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De generación en generación

Entrevista con el relojero más fino del mundo.

Juan fernández

11 de septiembre de 2009 - 11:31 p. m.
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Durante 170 años Patek Philippe ha fabricado exclusivas piezas de tiempo que son apetecidas por coleccionistas y aficionados a la relojería. El más sencillo de los relojes permanece en los talleres del fabricante suizo mínimo 12 meses antes de ser enviado a alguno de sus pocos distribuidores, quienes garantizan que cada máquina quedará en buenas manos. Si de complicaciones se trata, ninguna sale de Ginebra antes de tres años.

Desde 1932, y durante cuatro generaciones, la familia Stern ha estado a cargo de la marca fundada en 1839 por los polacos Antoine Norbert de Patek y François Czapek y a la que se asoció el francés Adrien Philippe en 1851. Su actual presidente, Philippe Stern, está al mando de la compañía desde 1990 con el objetivo de siempre: perpetuar una tradición que pasa de generación en generación.

Desde su centro de operaciones en Ginebra, Stern aceptó contestar algunas preguntas para Summus con el fin de descifrar la mística que rodea a Patek Philippe.

Su obsesión siempre ha sido mantener a Patek Philippe como una empresa familiar. ¿Por qué?

La independencia es un valor clave para Patek Philippe. Esto nos da libertad total creativa para diseñar, producir y completar aquello en lo que los expertos están de acuerdo: elaborar los relojes más finos en el mundo.

¿Ha recibido ofertas para vender la compañía?

No en años recientes. Esta pregunta fue hecha en muchas entrevistas en ocasiones anteriores y nosotros siempre contestábamos claramente que Patek Philippe permanecerá independiente. Así es que no hay ofertas para comprar la compañía.

¿Qué hace en su tiempo libre?

Tengo muy poco tiempo libre pero un poco de él es dedicado a mi pasión, la que usted puede ver en el Museo Patek Philippe.

¿Por qué Patek Philippe es diferente?

Independencia, tradición en innovación y calidad son nuestros valores más importantes. Cuando el fundador de la compañía unió sus talentos para desarrollar “las piezas de tiempo más finas del mundo”, su objetivo era obtener la mayor precisión, fiabilidad y funcionalidad en relojes que son excepcionales en términos de estética y acabados. Ciento setenta años más tarde, esta pasión todavía es el factor de motivación fundamental que hace a Patek Philippe diferente.

¿Qué es lo que inspira a su compañía?

La pasión por la relojería fina y la pasión que compartimos con nuestros clientes.

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¿Cuál es su visión sobre el mercado relojero en la actualidad?

El 2009 ha sido un año difícil. La demanda ha disminuido su velocidad en todas partes del mundo. En el caso de Patek Philippe hemos estado controlando todo el inventario y las ventas con mucho cuidado. La demanda por piezas de alto valor con movimientos complicados ha estado vendiéndose bien, mientras que los modelos que cuestan entre diez mil y veinte mil dólares han reducido su velocidad. No hay duda de que los clientes siempre buscan el valor duradero.


¿Cómo ve el futuro de la industria relojera?

Esperamos que mejore para 2010. Despacio, pero seguro. El asunto es que la industria relojera no puede recuperarse si el resto de la economía no mejora.

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Muchas marcas hacen ruido constantemente acerca de sus inversiones para desarrollar nuevas tecnologías. ¿Qué tipo de innovaciones veremos en Patek Philippe durante los próximos años?

Aquella innovación que traiga valores agregados en términos de precisión, seriedad y formalidad del reloj. Nosotros sólo desarrollaremos nuevas tecnologías si ellas generan auténticos valores para el usuario en lo que concierne a la calidad.

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¿Qué relojes no pueden faltar en una buena colección?

Una colección de relojes debería comprender y reflejar los relojes que el coleccionista o aficionado aman. El aspecto más importante de las colecciones debe ser siempre la pasión.

Las siete décadas de Patek Philippe en Colombia

Laura Ferrai hace una escala corta en Bogotá para celebrar un aniversario más de Patek Philippe en Colombia. Una relación que empezó entre las familias Stern y Kling hace 70 años durante los cuales han compartido los mismos valores generación tras generación. “Es el tipo de relación de confianza mutua que Patek Philippe privilegia”, dice Ferrai, gerente de ventas de la compañía suiza para América Latina, el Caribe y Canadá. “Son dos empresas y familias que se parecen bastante en sus tradiciones, valores y formas de trabajar”.

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Para Ferrai, los últimos 10 años han sido fundamentales en la expansión de la marca en la región y en Colombia. Al final, los clientes han adquirido un mayor conocimiento sobre la alta relojería de la mano de los distribuidores de una marca que se caracteriza por hacer instrumentos de precisión, artesanales e intemporales que pasan de padres a hijos indefinidamente.

En Colombia el mercado de alta relojería sigue siendo tradicional y la línea clásica del “Calatrava” es una de las favoritas entre los amantes de la marca. Sin embargo, maquinarias cada vez más sofisticadas están siendo demandadas por coleccionistas locales, quienes reconocen en Patek Philippe el valor de una inversión duradera, discreta y segura.

Por Juan fernández

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