“Vivir intranquilo no es vida”: protagonista del largometraje Noche Herida

El documental dirigido por Nicolás Rincón que narra la historia de una mujer desplazada por la violencia y que tiene a su cargo tres de sus nietos, tuvo 1.517 espectadores en las salas de cine de Cine Colombia en su segunda semana de proyección.  

Blanca Rodríguez es la protagonista del documental Noche Herida.Mauricio Alvarado.

“Almas del purgatorio que Dios las saque de la pena y las lleve a descansar”, rezaba todas noches, antes de dormir Blanca Rodríguez, cuando apenas tenía cinco años de edad. Su madre, una mujer humilde, le inculcó a ella y sus hermanos la fe y creencia en las almas benditas. La tradición ha pasado por todas las generaciones de la familia.

Blanca Rodríguez desde los siete años de edad fue toda una guerrera y a esta corta edad comenzó a trabajar para ayudarle a su familia con los gastos. Siendo una niña se desempeñó como niñera y aseadora. En su adolescencia se fue a vivir con una de sus hermanas mayores. En esa época, se enamoró perdidamente del que hoy es el padre de sus hijas. Con él convivió en Samaná, Caldas, varios años hasta que descubrió que su pareja tenía una relación con otra mujer. Sus descendientes aún eran muy pequeñas, pero sin importarle eso, Blanca decidió criarlas y sacarlas adelante sola.

Tras reponerse de esto, la vida le dio otro golpe. En una noche de 2003, al salir de una fiesta sus hijas fueron acorraladas por unos hombres pertenecientes a un grupo armado, que se ubicaba en la zona, en esa ocasión le enviaron un mensaje claro y contundente a Blanca Rodríguez, que su vida y la de su familia estaban en peligro. La violencia la hizo perder todo lo que con tanto esfuerzo había conseguido. La salida no fue fácil salieron con unas cuantas maletas y lo que llevaban puesto. En medio de la tristeza y en una noche nublada decidió viajar a la capital del país.

“Al llegar a Bogotá venía acompañada de mis hijas y tres nietos. Por fortuna, una de mis hijas tenía un conocido en la ciudad, quien nos recibió en su casa por unos días, mientras conseguíamos donde quedarnos”, relató.
Se dedicó a vender dulces en las calles, y gracias a este trabajo ha podido sacar adelante a sus tres nietos, Didier, Camilo y Jhon, quienes perdieron a sus padres, por lo que ella ha hecho las labores de madre, padre y abuela.

“Al principio fue muy duro, sobre todo porque no teníamos un techo propio, estábamos pagando arriendo y subsistíamos con las ganancias que dejaba la venta de dulces, con eso comíamos y tenía para mandar a los niños organizaditos al colegio, pero gracias a mí Dios he podido salir adelante con ellos”.

Su fe en Dios y en las almas benditas se han convertido en su mayor fortaleza. Todas las noches sin falta prende una vela blanca para las almas y les reza con gran devoción y con el objetivo de que proteja y guie por el buen camino a sus tres nietos, quienes le dan fuerza para continuar.

Blanca Rodríguez da un pelea diaria para sobrevivir junto con sus nietos y en cada amanecer un obstáculo nuevo se va presentando, pero como una leona saca sus garras cuando se trata de defender a los suyos, así sea a punta de oraciones. Su nieto Didier, quien cumplió hace poco los 18 años, se había ido a vivir con una mujer mayor que él, que además tenía tres hijos. “Mijo, usted por el momento está encaprichado, pero algún día ese gusto lo tendrá que dejar”, recuerda Blanca de aquel día en el que se lo dijo.

Para ella, su nieto regresó a su lado gracias a las oraciones. “Le pedí a las almas benditas que me ayudarán para que mi nieto Didier regresara a la casa y que esa mujer con la que estaba lo dejara. Y me lo cumplieron. Hoy mi Didier está conmigo”.
Pese a que vivió muchos años en el campo cosechando la tierra, no desea volver al campo. “No he pensado volver al pueblo. Me han dicho que me ayudan para empezar a producir la tierra, pero decidí que no, porque eso de vivir intranquilo no es vida”.

Su historia es el retrato de muchas mujeres y familias en el país, que han tenido que salir de sus pueblos hacia las grandes ciudades para huir de la violencia y preservar sus vidas. Las experiencias vividas por Blanca Rodríguez impactaron tanto a Nicolás Rincón Gille, quien dirigió el documental Noche Herida, del cual, la protagonista es Blanca Rodríguez.

La mujer conoció a Nicolás Rincón en la acción comunal del barrio El Edén, en Bogotá, en el que vive actualmente. Con gran amabilidad, lo invitó a su casa y desde ese momento comenzó a crearse una relación de confianza, que permitió que esta humilde mujer accediera a contar su historia ante las cámaras y no solo eso, sino recibir a todo el equipo de grabación como si fueran parte de su familia durante cerca de tres meses, en los que estuvieron día y noche grabando cada cosa que realizaba.

Inclusive estuvieron en la graduación de su hija menor y en el día de las brujas. “No fue difícil que me grabaran porque dije sí rápido. En las grabaciones me seguían a todas partes y yo actuaba normal”, contó Blanca Rodríguez.

Para Blanca Rodríguez y su familia, el documental le permitió conocer Cartagena, el mar y montar en avión, algo que veían muy lejano poder hacer. El largometraje hace parte de la trilogía de documentales Campo Hablado, en el que se encuentran las películas En lo escondido y Los abrazos del río.

Noche Herida ganó en el pasado Festival de Cine de Cartagena el premio a mejor película colombiana y fue acreedora de un reconocimiento en el Festival de Cine Colombiano de Nueva York.

 

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