La tragedia de Fukishima, que obligó a cientos de miles de personas a huir tras un tsunami que dejó 19.000 muertos y desaparecidos, es el objeto de una película de ficción de título provocador, "The Land of Hope", presentado en Toronto.
Este largometraje del director japonés Sion Sono, autor de muchas películas de éxito (especialmente "Cold Fish", en 2010, "Guilty of Romance" y "Himizu", en 2011), se estrena mundialmente en el Festival Internacional de Cine de Toronto, que se celebra en esa ciudad canadiense hasta el 16 de septiembre.
En 2 horas y 13 minutos, Sion Sono sumerge al espectador en el corazón del drama, sin melodrama ni voyerismo. No recurre ni a los cadáveres ni a los efectos especiales. Sólo se escucha una fuerte detonación en el momento de la explosión de la central nuclear, que viene a romper con la calma de una bella jornada de primavera, mientras que los principales personajes de la película, habitantes de un pequeño pueblo japonés, se dedican a sus ocupaciones: el granjero Yoichi Ono, alimenta sus vacas, una mujer cuida las flores de su jardín, mientras su hijo y su esposa, muy enamorados, se marchan a recoger brócoli.
El público toma consciencia del horror poco a poco, al mismo ritmo que lo hacen los miembros de esta familia austera pero feliz, a la que la catástrofe va a separar para siempre.
Después de que las autoridades decidieran evacuar a todos los habitantes en un radio de 20 kilómetros alrededor de la central, Yoishi Ono obliga a su hijo, destrozado por la separación, y a su mujer a que se marchen, mientras que él decide quedarse cuidando a su esposa, enferma de Alzheimer, de la que se ocupa con mucha delicadeza.Sion Sono presenta su película, que llega un año y medio después de la catástrofe, como una obra de ficción.
Para ello, sitúa la acción en un futuro próximo (2013) imaginando la explosión de una central nuclear en Nagashima (prefectura ficticia del norte de Japón).Los habitantes del pueblo recuerdan con estupor lo que ocurrió dos años antes en Fukushima, durante el tsunami y la explosión de la central nuclear que le siguió, sospechando, correctamente, que las autoridades les están intentando ocultar, como ocurrió dos años antes, la gravedad de la situación.
Este proceso narrativo ficticio es un mecanismo del autor para tocar la conciencia del público, más de lo que hubiera conseguido, según el cineasta, un documental sobre Fukushima. Además obliga a los japoneses a "revivir" lo que ocurrió el 11 de marzo de 2011 para evitar "convivir con las radiaciones" y obligarles "a afrontar la horrible realidad"."Para realizar mi película, investigué durante seis meses en Fukushima, conocí a muchos habitantes de la región", confía el cineasta durante una entrevista con la AFP.
"Los campesinos japoneses son gente tímida y se abrieron mucho más conmigo de lo que lo hicieron con los periodistas", explica Sono añadiendo que reprodujo en su película diálogos que había escuchado realmente durante sus investigaciones.
Finalmente, "The Land of Hope" se parece "más a un documental realista que a una película", admite el director, especialmente porque los paisajes devastados de Fukushima y su región fueron el escenario de rodaje de la película.
Los informes oficiales denunciaron la incompetencia del gobierno japonés y de la compañía Tepco (gerente de la central nuclear) frente a los riesgos, además de identificar sus errores en la gestión de la catástrofe. Sin embargo, las verdades sobre Fukushima no son siempre fáciles de decir.
"Tuve muchos problemas para encontrar inversores", afirma Sion Sono, que tuvo que ir a buscarlos "a Gran Bretaña y Taiwán". No obstante, el Japón post-Fukushima sigue siendo para él "el país de la esperanza".
"Una mañana, durante el rodaje, mientras estaba dentro del perímetro de seguridad de los 20 kilómetros, vi el amanecer", recuerda el director, "los colores eran magníficos. Entonces me dije que sólo hacía falta una luz de esperanza para que la vida continúe", agregó.