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El mar de los siete colores

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El Espectador
19 de noviembre de 2008 - 07:01 a. m.
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Panamá y San Andrés se consolidan como dos de los destinos más atractivos para el turismo internacional, que busca, más allá de playa y sol, escenarios donde confluyan cultura, gastronomía, deporte de aventura, maravillas del océano y, más aún, gente amable que haga inolvidable una estadía.

“Panamá se queda en ti”

Un destino en el que se encuentran exóticas playas, un sinnúmero de actividades  culturales, de aventura y hasta de negocios de talla mundial.

Más allá del exótico y colorido mar que baña las costas de Panamá, hay una serie de escenarios que están convirtiendo a este paraíso centroamericano en algo más que un destino de playa y mar. Se trata de El Valle de Antón, un espacio abierto a dos horas de Ciudad de Panamá en donde se puede practicar “trekking”, que son grandes caminatas a pie y en donde también se vive de todas las formas del ecoturismo, además del avistamiento de aves silvestres, baños termales, tour de artesanías y montañismo.

Una Panamá en donde se encuentran los viajeros con docenas de mercados de artesanías y que combina, entre otros, con espacios recreativos para el encuentro  de la  tribu indígena embera en el Parque Nacional Chagres, o la tribu kuna en el archipiélago de San Blas, el viaje en tren al Canal Railway, el Tour a Colón y la zona libre. Un gran número de posibilidades que de entrada logran despejar la mente de los turistas y transportarlos a lugares exóticos y vírgenes que, además, están llenos de historia.

Y si la cosa se trata de hacer negocios, por el Centro Bancario Internacional, en la capital, encontrará la más grande oferta del sistema financiero mundial. Asimismo se puede pasar rápidamente al observatorio de delfines y en una corta distancia a Boca Chica para practicar buceo, jet ski, paseos en bote y kayacs.

Pero si se trata de turismo religioso, se puede viajar desde ciudad de Panamá hacia las provincias centrales y desviando por Veraguas, se llega a la comunidad de Atalaya, donde un clima tropical de uno 26 grados centígrados recibe a los viajeros que buscan la iglesia de San Miguel Arcángel, una de las más reconocidas de todo el territorio caribeño.

Un país centroamericano polifacético que brinda innumerables oportunidades de viajar y que además, tan cerca de Colombia, le ofrece al turista algunas de las mejores playas de todo el continente americano.


San Andrés, un lugar  para disfrutar

Varias opciones ofrece la isla para recorrerla, tanto que se puede atravesar caminando y deleitarse con sus playas, internarse en sus profundidades o descubrir un gran número de escenarios naturales que muestran la grandeza del Caribe colombiano.

Tres islas habitadas, cinco atolones y numerosos bancos de arrecifes conforman los sistemas ecológicos de la Reserva de Biosfera Seaflower.

En este paraíso caribeño se encuentra uno de los mejores coralinos conservados de la región del Gran Caribe y por eso, no en vano la isla es catalogada por las Naciones Unidas como “Reserva Mundial de la Biosfera”.

El 76% de las áreas arrecifales del país se encuentra en el archipiélago y es también catalogada como una de las diez regiones más ricas a nivel marino del mundo, con 57 especies de coral y 273 clases de peces identificadas por la ciencia, todas ellas agrupadas en 54 familias asociadas a los sistemas arrecifales.

Al iniciar la travesía por la isla se puede comenzar visitando la Bahía Sardinas, un sector popular turístico y comercial. Por allí se arranca el recorrido en sentido occidental, donde encontrará la Cueva de Morgan, una gruta coralina profunda que se comunica con el mar a través de una serie de túneles. Este lugar no es sólo la boca misteriosa que el tiempo ha abierto en una mole de coral, sino que además recuerda la leyenda más preciada por los isleños.

Enseguida se encontrará con El Cove, un lugar donde se oculta el sol, considerada la bahía más profunda y el fondeadero de buques de la Armada Nacional y los cruceros que recorren el Caribe. La zona es propicia para la práctica del buceo y ofrece una variada y completa oferta gastronómica.

En el sitio también se encuentra un reconocido sitio turístico: La Piscinita, “una alberca natural” como dicen los mexicanos, ideal para el buceo de superficie. El recorrido conecta a los visitantes con el Hoyo Soplador, que es sin duda el lugar más reconocido de la isla caribeña colombiana, la más colorida de la parte alta del país.

Los logros más significativos en la implementación de la reserva ha sido la declaratoria de las áreas marinas protegidas, la ordenación de la cuenca del Cove, la declaratoria de dos parques regionales, Johnny Cay y Old Point, el desarrollo de proyectos pilotos como la instalación de boyas de amarre para la conservación natural y, por último, la implementación de senderos marinos y manglares en las islas de Providencia y Santa Catalina.


¿Y cómo está San Andrés?

Declarado reserva de biosfera por la Unesco y uno de los 10 lugares recomendados para visitar en 2009 por Lonely Planet y el periódico ‘The Times’, el archipiélago se alista para hacerle honor a los títulos recibidos.

“Necesitamos doblar el número de pasajeros nacionales e internacionales que llegan a la isla. El objetivo es pasar de 400.000 visitantes, que llegan actualmente, a un millón”. Con esta ambiciosa afirmación, Rodrigo García, presidente de Solar Hoteles & Resorts, cadena que cuenta con cuatro establecimientos en el archipiélago, hace claridad sobre el gran reto que se proponen el Gobierno y los industriales de la isla para darle el nivel que su naturaleza merece.

El trabajo ha sido conjunto, y tanto las entidades gubernamentales como el sector privado están llevando a cabo proyectos de infraestructura y promoción de la isla, en cuyo camino se han encontrado ya con importantes resultados, como por ejemplo que los XVIII Juegos Deportivos Nacionales, los cuales inician el próximo 23 de noviembre, tendrán como sede a San Andrés.

Rodrigo García manifiesta que ese punto de partida ha sido el inicio de todo un proceso de construcción y mejoramiento de vías vehiculares y peatonales, además del gran interés que para muchos de los hoteles presentes en la isla está significando el hecho de obtener una certificación y categorización de sus establecimientos.

“Nosotros sabemos que la certificación y categorización son la visa para que los extranjeros lleguen a San Andrés y Providencia, porque esto le da confianza al turista en cuanto a la calidad de los servicios e infraestructura, gracias a las garantías de sus normas”, afirma García, quien manifiesta que todos los hoteles de la cadena Solar (Sol Caribe Campo, Sol Caribe San Andrés, Sea Flower y Sol Caribe Providencia) están certificados y categorizados por las firmas Icontec, Cotecna e IQnet.

Pero ahí no termina la preparación del archipiélago para conseguir el millón de visitantes. Para el empresario el problema más grande de la isla es la baja conectividad que tiene con el mundo, pues el extranjero que desee visitarla debe entrar por Bogotá o por Panamá: “Necesitamos abrir el espacio aéreo para que lleguen vuelos directos de países como España, Estados Unidos y Ecuador, entre otros”.

Por otro lado está el tema del turismo de negocios, en el que industriales y Gobierno tienen mucho terreno aún por explorar. Aquí la batuta la llevan Cartagena y Santa Marta: ciudades donde congresos, seminarios, foros, encuentros y cumbres son el pan de cada día. Por eso, ya se está trabajando para que San Andrés sea junto con la capital de Bolívar y Magdalena, uno de los diez lugares más recomendados para visitar en 2009, y que sea además un espacio para que empresarios, investigadores y estudiosos encuentren una perfecta combinación entre educación, conocimiento y entretenimiento.

La buena noticia es que, según García, los terrenos para construir un centro de convenciones ya están vistos, lo único que falta son inversionistas.

En el caso de Providencia, una sola línea aérea con capacidad para 19 pasajeros al día es la ruta más importante de accesos a la isla. Lo anterior es, quizá, la única dificultad que encuentran los industriales y turistas a la hora de visitar este paraíso colombiano. “La idea es ampliar el aeropuerto y la pista con el fin de recibir aviones de mayor capacidad y así aumentar las frecuencias de viaje”, dice el hotelero, quien está convencido de todo el potencial que tiene esta hermosa isla del Caribe colombiano.

Por El Espectador

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