David Bickerstaff explora el lado japonés de Vincent Van Gogh

El director del documental “Van Gogh y Japón” explica las razones de la influencia de Oriente en la propuesta del artista holandés. El documental se proyectará viernes, sábado y domingo en algunas salas de Cine Colombia.

Vincent Van Gogh vivió en París entre 1886 y 1888, y fue entonces cuando se sintió hechizado por el grabado japonés. Cortesía Cine Colombia

Vincent Van Gogh vivió en París entre 1886 y 1888, y fue entonces cuando se sintió hechizado por el grabado japonés, así que compró más de 600 obras pictóricas en ese estilo y las colgó en su estudio para poder absorber gradualmente la influencia de estos coloridos trabajos. 

Durante mucho tiempo se pensó que Van Gogh adquirió estas impresiones por placer, pero nuevas investigaciones demuestran que las adquirió para intercambiarlas.

El director David Bickerstaff se metió de lleno en el tema y realizó el documental “Van Gogh y Japón”, en el que indaga en más de cien grabados de la colección del artista sobre su relación con un país al que nunca visitó.

¿Qué cambios sufrió el arte de Van Gogh gracias a la influencia de Japón?

Japón lo influenció de muchas formas. Él no estaba buscando solamente una nueva forma de lenguaje artístico para separarlo de otros artistas con los que trabajaba en París, él también estaba buscando un mejor modo de vida, una vida más espiritual y cuando empezó a comprometerse con las historias de Japón escritas en las revistas o en los periódicos, se dio cuenta de que era un estilo de vida idealizado, que admiraba e imaginaba como un estilo de vida realmente bueno para un artista. Además de eso, también se podría decir que en Japón se acercaban al arte de una forma diferente; usando colores planos y líneas que mantenían las cosas simples. En otras palabras, buscaban un acercamiento más directo para contar historias sobre la vida cotidiana, lo cual le atraía mucho a Van Gogh.

Japón cambió a Van Gogh no solo como artista, sino también como persona. ¿de qué manera se muestra esto en el documental “Van Gogh  y Japón”?

Hicimos un viaje con él. Hablando artísticamente, él realmente se volvió artista a la edad de 27 y luego murió a los 37. Así que solo fue artista por 10 años. Entonces seguimos el camino artístico desde el momento en que se vuelve artista en los Países Bajos, se muda a París, fue influenciado por el impresionismo y también empezó a experimentar con diferentes técnicas y más adelante se va a alejarse del ruido de la ciudad, así que se va a buscar una mejor vida en el sur de Francia y allí encuentra colores diferentes, una luz diferente, y un tema innovador, artísticamente hablando. Esto es lo que él ve como su sueño japonés, lo ve como algo cercano a Japón, aunque sepa que no lo es, pero quiere imaginárselo como si lo fuera.

El equipo de realización del documental viajó a Japón, ¿Cómo es visto él y su arte en ese país?

Estaba muy entusiasmado por ir a Japón para esto porque no quería que fuera solamente el occidente mirando lo oriental. Estaba muy interesado en tener una percepción de los japoneses sobre Van Gogh y cada vez que voy al museo de Van Gogh veo que la mayoría de los visitantes son japoneses, están obsesionados con el artista y estaba muy interesado por entender que básicamente, cuando Van Gogh corta su oreja, se convierte en una figura muy romántica con la que los japoneses se identifican. Además, él dijo abiertamente que estaba influenciado por la cultura japonesa y ellos estaban muy intrigados por eso, por saber qué era eso que había en la cultura japonesa que transformó su arte y lo convirtió en uno de los artistas más icónicos del mundo.

Van Gogh nunca visitó Japón, pero ustedes sí lo hicieron. Claro, es un Japón más moderno, pero ¿cómo cree que él hubiera reaccionado si hubiera podido ir?

Creo que él no quería ir allá porque la imagen que tenía de Japón era mucho más poderosa para él. Tal vez se hubiera decepcionado si hubiera ido, quién sabe (risas), pero creo que él se complacía a si mismo con la imagen tan poderosa que tenía de Japón y eso le dio una forma diferente de acercarse al arte, de darle una nueva mirada, porque amigos suyos, como Gauguin, sentían que debían ir a ver la vida exótica con sus propios ojos y Van Gogh no hizo nada parecido a eso.

Ya que hablamos de la influencia de Japón, ¿el viaje cambió algo de la manera en que usted trabaja como realizador?

Nosotros en realidad presenciamos artistas japoneses haciendo caligrafía y también vimos el proceso de hacer los grabados en madera. Yo estaba impresionado de lo exacto que es su arte, y cómo esa visión sigue allí presente en el arte. Así que la forma en la que grabamos en Japón fue que tratamos de hacerla bastante cinematográfica, bastante hermosa además de respetuosa con la imagen y el paisaje que encuentras allí. Eso es lo que espero haber logrado con el documental.

¿Cuáles aspectos fueron los más importantes al hacer este documental?

Lo más importante fue, definitivamente, visitar Japón, lugar al que nunca había ido, y es una cultura increíble y creo que trajo un lenguaje visual diferente. Nos gusta llevar a la gente por fuera de la exhibición para visitar estos lugares que influenciaron a los artistas, ya sean imaginados o en la vida real. Además de eso, para mí fue muy importante volver al sur de Francia y esta vez tuve un punto de vista muy japonés del lugar. Tenía, de alguna forma, mi propia manera de ver todo lo que yo creería que es simbolismo japonés.

Hay muchos documentales y películas que tratan sobre Van Gogh, su vida y sus influencias, ¿por qué cree que ha dado tanto de que hablar?

Él es uno de los artistas más reconocidos, la gente cree que conoce su obra que es bastante popular, pero en realidad cada vez que miras su trabajo es diferente, cambia. Sus cartas, casi 900 cartas que dejó escritas, son bastante ricas si las lees, es una historia realmente humana y creo que por eso la gente, y en especial los japoneses, se relacionan con él. Van Gogh lo decía todo, él se abría mucho, era muy honesto, yo lo estudie como artista, como pintor, y cuando leo las cosas puedo relacionarme con lo que está hablando, la lucha con el arte, con su trabajo, su lucha con la gente que no entendía lo que estaba haciendo. Creo que es realmente una historia humana muy poderosa y por eso creo que hay mucha gente haciendo películas y documentales sobre él, porque tiene una fantástica historia.

 

“Van Gogh y Japón”. Viernes 12:00 m. y 8:00 p.m. Sábado y domingo 12:00 m. Salas de Cine Colombia del país