El poder del “Sr. Ávila” en México

La serie de un asesino a sueldo que dirige el negocio de la muerte por encargo desde una funeraria, transmitida por HBO, presenta en su tercera temporada el origen de su protagonista.

El actor Tony Dalton interpreta al señor Álvila en la serie transmitida por HBO.

Siempre viste de sastre negro y corbata, en el dedo meñique de su mano derecha lleva un anillo. Su mira representa la indolencia de un hombre que es un asesino, pero no por vocación sino por profesión. Él es el señor Ávila (Tony Daltón), el jefe del negocio de muertes por encargo desde una funeraria.

Hace ocho años los hermanos Walter y Marcelo Slavich — guionistas de la serie argentina Epitafios — decidieron, mientras escuchaban la canción Sicarios de Rubén Blades, adentrarse en la vida de una persona que es capaz de matar a otra por encargo. Sin embargo querían que  este personaje no fuera convencional, por ello, pensaron en ¿cómo sería su vida si fueran unos asesinos a sueldo?, ¿serían capaces de llevar una doble vida? y ¿cómo justificarían sus gastos? Bajo esta premisa empezaron a gestar la historia del Sr. Ávila, una serie original de HBO realizada en México.

“Cuando se dice que Ávila es un asesino a sueldo la verdad es que nosotros creemos que es mucho más que eso, si bien así empieza la serie, esa es tan solo una excusa para adentrarnos en su mundo”, comentan los Slavich.

Un mundo oscuro que ha sido creado a partir de los misteriosos pensamientos de este par de argentinos, quienes  consideran que tienen la capacidad de ser malos pero han decidido elegir ser buenos y a través de la escritura exorcizan todo lo que llega a su mente. “Creo que si no fuéramos escritores seríamos asesinos. Incluso, todo lo que ponemos en la serie lo podríamos haber hecho en la vida real”.

Esa imaginación les ha permitido crear a un personaje que aparentemente no tiene una vida distinta a la de otro ciudadano de clase media. Ávila vive con su familia y después de retirarse de la policía ha decidido convertirse en vendedor de seguros. Sin embargo, tras esa fachada existe un hombre que un día fue capaz de matar a otro en venganza por haber acabado con la carrera de su padre, también policía.

La narrativa de los Slavich ha llevado a poner en evidencia los más profundos demonios de su protagonista. En la primera temporada, Ávila lucha entre su familia y el trabajo. Cuando empieza a escalar posiciones en la organización criminal su fachada se desmorona, además, su hijo Emiliano se ve envuelto en sus negocios lo que lo conduce a la muerte.

En medio del dolor por la pérdida, Ávila vive atormentado bajo amenaza de muerte. Pero tendrá que seguir adelante, pues su esposa se encuentra recluida en un hospital psiquiátrico. Durante la segunda temporada, en la que se ve que el personaje continúa en el camino para llegar a ser “El señor de señores”, conocerá al consejo y las reglas de convivencia que aseguran la supervivencia de todo el negocio, el de la muerte.

Sin embargo, bajo una especie de rebeldía Ávila hace las cosas a su manera, no le importa perder las personas que un día quiso con tal de ganarle esa carrera a la muerte y seducido por el poder llega a ser el jefe, “El señor de señores”. Por lo que tiene que establecer sus propias reglas y asumir su poder en la organización.

Ante esta responsabilidad Ávila — durante la tercera temporada — tendrá que aprender a moverse en su nuevo puesto como jefe supremo, imponiendo a través del tiempo respeto y miedo entre sus colaboradores, y el mismo concejo. “Queremos demostrar que no es un arribista, que no es un acto de locura el hecho ser capaz de matar a cualquiera y por eso merece respeto”, afirman los Slavich.

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Aunque Walter y Marcelo Slavich sean los creadores de Ávila, quizá la persona que conoce a fondo este hombre es quien le da vida, Tony Dalton. Como su personaje, luce impecable, es serio, de pocas palabras y enfático al decir que no le teme a la muerte.

Después de un proceso de creación del personaje para la primera temporada, Dalton ya sabe cómo reaccionar ante cada situación y su llegada al set ya es como llegar a casa, pues está familiarizado con el elenco y con su papel. Eso sí, no deja de lado el esfuerzo y tiempo que requiere cada escena para  descubrir su esencia y que se vea impecable.

“Acabas agotado, es un mundo oscuro lo que vives durante meses. Todos los días vas al set y estás conectado a esta dinámica de un personaje que de entrada es un psicópata, un enfermo mental. El personaje me consume bastante, esa es la verdad”.

No es para menos, pues sobre Dalton recaen los momentos cruciales de la historia de Sr. Ávila. Es por ello que tanto los guionistas de la serie, como su director Fernando Rovzar, reconocen el trabajo de todo el equipo actoral. Para ellos no se trata solamente de mostrar personajes extraños, sino que el espectador vea el por qué lo son y por qué la gente los adopta y lo cree. Motivados por ello han querido indagar en el origen de cada uno de sus personajes como es el caso de Iván (Carlos Arango), mano derecha del protagonista,  y Ana (Camila Selser), la maquilladora de los muertos en la funeraria, quien también guarda profundos secretos.

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Es la primera vez que los Slavich escriben una tercera temporada. Si bien reconocen que en esta etapa cada personaje ya tiene definido todos los elementos de personalidad, ellos consideran que son como una especie de dios en todo el mundo del Sr. Ávila, pues son quienes renuevan los personajes en el momento que la serie lo necesita, eso sí cuidando no desbalancear lo que ya tienen.  “Uno juega ser dios cuando tiene el poder de la vida y la muerte”.

*La serie completa está disponible en la plataforma digital HBO GO y por HBO Demand.

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