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"1917”: las historias del abuelo de Sam Mendes que inspiraron la película

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El director ganador del Óscar por “Belleza Americana”, y recordado por “Skyfall” y “Spectre” de la saga James Bond, presenta esta película inspirada por las experiencias de su abuelo y de otros que sirvieron en la Primera Guerra Mundial.

Quienes se han visto “1917”, la película que Sam Mendes acaba de estrenar en Estados Unidos, no ven con sorpresa que el filme esté nominado al Óscar en diez categorías, que haya superado en la taquilla estadounidense a la última entrega de “Star Wars” o que haya sido elegida en los Premios Globo de Oro 2020 como el mejor filme dramático.

"El irlandés" de Martin Scorsese, "Había una vez en Hollywood" de Quentin Tarantino o "Joker" de Todd Phillips son las historias más populares, en gran parte porque el año pasado se estrenaron, pero poco a poco Mendes, quien es recordado por "Belleza Americana" o las dos últimas entregas de James Bond, "Skyfall" y "Spectre", ha logrado dar a conocer su epopeya de dos soldados británicos durante la Primera Guerra Mundial.

“La primera vez que entendí lo que era la guerra fue cuando mi abuelo me contó sus experiencias en la Primera Guerra Mundial. Esta película no es una historia acerca de mi abuelo, sino de su espíritu, todo por lo que estos hombres pasaron, los sacrificios, el significado de creer en algo más grande que la vida misma”, explica el realizador. (Puede leer: El hombre detrás del plano secuencia de dos horas de “1917”)

Alfred H. Mendes, su abuelo, le narraba historias al director sobre el período que se desempeñó como cabo interino en la Primera Guerra Mundial, así como sobre los hombres que conoció durante su servicio. En el año 1917, cuando tenía 19 años, se alistó en el ejército británico, pero por su baja estatura fue elegido para ser un mensajero en el Frente Occidental.

En la nube en La Tierra de Nadie, la tierra no reclamada entre las trincheras aliadas y enemigas, y en la línea del frente que ninguno de los lados cruzó por miedo a ser atacado, Mendes llevaba los mensajes por los costados, de puesto a puesto. Su baja estatura implicaba no ser visible para el enemigo, y literalmente corría por su vida.

Durante la guerra, Alfred H. Mendes resultó herido, estuvo expuesto a gases. Tiempo después recibió una medalla por su valentía y en sus últimos años de vida se retiró a su lugar de nacimiento en las Indias Occidentales, donde escribió sus memorias.

“Nuestra película es de ficción, pero ciertas escenas y aspectos de ella se basan en historias que él me contó y otras que me contaron sus compañeros soldados. Esta simple semilla de una idea—de un solo hombre llevando un mensaje de un lugar a otro—se quedó conmigo y se convirtió en el punto de partida para 1917”, recuerda el director. 

Sam Mendes, quien durante la investigación encontró relatos de primera mano de esa época, muchos de los cuales se encuentran en el Museo Imperial de la Guerra en Londres; tomó notas, compiló fragmentos de historias de soldados que enfrentaban el terror con valentía y así fue como consolidó la historia. (Lea: "1917": la visión de Sam Mendes de la Primera Guerra Mundial)

Durante la investigación descubrió que la Primera Guerra Mundial estuvo muy arraigada en un área geográfica relativamente pequeña, y que tenía muy pocos desplazamientos lejanos. “Fue principalmente una guerra de parálisis, una en la que millones perdieron la vida en un espacio de tierra de no más de 200 o 300 yardas”, dice Mendes.

Precisamente la gente se volvía famosa en todas partes del mundo por haber ganado pequeñas secciones de terreno en la Primera Guerra Mundial. En la Batalla de Vimy Ridge, por ejemplo, ganaron 500 yardas, y sigue siendo uno de los mayores actos de heroísmo de la guerra. Entonces, la pregunta que se formuló fue ¿cómo contar una historia sobre un viaje épico, cuando en esencia, nadie viajó muy lejos?

Sam Mendes descubrió lo que se convertiría en el telón de fondo de su historia. En 1917, los alemanes se retiraron a lo que se conocía como Siegfriedstellung o la Línea Hindenburg. Después de seis meses de planificación y excavación de un enorme sistema de trincheras de defensa y artillería profunda, los alemanes situaron una vasta cantidad de tropas—que alguna vez estuvieron extendidas sobre la línea de frente original que era mucho más larga—en una nueva línea de defensa condensada e impresionantemente fortificada.

“Hubo un breve período en el que, durante varios días, los británicos no sabían si los alemanes se habían retirado, replegado o entregado”, relata. “De repente, los británicos quedaron a la deriva en una tierra por la que literalmente habían pasado años luchando... pero que nunca habían visto antes. Gran parte de ella había sido destruida por los alemanes, que no dejaron nada de valor duradero, destruyendo todo lo que pudiera sostener al enemigo. Cualquier elemento que tuviera un significado de belleza fue eliminado o destruido; pueblos, ciudades, animales, comida. Todos los árboles fueron talados. Se volvió relativamente impasible. Los británicos estaban solos en esta tierra desolada llena de francotiradores, minas terrestres y cables de viaje”, recuerda el director sobre la narrativa propulsora de lo que se convertiría en su mayor desafío hasta la fecha. (Le puede interesar: "1917" triunfadora de los Bafta con siete premios)

Finalmente, en "1917" Sam Mendes narra la historia de dos soldados, Schofield (George MacKay) y Blake (Dean Charles Chapman), quienes tienen la misión de entregar un mensaje en tiempo récord para impedir un ataque contra los alemanes en el que centenares de soldados corren el riesgo de morir, entre estos el hermano de Blake.

“Nuestros dos personajes principales son enviados a vivir una aventura peligrosa a través del territorio enemigo para entregar un mensaje vital y salvar a 1.600 soldados, y nuestra cámara nunca los abandona. Quería acompañarlos en cada paso y respirar cada aliento con estos jóvenes, y el director de fotografía Roger Deakins y yo discutimos el rodaje de ‘1917’ de la manera más profunda. Lo diseñamos para llevar a las audiencias lo más cerca posible de su experiencia. Este ha sido el trabajo más emocionante de mi carrera”, concluye Sam Mendes, quien desde 2015 (con “Spectre”) no estrenaba una película.

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