La mujer muda que más se hará oír en los Oscar

La forma del agua se suma a una lista de películas que han optado por interpretaciones mudas para potencializar sus historias.

Sally Hawkins y Doug Jones en “La forma del agua”.Cortesía 20th Century Fox

Parece coincidencia que justo el año que el movimiento #MeToo se ha hecho oír en Hollywood, sea también el año que Sally Hawkins sea nominada al Oscar como mejor actriz en un papel donde no pronuncia ni una sola palabra.

El Movimiento #MeToo reivindica el silencio que culturalmente se ha aceptado y reproducido tras el acoso y abuso del poder del que son víctimas las mujeres.

Pero contrario a las reivindicaciones que reclama el movimiento, en el cine el silencio ha sido oro. Existen tres tipos de películas mudas. Las que nacieron en la edad del cine mudo, que dieron grandes aportaciones a la interpretación del cine. Lea también: Nominaciones a los Premios Óscar impulsan "La forma del agua" en taquilla de EE.UU.

Una segunda categoría son aquellos films intencionalmente mudos. Como la más reciente The Artist (2010) o la más conocida Mr. Bean. Pero también hay que recordar la aclamada interpretación de Patty Duke en The Miracle Worker en 1963, que le valió el premio a mejor actriz ese año. También Marlee Matlin se adjudicó el mismo galardón por Children of a Lesser God en 1987, en un papel sin diálogo.

Pero el tercer tipo de películas y quizá el más interesante es sobre las victimas que callan. Y el papel de Hawkins no solo es literal sino también metafórico. En La forma del agua, Hawkins es una mujer explotada, manipulada e ignorada especialmente por los hombres.

En esta categoría está también el sonriente y silencioso payaso interpretado por Samantha Morton en la película de Woody Allen, Sweet and Lowdown (1999).

Jane Campion, otra mujer muda de la gran pantalla en The Piano (1993), interpretada por Holly Hunter, nos hace oir su voz interior, la podemos escuchar y al final ver cómo se opone desafiante ante el intento de violación y abuso del que algunos hombres en la película creen tener el absurdo derecho.

También los hombres han hecho grandes interpretaciones sin usar su voz. Leonardo DiCaprio ganó su esperado Oscar por la interpretación en The Revenant (2015), y auqnue no es un papel del todo mudo, en muchas escenas el actor solo se vale de su expresión y su profunda interiorización de la historia y su personaje para conectarnos con su interpretaicón.

Pero Hawkins no es la única en la película de Guillermo del Toro que es muda. El monstruo humanoide protagonista también lo es. Por ser quien es, es encarcelado y tratado como un subhumano. De hecho, él y Hawkings parecen estar en la misma condición y así encajar en un último tipo de películas mudas: la de los “monstruos” incomprendidos. Lea también: “La forma del agua”: acaba de nacer un clásico del cine

Aquí vale sumar a King Kong, Frankenstein, El hombre manos de tijeras (1990), E.T. (1982) e incluso los alienígenas de Arrival (2016), que resultan no venir a hacer ningún daño, como creemos siempre los humanos cuando algo que no entendemos se nos presenta, sino a tratar de establecer un puente con los nuestros pese a sus abismales diferencias

Hawkings recuerda el valor del cine mudo, que no necesitaba dialogo, sino rostros. La forma del agua condensa también un momento histórico para el cambio de paradigma cultural en la sociedad norteamericana. La interpretación de Hawkings nos enseña que detrás del silencio hay historias que siempre valdrá la pena contar, y que no siempre son silenciosas por voluntad sino por los excesos y abusos del poder.

Sally Hawkings compite por la estatuilla a mejor actriz al lado de Frances McDorman (Tres anuncios por un crimen), Margot Robbie (Yo, Tonya), Saoirse Ronan (Lady Bird) y Meryl Streep (The Post).

 

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