Cine colombiano

Películas colombianas fueron reconocidas en festivales de Locarno y Lima

El director Rubén Mendoza fue galardonado por "Señorita María, la falda de la montaña", mientras que Natalia Santa fue seleccionada como mejor directora de ficción gracias a "La defensa del dragón".

María Luisa Fuentes, protagonista de la película "Señorita María, la falda de la montaña".Gustavo Torrijos

Este fin de semana fue bueno para el cine colombiano, pues las películas "Señorita María" y "La defensa del dragón" fueron reconocidas en los festivales de Locarno (Suiza) y Lima (Perú), respectivamente.

"Señorita María, la falda de la montaña" del director Rubén Mendoza recibió el premio Zonta Club Locarno (por mejor dirección). Este reconocimiento, uno de los dos premios de la Semana de la Crítica, es entregado desde 1990 a los directores que a través de su lente dan cuenta de nuevas perspectivas y que ofrecen una mirada única al público que año tras año asiste al festival. (Leer Señorita María, Rubén y Camila).


"Esta película muestra la historia de una mujer que lleva una vida muy solitaria en Colombia debido a su decisión de Ser. Ella desafía el ridículo y la burla recibida por parte de su entorno, obteniendo su respeto y el respeto de la sociedad. Ella habla sobre todos los que son responsables de su triste destino, los declara inocentes y la expía también a ella de la culpa dibujando una reconciliación", dijo Moritz Leuenberger, integrante del jurado, durante la ceremonia de premiación.

Por otra parte, en Perú, la cineasta Natalia Santa fue reconocida como la mejor directora de ficción gracias a "La defensa del dragón", filme por el que Gonzalo de Sagarminanga obtuvo el galardón a mejor actor, en el marco del Festival de Cine de Lima.

En mayo pasado Santa se convirtió en la primera mujer del país en participar en el Festival de Cine de Cannes con esta historia llegó a la cartelera del cine nacional a partir del 27 de julio, y que sigue a tres hombres mayores aficionados al ajedrez que, aunque son hábiles frente al tablero, no logran poner orden en sus vidas.