Pavarotti en tres actos: Ron Howard ahonda en la leyenda de la ópera

El documental "Pavarotti", del reconocido director estadounidense, es un recorrido por la vida del tenor, por su esfera más intima, pero al mismo tiempo un sentido tributo a su legado, desde su llegada al mundo en Módena en 1935 hasta su fallecimiento en 2007, a los 71 años.

Ron Howard aceptó el encargo de Decca Records y se embarcó en su tercer documental sobre estrellas de la música para realizar "Pavarotti". EFE

La vida del gran Luciano Pavarotti era como una ópera en sí misma, y así lo recoge Ron Howard en su más reciente documental, en el que redescubre al tenor a través de tres actos ahondando en los momentos y pasiones que cimentaron su leyenda. (Le puede interesar: "Luciano (Pavarotti) vivió enamorado de Colombia", dice la viuda del tenor italiano)

 



"Su vida tenía algo análogo a la propia lírica. En algunas de sus actuaciones, cuando cantaba, no se trataba solo de música, sino que había una relación emotiva", consideró este sábado Howard durante la rueda de prensa de presentación de su cinta en la sección oficial de la XIV Fiesta del Cine de Roma. (Lea también: Pavarotti, los miedos de un genio)

El documental Pavarotti es un recorrido por la vida del tenor, por su esfera más intima, pero al mismo tiempo un sentido tributo a su legado, desde su llegada al mundo en Módena en 1935 hasta su fallecimiento en 2007, a los 71 años.

Y lo hace mediante entrevistas con 53 personas de su entorno, con mejoras sonoras de sus actuaciones más aclamadas y con material de vídeo inédito cuidado hasta ahora con celo por su familia.

Una de las partes más interesantes llega al comienzo. Se trata de un vídeo que muestra al divo en 1995 adentrándose en barco en la Amazonía siguiendo los pasos del tenor con el que tantas veces se le comparó, su compatriota Enrico Caruso.

Su objetivo: entrar en el Teatro Amazonas de Manaus, en Brasil. Y ahí se le puede ver, emocionado y en penumbra sobre las tablas de este templo de la cultura en medio de la selva, entonando una canción napolitana ante unos pocos trabajadores del recinto.

Howard conoció brevemente a Pavarotti y quedó prendado de su presencia. Por eso aceptó el encargo de la Decca Records y se embarcó en su tercer documental sobre estrellas de la música, tras Made in America (2013), sobre el rapero Jay-Z, y The Beatles: Eight days a week (2016), que le valió un Grammmy.

La cinta repasa en primer lugar su vida, su primer matrimonio con Adua Veroni, con la que tuvo tres hijas -Cristina, Giuliana y Lorenza- o su relación con la joven Nicoletta Mantoviani y el escándalo que causó, amenazando esa imagen de padre de familia tan importante en Italia.

Esta última recuerda ante la cámara aquellos años y reconoce que mintió al principio al asegurar que era solo su asistenta: "No es fácil tener una relación con un hombre 34 años mayor. Los ataques fueron fuertes pero Luciano fue un gran defensor", afirma la viuda.

El cantante se encontraba en el cénit de su carrera, ya convertido en una auténtica estrella, empeñado siempre en llevar el "bel canto" por todo el mundo, sacándolo de los teatros para encandilar a millones de personas hasta entonces ajenas a ese arte.

Precisamente ese es otro punto en el que la cinta hace especial hincapié, el deseo del tenor por llevar la lírica a las masas, actuando sin reparos con grandes estrellas del pop, como con su amigo Bono, el vocalista de U2.

Como no podía ser de otra manera, para dar fe de su enorme éxito en los Noventa, Howart recupera la historia de los Tres Tenores, junto a los españoles Plácido Domingo y José Carreras, cuyo disco sigue siendo el álbum de música clásica más vendido de la historia.

Todo surgió en la víspera de la final de la Copa del Mundo de fútbol en Roma en 1990. Los tres cantantes se dieron cita en las Termas de Caracalla de la capital italiana y deslumbraron con su actuación y la complicidad entre ellos.

Sobre el escenario, y entre las impresionantes ruinas, llegaron a competir jocosamente. En la cinta se recuerda la interrupción de Domingo al inicio de "O sole mio". Aunque todo acabó en aquel apoteósico Nessun Dorma, de Turandot, con el público en pie.

"Fue fantástico desde el punto de vista artístico, pero incluso mejor desde el personal", rememora Carreras.

Se muestra en definitiva al Pavarotti que recorría el mundo, para añoranza de sus hijas; el comprometido contra los estragos de la guerra en Bosnia, o su amistad con celebridades como la princesa Diana, empapada bajo la lluvia en medio de uno de sus conciertos.

Ron Howard aseguró que más allá de por sus inigualables dotes vocales, lo que más admiraba del tenor era "su decisión de vivir cada día como una oportunidad", dadas las vicisitudes que también padeció, y le encomió como una persona honesta.

Por eso, su intención no es otra que la de "contribuir a la misión" de Pavarotti de llevar la ópera a la gente, esta vez en forma de documental, para mostrar a las generaciones contemporáneas la dimensión histórica del "tenor del pueblo".

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Gonzalo Sánchez / Efe

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Pavarotti en tres actos: Ron Howard ahonda en la leyenda de la ópera

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