a la audiencia. Él vive en un barco porque tuvo que vender su casa para liberar un poco de dinero. Vamos viendo ese viaje personal que tiene.
El personaje de Sandra también cambia muchísimo a lo largo de “Un nuevo comienzo”, en cierta manera es su historia. Cuéntenos sobre esa evolución.
Hay un punto en el que pasa de ser una mujer de clase alta bastante desagradable a convertirse en una mujer accesible, querida, generosa, de buen espíritu. Pero no es que ocurra en una sola escena, es una muestra de la gran habilidad de Imelda, que va distribuyendo esos cambios a lo largo de la película.
¿Qué espera que se lleve la audiencia después de ver la película?
Que se den cuenta de que pueden volver a empezar sus vidas. Es un buen mensaje para darle a la gente ya mayor, de mi edad, o incluso a la gente más joven. Que todos sepan que no tienen que dejarse desvanecer simplemente a medida que envejecen, es mejor seguir tomando riesgos y aventurarse. Que sigan teniendo pasiones.