"En el fondo, todos somos unos niños": Lee Unkrich, director de Coco

Una nueva invitación a sentir y soñar. Eso es lo que ofrece Coco, la última cinta de Disney Pixar dirigida por Lee Unkrich (Toy Story 3) y Adrián Molina bajo la producción de Darla Anderson (Monstruos S.A., Cars).

Lee Unkrich, director de la última cinta de Disney Pixar, Coco. Disney

En un encuentro al que acudió Europa Press, tanto Unkrich como la productora se desplazaron hasta Madrid para promocionar la película. Seis años de arduo trabajo que han dejado como resultado un mundo fascinante, lleno de esqueletos, alegría y color, y cuya historia recuerda "temas universales que nos unen a todos, como la familia y el calor del hogar", apunta Anderson.

Coco, que llega este viernes 1 de diciembre a los cines de España, es la historia de una familia mexicana que afronta, un año más, la esperada celebración del Día de Muertos. Como es habitual, cada antepasado recibe su ofrenda y su fotografía es recordada en un altar. Así le agradecen sus familiares todo lo bueno que hizo en vida. "Lo más importante era contar nuestra historia de una forma auténtica y respetuosa con la cultura mexicana; que la cinta celebrara y resaltara la gran belleza de este pueblo y de este país", confiesa Lee Unkrich al respecto de esta arraigada festividad.

El alabado director de Toy Story 3 -Oscar a mejor película de animación y nominada a mejor película en 2010-, entiende que "contando sus historias, hacen que ellos nunca mueran porque siguen vivos en el recuerdo de sus familias. Vi desde un principio que tenía un potencial emocional enorme, y eso es lo que hace que la historia sea especial", destaca el cineasta.

 

"No más música"

Todo marcha según la tradición. Sin embargo, en la familia protagonista hay una 'oveja negra': el pequeño Miguel. Este aspirante a artista se ha criado, para su desgracia, bajo una severa y única prohibición: "No más música". Un antepasado del que nadie quiere acordarse abandonó a su mujer y su hija -la bisabuela de Miguel, llamada Coco- por perseguir su sueño y nunca más volvió. La familia no lo ha perdonado, pero por más que lo intenta, Miguel no consigue apartar el gusanillo que le picó cuando conoció las canciones del mejor artista de todos los tiempos: Ernesto de la Cruz.

De esta pasión desbordante acaba surgiendo un viaje al más allá en busca de respuestas. De pronto, Miguel se ve con los pies en la Tierra de los Muertos, donde le esperan buena parte de sus antepasados y alguna que otra sorpresa. De la mano del joven protagonista, el espectador se sumergirá en una auténtica explosión de color y fantasía.

"Era la primera vez que animábamos esqueletos en Pixar, por lo que el reto era doble", asegura Darla Anderson acerca del laborioso proceso de creación. "Primero teníamos que diseñar los personajes de forma atractiva para que no diesen miedo a los niños; son divertidos e incluso familiares. Y además, debíamos llegar al límite de lo divertido, probar cosas nuevas a las que el equipo de animación no se había enfrentado antes".

En este fascinante camino, tanto Miguel como los espectadores se encontrarán con numerosos guiños a la cultura popular mexicana. Referencias a Negrete, el imaginario de Frida Khalo o los espectaculares alebrijes -animales místicos que guardan a los muertos en el más allá- son introducidas a lo largo del filme aunque, como se encarga de señalar su productora, "no de forma arbitraria, sino siempre al servicio de la historia y de una manera divertida".

 

De niño a niño

A juicio de su productora, el desafío al que se enfrentaba el equipo de Coco fue superado con creces: "Lo que más cuesta es la historia, la importancia y el peso del guion, desarrollar todos los personajes, hacerlos interesantes y memorables... Cada cinta tiene sus retos, pero en este caso eran muchos elementos que había que saber coordinar. Hay mucha música, muchos sets, miles de esqueletos, una gran familia con cada personaje distinto y particular. Y es algo que adoro de trabajar con Lee; es un maestro aunando todos esos ingredientes con tal armonía".

Aun con todo, el equipo de animación de Pixar no ha estado solo. Y es que el hijo del propio Lee Unkrich, que tenía 9 años por entonces, fue el encargado de dibujar la guitarra con la que Miguel imita a su ídolo, Ernesto de la Cruz. "Tenemos gente de muchísimo talento en Pixar... y en el fondo todos somos unos niños. Pero en este caso buscaba algo especial, porque se trataba de recrear ese mundo en el que está inmerso Miguel, con pósters, carteles de Ernesto... Es algo casero, infantil, y tenía que ser hecho por un niño".

 

Naturalidad ante la muerte

Más allá de la familia, uno de los grandes valores y enseñanzas que trasmite Coco es el sentido natural de la muerte hacia los más pequeños. El adiós como excusa de celebración, de agradecimiento a lo vivido. Darla Anderson se refiere a ello de la siguiente manera: "Hemos querido honrar y trasmitir lo que es esa celebración en México, participando en muchas de ellas, acompañando a estas familias al cementerio... Y es algo realmente bonito".

"Ves a niños correteando, música, comida, preparan los platos que les gustaban, recuerdan sus historias... El pueblo entero está reunido. No es un momento de tristeza, sino de alegría, de celebrar la vida y trasmitir ese legado agradeciendo a sus antepasados lo que han hecho y lo que han representado para la familia. Es la forma más bonita de llevar a ese ser querido contigo", remata Anderson convencida.

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