“Fortuna Lake”, el terror colombiano en la gran pantalla

La laguna de La Cocha, ubicada cerca de Pasto, fue el escenario principal del rodaje de esta película dirigida por Felipe Martínez Amador.

“Fortuna Lake”, del director Felipe Martínez Amador, es una propuesta del género del terror desde el cine independiente colombiano. / Cortesía

Malorie, una chica de 25 años, escapa de un hospital psiquiátrico y no recuerda por qué estaba recluida. Después de huir por horas enteras llega a Fortuna Lake, asustada y desubicada. Horas más tarde conoce a Jared, su vecino, quien trata de acercarse a ella, al principio sin éxito alguno. Pasar tiempo con su vecino ayuda a reconstruir en su cabeza los hechos que Malorie no recuerda y cae en cuenta de que está escapando de una enfermera del psiquiátrico que la persigue.

No todo pasa en Hollywood y Fortuna Lake es la prueba de ello. En un rincón del departamento de Nariño y a 20 kilómetros de Pasto, su capital, en una reserva natural ubicada entre árboles y naturaleza pura, está la laguna de La Cocha. En el día es un paisaje color verde, digno de la flora colombiana, y en la noche, el escenario perfecto para una espeluznante película de terror.

Así lo vio Felipe Martínez Amador, el director de esta producción independiente y quien tuvo la idea de utilizar esta laguna como la locación principal del rodaje. Según Martínez, La Cocha es un lugar muy cinematográfico, y su ambiente resultó ser adecuado para grabar la trama de las típicas películas de terror, que generalmente están ambientadas en una cabaña adentrada en un bosque misterioso.

La financiación de este proyecto se logró gracias a una campaña impulsada en Kickstarter, plataforma que provee a artistas de diferentes campos los recursos para que puedan llevar a cabo sus ideas. Gracias a esta opción, Martínez Amador obtuvo más de 80 patrocinadores y US$6.000 para comenzar a filmar.

Las enfermedades mentales fueron la inspiración del guion de la cinta, que explora una temática completamente distinta a la habitual en el cine colombiano independiente. Fue un reto tanto para el reparto como para el director y los productores. Sin embargo, el resultado fue mejor del esperado.

La película gira en torno a los trastornos que permean la vida de dos de sus personajes, entre ellos Malorie, la protagonista interpretada por Estefanía Piñeres. Carolina Cuervo, quien hace el papel de Sylvia, la enfermera del hospital psiquiátrico en donde Malorie se encontraba recluida, explica que para ella no es nada nuevo interpretar este tipo de personajes: “No sé a mí qué me ven, pero siempre me ponen a hacer el papel de la loca. Creo que tengo el perfil. Pero en realidad es muy divertido porque aprendo mucho todo el tiempo, y esta propuesta era realmente auténtica, porque no son comunes las películas de este género en Colombia”, explicó.

La producción fue presentada en el marco del Festival de Cine del Mar de los Siete Colores, que tuvo lugar en San Andrés desde el primer día de junio hasta el pasado lunes festivo. Tanto Felipe Martínez como Carolina Cuervo y Estefanía Piñeres asistieron al Teatro Hollywood, donde presentaron la película en una de sus salas.

“Para mí fue increíble sentarme a ver la película y escuchar todas las reacciones de los niños, murmurando cosas y comentando entre ellos… A mí casi no me gusta verme en escena, pero esta vez lo disfruté mucho. Además la propuesta del festival era justamente esa, llevar a San Andrés este tipo de cine que evidentemente no es el comercial”, comentó Carolina Cuervo.

Aunque tiene escenas que para algunos pueden ser algo fuertes, la película fue bien recibida por la audiencia que asistió a la función gratuita de Fortuna Lake, que en sus principios no tenía ninguna ambición, y más bien fue un proyecto que se hizo con cariño y entrega, pero al final logró espantar y hacer gritar a más de uno.

Una de las curiosidades de la película es que todo el equipo decidió que fuera hablada en inglés, porque, según Cuervo, era importante tener la visión de que la producción podría llegar a muchos otros países en los que no se hablara español, y al hacerla en inglés el alcance sería mucho mayor. Y así fue, la oscura historia fue enviada a festivales de la talla del Screamfest, en Los Ángeles, y el Sitges, realizado en Cataluña.

Además de Fortuna Lake, el cine de terror colombiano se ha caracterizado por películas clásicas como Carne de tu carne, estrenada en 1983 y dirigida por Carlos Mayolo, y algunas más recientes, como Al final del espectro, que contó con la dirección de Juan Felipe Orozco, y El páramo, de Jaime Osorio Márquez.

Fortuna Lake puede marcar un punto interesante en la industria del cine independiente colombiano, sobre todo en el género de terror, al resaltar el presupuesto tan limitado con el que comenzó y la evolución que tuvo en su realización. En este momento la película está en fase de posproducción. Además contará con una función especial en Pasto, lugar donde se grabó, se desarrolló y finalmente terminó convertida en una de las grandes apuestas independientes en la industria.

Aparte de los grandes festivales en los que la película colombiana tendrá lugar, tanto su director como los actores resaltan el valor del cine independiente en el ámbito nacional y en el exterior. Todos ellos hacen énfasis en que es importante consumir este tipo de producciones cinematográficas que resaltan el talento y lo ponen en evidencia a través de la gran pantalla.

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